A Guarda es un puerto pesquero al pie de Monte de Santa Tecla, en la Comarca del Baixo Miño, al sur de las Rías Baixas, en la provincia de Pontevedra. Conocida como la capital de la langosta, por los ejemplares que se crían en el estuario del Miño, frontera natural que lo separa de Portugal, es foco de atracción para los turistas, tanto por su rica gastronomía como por la belleza de su paisaje que combina: mar, río, playa y montaña, así como por su extenso patrimonio cultural.
COMO LLEGAR
Para llegar A Guarda, se pueden utilizar diferentes medios de transporte:
Avión: Desde el aeropuerto
El Peinador, en
Vigo.
Carretera: por la autopista de las Rías Baixas, en dirección a
Tui, y luego tomar la PO-552 durante 29 kilómetros.
Tren: Un servicio de autobús une A Guarda con las estaciones de tren más cercanas:
O Porriño y
Vigo.
HISTORIA
Los primeros vestigios humanos que se encontraron en esta localidad, datan de 1000 años a. C. Pero el mayor esplendor lo alcanzó en la Edad de Hierro, con la cultura castrense, prueba de ello es el
Castro de Santa Tecla, habitado desde el siglo I a. C.

hasta el I después de Cristo, descubierto en 1913 y declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931. A lo largo de su historia la ciudad ha sido invadida en diferentes ocasiones: en el año 445 por los vándalos, en el 997 por Almanzor, y en 1047 por los vikingos. Tras pertenecer al señorío de los templarios, diversas familias nobles tuvieron el poder de la zona y lucharon entre ellos hasta que el Conde de Trastamara se la cedió al Cabildo de Tui. En 1665 fue tomada por los portugueses que la ocuparon durante tres años. En el siglo XIX debido a la debilidad de la economía, muchos guardeses emigraron a Puerto Rico y Brasil, donde hicieron fortuna y regresaron a su pueblo, contribuyendo al renacimiento de A Guarda, construyendo sus
Casas Indianas y sufragando la construcción de hospitales y casas de asilo, una de esas casas más representativas es la que alberga hoy el
Centro Cultural.
DESCUBRIR A GUARDA
El Monte de Santa Tecla
Comenzaremos nuestro recorrido, en el
Monte Santa Tecla, podemos hacerlo subiendo a pie los casi 4 kilómetros de distancia, o bien en coche, para lo que tendremos que abonar la entrada de acceso.

La primera parada es el
Castro de Santa Tecla, poblado galaico romano datado entre los siglos I a.C a II D.C, declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931, y para completar la visita podemos visitar el
Museo Citania de Santa Tecla, en la cima del monte. Seguimos ascendiendo a la cumbre del monte, por la carretera, observando a nuestra derecha el
Via Crucis, y en la cima la
Ermita Santa Tecla, de estilo románico, lugar de peregrinación de muchos guardeses, que suben cada 23 de septiembre a la
Romeria de Santa Tecla. A la salida de la ermita se encuentra una cruz gigante desde donde podemos contemplar: la desembocadura del río, el Valle de O Rosal, y
Caminha, vecino municipio portugués al que podemos acceder a través del transbordador que une las dos localidades. También en el Monte de Santa Tecla tienen lugar muchos de los festejos que se realizan con motivo de la fiesta principal de la localidad, la
Fiesta del Monte.
El Puerto
El
Puerto Pesquero 
es una de las zonas más concurridas de la ciudad, por su frenética actividad, la flota de bajura descarga a diario el pescado fresco, que luego sirven en los restaurantes situados en el paseo marítimo. Se divide en tres partes: el dique, donde está amarrada la flota pesquera, el paseo marítimo y el malecón. En esta zona también se encuentra el
Museo del Mar de A Guarda, donde podemos visitar de forma gratuita, una colección de aparejos marineros, conchas marinas, etc., el edificio es una réplica de la antigua Atalaia, torre defensiva de vigilancia construida en 1665.
Otros lugares de interés
A Guarda cuenta con un extenso patrimonio arquitectónico tanto civil como religioso, diseminado a lo largo de sus tres parroquias
: Camposancos (Santa Isabel),
La Guardia (Santa María) y
Salcidos (San Lourenzo).

La Plaza del Reloj, es otro de los centros neurálgicos de la ciudad y donde se concentran varios edificios emblemáticos, como la
Torre del Reloj, el Ayuntamiento o la Casa de los Alonsos.
En nuestro paseo por la ciudad también podemos encontrar bastantes monumentos religiosos, como la
Iglesia de Santa María, construida en el siglo XVI, sobre una antigua capilla románica del siglo X, de planta rectangular con tres naves, en su interior destaca el retablo de la Capilla Mayor. Otro notable edificio religioso, actualmente reconvertido en hotel es el
Convento de San Benito, fundado en 1588, sufrió varias reformas, en la actualidad se puede visitar la iglesia, donde destaca su Altar Mayor.
PATRIMONIO NATURAL
El Estuario del Miño
Uno de los humedales más importantes de Galicia, es el
Estuario del Miño, conocido popularmente como el "Doñana gallego", aquí anidan aves acuáticas como: el águila pescadora, el aguilucho lagunero, garzas, gaviotas, etc.
Las Playas
Gracias a su privilegiada situación A Guarda ofrece diferentes tipos de playas:

marítimas y fluviales. Así, está por ejemplo la semiurbana playa de
Area Grande, de la que se dice que sus aguas yodadas son beneficiosas para mejorar las dolencias reumáticas y dermatológicas. Justo al lado, pero bastante más pequeña, y menos concurrida, está la playa de
Fedorento. Otra playa es la de
O Muíño, con un arenal de más de 2 kilómetros de longitud, en forma de concha. La playa
A Lamiña, en la parroquia de Camposancos, es el lugar perfecto para los que quieran practicar voleyplaya. Un poco más alejadas se encuentran la playa
Armona y la playa
Codesal.
GASTRONOMIA Y RESTAURANTES
El producto más destacado de la gastronomía guardesa es la langosta, tanta es la importancia de este crustáceo,

que cada año, el último fin de semana de junio, se celebra la
Fiesta de la Langosta, pero los otros productos del mar no se quedan atrás: el pulpo, la lubina, el lenguado, el rape, el rodaballo, el congrio, los jureles, los chicharros. Pero como A Guarda tiene río, también podemos degustar exquisitos salmones, lamprea y angulas. Y para los que prefieran la carne: ternera gallega, cerdo, cabrito. Por supuesto sin olvidar las exquisitas empanadas: de berberechos, bacalao, bonito, o carne. Así como sus quesos y postres como: roscón de yema, filloas, tarta de Santiago, leche frita, etc. La rica oferta gastronómica de la localidad se ve representa a diario en sus restaurantes:
Casa Valladeiro,
Balueiro,
Casa do Outeiro, etc.
ALOJAMIENTO
Hay un abanico de posibilidades para alojarse en A Guarda, en el casco urbano, junto al puerto, en la montaña, etc., y para todos los bolsillos.

Si nuestro presupuesto es ajustado o nos gusta descansar rodeados por la naturaleza una buena opción es el camping
Santa Tecla. Si lo que nos gusta es la tranquilidad, en el
Convento San Benito, viviremos una experiencia religiosa. Si preferimos patearnos la ciudad, el hotel
Eli-mar, situado en el casco viejo, a pocos metros del puerto pesquero, será una buena elección. Y si queremos disfrutar de las mejores vistas en lo alto del monte, desde el hotel
Pazo de Santa Tecla, podremos hacerlo.