Guía de viajes Algarve
El Algarve, situado al Sur de Portugal es la región del eterno sol, de extensos arenales bañados por un mar tranquilo y apacible: coloridas calas escondidas entre majestuosas rocas y campiñas verdes salpicadas de blanco de las fachadas de los pueblos algarvinos. El Algarve se extiende desde el puente internacional en la desembocadura del Guadiana, el cual une las localidades de Ayamonte en España y Vila Real de Santo Antonio en Portugal hasta el Cabo de San Vicente lo atraviesa la autovía Infante Sagres hasta la localidad de Albufeira, por lo que viajar a cualquier punto del Algarve resulta muy cómodo. Los aficionados al deporte pueden entrenarse en los campos de golf y practicar otros deportes como windsurf, buceo,piragüismo,equitación, tenis y vuelo libre. Para relajarse nada mejor que las dunas de arena de las playas de Faro. Y para los amantes de la naturaleza un paseo por las marismas y los humedales que atraen a la zona miles de aves.
Al ser la región situada más al sur de Portugal, fue el último baluarte musulmán,
cuya influencia se ve en todas partes en las casas encaladas, las chimeneas sarracenas, las estrechas y tortuosas calles de pueblos y ciudades.
Fue también en este extremo de la costa portuguesa donde el infante Enrique el Navegante se rodeó, a principios del siglo XV, de una corte de sabios y de expertos marineros para planificar la conquista marítima del mundo. A partir de ese momento, el Algarve produjo grandes capitanes y de sus puertos zarparon los conquistadores.
Dejando atrás Ayamonte, en la provincia de Huelva, cruzamos el puente internacional y se entra en Portugal por la vía rápida IP1. Ya en el país luso, recorremos sólo dos kilómetros de la IP1 y cogemos la EN 122, en dirección a Vila Real, que nos lleva hasta Castro Marim. Estamos a sólo tres kilómetros de la desembocadura del Guadiana, en una villa por la que han pasado numerosas civilizaciones, desde los fenicios a los árabes, y que fue en su momento un importante foco defensivo de los ataques bélicos españoles.
Acogió temporalmente a la orden de Caballeros de Cristo antes de su traslado a Tomar. Perviven los restos del castillo del siglo XIII, de la iglesia de la Virgen de los Mártires del siglo XVIII y el fuerte de San Sebastián del siglo XVII. Es buen punto de acceso a la Reserva Natural Do Sapa, un espacio ecológico de enorme relevancia que acoge a una nutrida población de aves migratorias, entre las que tienen especial interés los flamencos rosas. Junto a la carretera contemplamos un vasto humedal que vierte sus aguas al estuario del Guadiana. Pantanos, lagunas, salinas y pastos se suceden junto a la carretera en un espectáculo incomparable.
Si queremos hospedarnos en esta localidad el Hotel Azul Praia es una buena opción.
Dicen las crónicas que la población fue fundada a finales del siglo XVIII por el Marqués de Pombal y, por eso, su trazo urbanístico responde a criterios de simetría y funcionalidad.
Cuatro kilómetros al oeste de Vila Real de Santo Antonio, conduciendo por la EN 125, se llega a la playa de Monte Gordo. Por la carretera local que va desde la aldea de igual nombre hasta la playa vemos un extenso bosque de pinos, aunque lo mejor queda para el montículo en el que se ubica el faro. Desde lo alto vemos cómo el Guadiana vierte sus aguas al océano, al otro lado del cabo de San Antonio.
Dejando atrás las playas que se alternan tras Monte Gordo, como Alagoa y Manta Rota, y que hacen que en esta zona se sucedan los hoteles turísticos, como Hotel Alcázar, el hotel Hotel Navegadores o el Iberotel Praia Montegordo a través de la EN 125 recorremos pequeñas aldeas. Al llegar a Conceiçao, giramos a la izquierda para recorrer el escaso kilómetro que nos separa de Cabanas. El trayecto merece la pena porque nos adentramos en el extremo oriental del Parque Natural de Ria Formosa
Aquí las carreteras no existen, sólo pequeños caminos de arena serpentean junto a las lagunas.
A 23 kilómetros al este se encuentra Tavira este destacado puerto pesquero, especializado en la pesca del atún según técnicas tradicionales, que sufrió graves destrozos en el terremoto de 1755. Se asoma a la desembocadura del Asseca, por lo que se le llama la “Venecia del Algarve”. El puente romano de siete arcos sobre el Gilao que comunica las dos partes de la ciudad. En su casco urbano, donde hay varias casonas señoriales con elementos góticos, llama la atención el alto número de templos: la iglesia de la Misericordia, magnífico conjunto renacentista la de Santa María do Castelo, sobre una antigua mezquita, que tuvo que ser reconstruída tras el terremoto, tiene una capilla manuelina y alberga la tumba de Paio Peres Correia, liberador del Algarve y Gran Maestre de la Orden de Santiago la de San Francisco, barroca y la del Carmo, con altares rococó. Hay que degustar los dulces de mazapán y, por supuesto, el atún en todas sus variedades. Si queremos hacer noche en esta población os recomiendo Hotel Vila Gale Tavira En los alrededores, la población de Luz de Tavira tienen una interesante iglesia renacentista.
