Opinión detallada de Peppenella
Peppenella
A Coruña, España100%
El paseo marítimo de A Coruña, actualmente con 10,5 kms. que serán 13 km. cuando se termine, es el más largo de Europa, bordeando casi toda la pequeña península en la que se asienta la ciudad, de siempre mirando al mar.
Comienza a partir de Puerta Real, después de pasar la Dársena de la zona de la Marina donde están las famosas galerías y termina, de momento, en la zona del pequeño puerto de San Pedro de Visma, de toda la vida llamado aquí el Portiño, pero que cuando finalice totalmente este paseo marítimo llegará hasta Punta Langosteira.
No obstante este ya de por sí este larguísimo recorrido, por supuesto que puede pasearse por otras zonas de A Coruña al borde del mar o sin perder nunca de vista el mismo, como es la zona del puerto, Los Castros y hasta la playa de Oza, pero esas zonas no forman parte, al menos de momento y salvo obras futuras, del Paseo Marítimo denominado como tal.
Consta de las siguientes vías en paralelo, bien diferenciadas y señalizadas: vía peatonal, carril bicicleta, vial para automóviles y otro para el tranvía turístico, aunque éste último llega desde el principio del Paseo Marítimo hasta el final de Riazor. Los otros 3 continúan hasta el final.
Hay algunos visitantes que piensan que el paseo termina en Riazor, donde finaliza el recorrido del tranvía, pero no, continúa hasta el Portiño como ya he dicho antes.
Durante esos kilómetros el paseo discurre por delante del Castillo de San Antón, pudiendo verse también parte de las antiguas murallas de la Ciudad Vieja, los jardines de la Maestranza, la playa de San Amaro, la torre de Hércules, el Acuarium Finisterrae y la Domus o Casa del Hombre, ese magnífico, sobrio y moderno edificio diseño del arquitecto japonés Arata Isozaki con forma de vela de barco, con el guerrero romano de Botero delante.
En la zona de la ensenada del Orzán también acaba de inaugurarse un precioso mirador sobre las rocas, con bancos bajo una cúpula y un muro decorado con unos bonitos murales (como ya es bastante habitual en la ciudad) con motivos relacionados con el mar.
El paseo marítimo continúa por delante de las playas de Matadero, Orzán y Riazor, donde al final de esta playa termina el recorrido del tranvía turístico. Pero el paseo continúa por otras zonas menos conocidas por algunos turistas, como son San Roque, San Pedro y el Portiño.
En la zona de San Roque hay dos calas, otro mirador y el obelisco Millennium, que a mí particularmente me encanta tanto de día como de noche iluminado y he podido observar que también gusta muchísimo a los turistas, sobre todo extranjeros del norte de Europa. Más allá está el simpático Pulpo de teselas cerámicas de colores encaramado a la barandilla, como si hubiese subido desde las rocas y el mar, donde la gente se hace fotos sentada entre sus tentáculos. Un pulpo tan presente en nuestra gastronomía y relacionado con nuestro mar.
Un poco más allá llegamos a la zona de San Pedro, donde está el ascensor panorámico que sube al monte de San Pedro con unas vistas impresionantes de toda la ensenada del Orzán y la ría. En esta zona a las faldas del monte San Pedro hay unas dunas fósiles de cientos de miles de años protegidas por un vidrio especial y pueden verse las lánguidas esculturas que representan los Lamentos de las 10 mujeres de Hércules, como vagabundeando melancólicas al borde mismo del mar esperando el regreso del semidiós. Más allá están las islas de San Pedro.
En la zona del Portiño hay una rotonda con un monumento a la memoria de las víctimas del terrorismo, representado con un Arcoiris de piezas cerámicas con dibujos de manos abiertas por un lado y con colores por el otro.
Aquí hay otro mirador con bancos y una bella escultura en bronce llamada Nereida. Y un poco más allá, una Ventana abierta al mar construída con enormes piezas de granito, es como un balcón al Atlántico desde donde puede verse Punta Langosteira, la costa de enfrente que junto con la de A Coruña forman el golfo Ártabro y la preciosa puesta de sol que desde allí se divisa y que muchos coruñeses disfrutan cada día, sobre todo en verano.
Hay muchas otras esculturas a lo largo del recorrido de este paseo marítimo, como esos fantásticos surfistas en una fuente con una especie de surtidores que les sirven de olas, sobre el espigón que separa las playas de Orzán y Matadero, justo frente al hotel María Pita. Entre el Acuarium y la Domus hay también un curioso reloj de pulsera gigante que funciona perfectamente y se ilumina de noche. También hay que resaltar los cientos de farolas que iluminan todo el paseo marítimo, de diferentes características según la zona por donde se pasea.
La verdad es que yo nunca he recorrido por entero y de una sola vez el largo paseo marítimo porque son demasiados kilómetros y es fácil entretenerse en alguno de los tramos o desviarse a otras zonas de la ciudad, como a la Ciudad Vieja o el parque escultórico de la torre de Hércules, así que siempre hago tramos sueltos por distintas zonas y es seguro que me falten cosas por ver. Como hace unos días, que me quedé pasmada al descubrir antes de llegar al castillo de San Antón una gran fuente con surtidores y en medio de ella una gran virgen del Rosario, patrona de la ciudad, como dando la bienvenida y bendiciendo a los barcos que entran a la bahía. No tengo ni idea del tiempo que lleva puesta allí porque resulta que ese primer tramo hasta San Antón, si voy andando suelo ir siempre por otro paseo paralelo que hay en un nivel superior, el paseo del Parrote, por ese motivo nunca había visto esa parte al borde mismo del mar donde está esa virgen. En esa misma zona, al hacer las obras para la construcción de un aparcamiento subterráneo, se han encontrado los restos de otra antiquísima muralla que ahora están vallados, aunque pueden verse desde el paseo superior del Parrote.
Cambia mucho la impresión sobre el paseo marítimo si se hace en coche o si se hace a pié, porque de esta última manera se disfruta más del paseo viendo todas esas esculturas y seguro que me olvido de citar algunas- la cercanía del mar y los acantilados y de la vegetación autóctona sobre los mismos, además de las vistas muy diferentes según se vaya recorriendo una parte u otra de esta pequeña península que es A Coruña.
Hay que reconocer que es demasiado largo para que un turista lo recorra todo caminando en una visita de fin de semana a la ciudad, por ejemplo. Más aún teniendo en cuenta que a esos 10,5 kms. de recorrido actual, hay que añadirle al menos otros 5 km. más de vuelta para regresar hasta una zona más o menos céntrica, por ejemplo hasta Riazor o la Plaza de Pontevedra. Aunque siempre queda el recurso de hacer parte del recorrido en coche o en el tranvía y otra parte andando, que siempre viene bien hacer un poco de ejercicio por esta especie de ruta del colesterol que es el paseo marítimo de A Coruña, al mismo tiempo que se disfruta del paisaje.
Paseo Marítimo de A Coruña10