Opinión detallada de bezudo
A lomos de internet la información viaja a la velocidad de la luz y así me enteré de las Fiestas Calatravas que desde el año 2006 vienen celebrándose en Alcaudete.
El rimbombante nombre de las jornadas, las fotos, videos y comentarios de ediciones pasadas nos animaron y, prestos a participar en fiestas medievales, pusimos rumbo al sur.
La celebración abarcaba el viernes, sábado y domingo pero consultando el programa observamos que los actos del viernes se repetían el sábado y sin embargo, el domingo incluía unos conciertos extras por lo que decidimos asistir el sábado y domingo para regresar el lunes, de esta forma nos evitábamos el tráfico de la carretera propio de los fines de semana veraniegos.
Reservamos habitación en uno de los tres hostales del pueblo pero tienen el inconveniente de que están relativamente retirados del castillo, que es donde se celebra la fiesta; para evitarse sufridos desplazamientos bajo el tórrido sol, recomiendo a los posibles visitantes que se hospeden en los nuevos apartamentos rurales Vía Verde del Aceite o la casa rural Santa María, que están en el meollo de las fiestas. El caminar en las horas centrales del día con cuarenta grados, sin apenas sombras donde cobijarse, es todo un suplicio.
La organización ha tenido la precaución de celebrar los actos a partir de las nueve de la noche que es cuando bajan las temperaturas. Nosotros nos refugiamos la primera tarde en la piscina municipal pero debo decir que aguantamos poco y que no repetimos al día siguiente, por dos motivos, uno porque había muy pocas sombras donde tumbarse y dos, porque resulta increíble que permitan bañarse a personas con pantalones, camisetas y ropa interior incluidas.
EL PROGRAMA
Las fiestas se desarrollan alrededor del Castillo Calatravo que domina Alcaudete.
El viernes comenzaron los actos a las nueve de la tarde con un pasacalles desde el Ayuntamiento y calles principales hasta el mercado con caballeros, cómicos, farsantes, juglares, malabaristas, acróbatas, equilibristas... en el que podía participar todo aquel que vistiera de época.
El resto de actos fueron idénticos al día siguiente, estaba el mercadillo con una veintena de paradas y tabernas, exhibición de aves rapaces donde por dos euros te hacen una foto con un ave en el puño, tiro con arco, exhibición de armas medievales, músicos y bailarina nazarí.
Una de las grandes atracciones es la cena organizada en las caballerizas del castillo. Hicimos la reserva ingresando los 42 € (por persona) en la cuenta que nos indicaron para estar dentro del cupo de los 120 comensales, aunque luego resultó que entre todos no llegábamos a la mitad.
A las personas que no iban vestidas de época (la mayoría) les facilitaron una túnica para que no desentonaran en tan extraordinario marco de la fortaleza. La verdad es que cenar en el interior del castillo es todo un lujazo.
Las antiguas caballerizas son una larga sala abovedada en la que montaron una mesa corrida con platos, vasos y jarras de barro. Los cubiertos fueron los dedos, quiero decir que no los pusieron para dar ambiente a la situación. Y debo decir que acertaron en todos los aspectos pues la cantidad era suficiente, la preparación elaborada, el sabor suculento y los ingredientes acertados pues no incluyeron alimentos que en la Edad Media no existían por no haber venido todavía de América, tales como patatas, tomates, maíz, chocolate e incluyeron los que hacían furor en la época andalusí. El menú fue naranjas con bacalao, pepinos en adobo, queso en aceite, melón con jamón, albóndigas con carne y nueces, lechugas con pollo y pasas, chorizo y morcilla de ciervo y abundante fruta fresca; como plato fuerte sirvieron en una hogaza de pan haciendo de plato con pollo a la zirbaya, cordero a las finas hierbas y costillas de cerdo caramelizadas. Los deliciosos postres fueron bocaditos del cadi, almojábanas, el típico postre conquense alajú y té sefardí. De bebidas tuvimos vino macerado con especias, zumos de frutas (nada de refrescos comerciales) y cerveza, por supuesto la cantidad que quisieras tomar.
Entre plato y plato músicos y bailarinas nos deleitaron. También un grupo de amigos medievalistas de Jaén que cenaron con nosotros nos mostraron diferentes bailes medievales. La cena ha sido un acierto en las Fiestas Calatravas.
Nosotros estábamos en el castillo, cerrado al público, y pudimos recorrerlo a nuestro antojo, no obstante también había visitas teatralizadas a las doce, a la una y a las dos por 5 €.
A las once y media, en el palenque, se representó la obra El Juicio de Dios con un lleno absoluto de público. Es gratuito y no hay localidades por lo que el que desee presenciarlo otro año recomiendo que acuda con tiempo suficiente para coger un sitio adecuado.
Se escenificó como Fernando III, tras la conquista de Jaén y Alcaudete, se entrevista con el rey granadino y como sucede un juicio de Dios, protagonizado por el grupo especialista Legend, en el que se entrega el castillo a la Orden de Calatrava.
Seguidamente ocupó el escenario el cuarteto de música andalusí Ibn Jaldún que, a pesar de evocarnos la música tal como era en aquellos lejanos años medievales, no tuvo la aceptación de público debida.
El domingo se repitieron las animaciones de mercado y las visitas teatralizadas al castillo. Como novedad actuó el grupo rokero Medea que echó el resto en la interpretación de canciones propias y otras clásicas. Tras ellos actuaron Celtipatia que terminaron por agotar al público con sus marchosas canciones celtas.
Mi opinión general sobre las Fiestas Calatravas es positiva a pesar de algunos puntos mejorables como es lograr una mayor participación popular en la misma. Para incrementar esta contribución se puede organizar un concurso de vestimentas medievales infantiles, adultos, parejas y grupos que motive a la gente a salir a la calle creando ambiente y ser más exigente con lo que se pone. Otra medida que da muy buenos resultados en otros lugares es facilitar la asistencia de recreacionistas medievales facilitándoles un lugar vigilado con duchas y aseos donde montar su campamento, proporcionarles la comida o sufragándoles el gasto de gasolina de su traslado, de esta manera podrían venir desde cualquier punto de España y realzar la fiesta pues su sola presencia es todo un atractivo para el público; su indumentaria, sus armas o sus accesorios nada tienen que ver con lo que la gente suele ponerse en esta fiesta, ellos no llevan encima absolutamente nada fuera de la época que recrean y están totalmente equipados con el máximo rigor histórico; sus calzones, calzas, camisas, túnicas, jubones o crespinas son de las telas, texturas, colores y puntadas correctas; sus lanzas, espadas, dagas, cota, almófar, escudos o cascos son réplicas exactas; sus accesorios como alforjas, cintos, recipientes o fíbulas o los detalles más insignificantes son de la época medieval, como digo, son todo un espectáculo. El responsable de las fiestas podría tomar nota.
Fiestas Calatravas9
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Ambiente
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Oferta de comidas
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Idóneo para niños