Opinión detallada de riton
Aldeanueva de San Bartolomé, más conocida como Aldeanovita, es un pueblecito situado entre Mohedas de la Jara y La Estrella, en la comarca de la Jara toledana. Sus gentes son acogedoras, vivas, despiertas y laboriosas. Desde siempre han demostrado que son capaces de sacar recursos hasta de las piedras, allá donde éstas se encuentren. No tengáis reparo en parar en este pueblo, no os van a tirar al pilón.
Si nos dirigimos, dando un paseo y admirando la arquitectura rural de sus casas y calles, hasta la plaza de la Iglesia, veremos en ella una bonita fuente y el monumento más importante de Aldeanovita, o sea, la Iglesia, que está dedicada a San Bartolomé, patrón del pueblo y cuya fiesta se celebra el día 24 de agosto.
La Iglesia de San Bartolomé es del siglo XVI, con elementos de estilo gótico tardío, principalmente, y también renacentistas. El edificio consta de una sola nave con dos puertas de entrada, porticadas y formando arcos de medio punto. Tiene una airosa espadaña con tres vanos con arcos de medio punto en los que están colocadas las campanas. La sacristía está adosada a la nave de la iglesia.
Interiormente, la nave está dividida en cuatro trechos separados por arcos ojivales, presentando un bonito arco de medio punto en la entrada del presbiterio. Hay que destacar su extraordinario artesonado mudéjar reforzado con tirantas y una preciosa pila bautismal de estilo gótico, del siglo XVI, de piedra arenisca, con ribetes y de una sola pieza. Es, como digo, una verdadera preciosidad. A los dos lados de una de las entradas al templo hay dos bonitas y originales pilas de agua bendita de piedra granítica y de una sola pieza. No por modernas dejan de ser meritorias y llamativas las pinturas al fresco con escenas referentes a la vida y martirio de San Bartolomé realizadas por el pintor ruso Wladimir Strashko. En Aldeanovita, como podemos ver, se preocupan por su iglesia. En cuanto a la imaginería, destacaremos la talla de San Bartolomé y la de la Virgen del Rosario, patrona del pueblo, cuya fiesta se celebra el día 7 de octubre.
Después de visitar la iglesia podemos recorrer el pueblo y disfrutar de su artesanía y productos gastronómicos. Se pueden comprar mantelerías, bordados, sábanas, toallas, colchas, etc, aunque la mayor parte de estos productos proceden de Lagartera y otros lugares. Pero la típica y verdadera artesanía de este pueblo son los productos hechos con la paja de centeno, como sombreros y gorras, cestos, bolsos, etc, etc. En cuanto a los productos alimentarios, los mejores son los embutidos, los dulces y el queso de oveja.
En nuestra visita compramos dos gorras de paja, una con espejo y otra sin él, un queso de oveja en aceite y 3 Kg. de morcillas de calabaza. Muy ricas, por cierto. También nos informaron de que todos los años en el mes de agosto tiene lugar un animado mercadillo medieval. Camino de Madrid paramos en El Puente del Arzobispo para comer y comprar un cántaro y otros cacharros de su hermosa cerámica.
Tengo que decir que a la salida del pueblo, y bien a mi pesar, atropellé a una gallina que se me metió debajo del coche. Miré por el retrovisor y pude ver una nube de plumas y a la gallina correr hacia la cuneta. La cosa no pasó de un susto porque el coche llevaba muy poca velocidad. Y es que no se puede atravesar la carretera corriendo, con la cabeza agachada y sin mirar.
Merece la pena visitar este pueblo y esta iglesia, pero hay que tener cuidado con las gallinas.
Iglesia de San Bartolomé8