Opinión detallada de bezudo
bezudo(51)
Madrid, España87%
Encontrar el hostal Hidalgo en Alcaudete no tiene problemas porque se encuentra en la importante calle de la carretera de Córdoba, muy cerca de una rotonda con varios establecimientos y una gasolinera, incluso los muy despistados lo tendrán que ver pues tiene en la fachada del edificio un gran toldo de color rojo con el nombre -Hostal Restaurante Hidalgo- y ocho banderas en la parte superior.
Nosotros dejamos el coche aparcado en el lateral del bloque pues tiene un gran espacio sin asfaltar donde caben unos treinta turismos y dispone de una entrada directa al hostal.
La puerta de acceso es metálica acristalada con dos hojas que da paso a un hall decorado en madera en el que destaca una gran planta trepadora que cubre gran parte del recibidor, a la izquierda nos encontramos una puerta desde la que se accede al salón restaurante, a la derecha otra puerta que da al bar y enfrente otra más que da paso a las escaleras que llevan a las habitaciones del primer piso.
El propietario nos entregó las llaves de la habitación y de la puerta de la calle para entrar y salir sin tener que hacer incómodas solicitudes.
Los diecinueve escalones de la escalera con recodo nos llevaron a la planta superior donde se encuentra una zona común.
Tiene luz natural porque hay una puerta acristalada que lleva a una terraza interior, hay otras dos puertas de madera que llevan a pasillos de las habitaciones y otra más de servicio de limpieza.
El saloncito está alicatado hasta media altura de la pared con azulejos imitando el mármol rojo, a juego con el suelo. La pared está pintada de color verde y el techo es de escayola blanco. La decoración está compuesta por un gran cuadro paisajístico y otros cuatro más pequeños de motivos florales.
El mobiliario lo compone un tresillo, dos sofás y tres sillas tapizados en tela marrón, una mesita baja de cristal con varias revistas, una lámpara de pie, un jarrón con flores secas y un televisor de 21` con su mueble correspondiente.
LA HABITACION
Nuestra habitación hacía forma de L en la que enfrente, nada más abrir la puerta, nos encontrábamos con la puerta de madera del aseo, este estaba alicatado hasta el techo con azulejos blancos y azules crema.
La bañera era grande pues medía 1’40 y disponía de cortinas correderas. La pega es que el soporte de la ducha no aguantaba el peso de la alcachofa y cedía hasta el tope dirigiendo el chorro de agua contra la pared.
Además de la taza había bidé y lavabo con su mueble de madera con dos puertas en el que había tres rollos de papel higiénico, un cenicero y tres vasos. Encima había la típica cestita con tres jaboncitos y tres botellitas de gel.
El espejo de 0’75 x 0’80 estaba incrustado en la pared y enmarcado con los propios azulejos en los que había una práctica lámpara.
Tenía una ventana de 0’9 con dos hojas correderas y cortinas, un taburete, un cubito de basura y tres juegos de toallas de baño y mano y una para los pies cuando se sale de la bañera.
La habitación estaba pintada de color verde, el techo con escayola blanca haciendo filigranas y las baldosas rojas imitando el mármol.
Disponía de una ventana al exterior de 1’20 con dos hojas correderas, persiana que no dejaba pasar la luz y cortinas blancas y rojas a juego con las colchas de las dos camas, una de matrimonio de 1’35 y otra más pequeña de 0’90.
Las sábanas eran blancas suaves al tacto, la almohada con la altura correcta y el colchón semi-rígido para un buen descanso.
El cabecero era de madera con dos lamparitas, las mesitas con tres cajones a juego con el armario de patas de 2’15 de tres cuerpos en el que había un juego de mantas. También contábamos con dos sillas, un televisor de 15’, un radiador de calefacción, un espejo circular de 0’65 de diámetro, un pequeño cuadro con motivos florales y una lámpara de araña de tres tulipas.
Debo de quejarme del funcionamiento del aire acondicionado. El problema no es que no tuviera termostato en la habitación y la temperatura la pusieran desde una centralita, es que a veces lo desconectaban (por la tarde y a media mañana) y pasábamos de tener que estar tapados a sudar. Además el chorro de aire estaba dirigido hacia la cama por lo que te daba directamente en el cuerpo. Me quejé pero no terminaron de solucionarlo.
Los sonidos también fueron parte desagradable, y no me refiero a los típicos del exterior pues a media mañana el personal de limpieza hacía demasiados ruidos.
Debo también de reconocer la limpieza general del edificio y la habitación y del perfecto estado semi-nuevo del mismo.
De la misma forma creo que los 34 € que nos cobraron por pernoctar en las fechas que se celebraban las Fiestas Calatravas es todo una oferta.
En resumidas cuentas, por todo lo mencionado, otorgo un positivo alto al hostal Hidalgo.
Hidalgo8
Valoración
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Habitación
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Tamaño
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Limpieza
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Mobiliario
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Estado de la habitación
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Cama/Colchón
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Instalaciones
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Ambiente
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Condiciones generales
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Personal (Amabilidad/Servicio)
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Ubicación y zona
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Alrededores
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Conexiones de transportes
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Ambiente de noche
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Lugar tranquilo