Veinte kilómetros que separan Tavira de Olhao se recorren plácidamente por la EN 125, en un viaje que discurre en paralelo a la vía del tren y a las aguas del Parque Natural de Ría Formosa. Este pequeño puerto pesquero, el principal del Algarve que, aunque fundado en el siglo XVII por los pescadores procedentes de Aveiro, recuerda a las ciudades árabes por sus calles de casas blancas “cúbicas” con cubierta plana. La iglesia parroquial tienen un interior barroco y desde el campanario se ofrece una buena perspectiva sobre los alrededores. La rua do Comercio es la más animada. Es un lugar idóneo para consumir pescado fresco. También podemos visitar la isla de la laguna y las tres de la costa. Hay un barco que tarda media hora en llegar a ellas.
Cuando cae la tarde, Olhao se viste de fiesta alrededor de los llamados mercados “neo-árabes” de su paseo marítimo. La algarabía se adueña de las terrazas, donde se puede tomar una coca-cola mientras se escucha música. Los aficionados al golf pueden practicar este deporte en el hotel Hotel Colina Verde Aparthotel & Golf
Merece la pena desviarse unos kilómetros hacia el interior hasta Estoi para poder contemplar las Ruinas del Milreu constituidas por varios edificios y un cementerio de la época romana y el Palacio de los Condes de Carvalhal.. Si buscais tranquilidad la encontraréis en el hotel Casa de Estoi
Faro, la capital del Algarve fue ya una ciudad importante bajo los árabes, quienes erigieron el faro que dio nombre al topónimo, y bajo los cristianos desde la Edad Media aquí se imprimieron los primeros incunables, hebreos en el siglo XV. Sufrió graves desastres sísmicos y bélicos en el siglo XVI y dos terremotos más en el XVIII.
Hoy en día es un enclave turístico que llama la atención por su entorno, formado por vastas extensiones de almendros, debidas según la leyenda a los desvelos de un rey moro, que ordenó plantarlos para dar con sus flores la impresión de la nieve que su esposa nórdica tanto añoraba. La visita incluye el museo marítimo, los restos de fortificaciones, abiertas por el Arco da Vila, la catedral, mayoritariamente renacentista, que fue levantada sobre una mezquita musulmana el palacio episcopal del siglo XVIII, revestido de una magnífica colección de azulejos, la iglesia do Carmo, con huesos y cráneos en una de las capillas del interior, el renacentista Convento de la Asunción, que acoge al museo arqueológico Infante D. Henrique, la iglesia barroca de San Francisco, el museo de Etnología y el mirador de San Antonio, con un pequeño museo dedicado al santo.
A unos 7 kilómetros al suroeste de la ciudad, se encuentra la Playa de Faro, una larga playa con varios bares y restaurantes.
En la ciudad de Faro hay una amplia oferta hotelera Estalagem Monte do Casal, el hotel Hotel Eva, entre otros muchos.
A 10 kilómetros de Faro se encuentra Loule, típico pueblo del Algarve con pintorescas casas encaladas y rematadas en chimeneas muy características de este tipo de arquitectura popular. La iglesia gótica parroquial, la de la Misericordia, de portada manuelina y los restos del Convento de Graça son sus principales edificios. En artesanía destacan los trabajos en cuero, esparto, cerámica y cobre. Hay fiestas por Carnaval y el domingo siguiente a Pascua, si queréis descansar después de tanto ajetreo podéis hacerlo en el Hotel Jardim Loule
En Almancil donde podemos visitar la bonita Capilla de Sao Lourenço, instalada sobre una colina a un par de kilómetros antes de llegar al pueblo. Los azulejos recubren la totalidad interior y representan la vida del santo patrón de la capilla. Desde Almancil se pueden coger un par de carreteras locales y caminos de labor que bajan hasta la costa, a lasPlaya de Valle do Lobo sin embargo, antes de llegar al mar, a ambos lados del asfalto se suceden los campos de golf, justo por esta carretera se encuentra un restaurante que no os debéis de perder, sobre todo los aficionados a la cocina tailandesa el Restaurante Sao Gabriel Seis kilómetros nos separan de Quarteira, una ciudad rodeada de pinares y que se recuesta sobre la playa que lleva su nombre y que tiene una extensión de tres kilómetros, si nos hospedamos en el hotel , estaremos a pie de playa.
Hay una carretera que comunica Quarteira con Vilamoura y que bordea la costa. Estamos en el epicentro del turismo más masificado del Algarve. Las ruinas romanas do Cerro da Vila, junto a la desembocadura del río Quarteira, saludan nuestra llegada a Vilamoura. Los hoteles de lujo como el y playas de extensos arenales se recuestan sobre el mar, mientras que al otro lado de la ciudad hay pobladas arboledas y campos de golf.
A dos kilómetros de Vilamoura podemos tomar el camino que baja hasta las tres playas más famosas de los alrededores: los arenales de Oura, María Luisa y Falesia donde nos podemos relajar cualquiera sus hoteles de lujo como el LTI Alfamar Beach & Sport Resort o el Hotel Sheraton Algarve.
Albufeira está ya al final del camino, escondiendo bellezas naturales en las grutas que se forman en los acantilados. Ocupado antiguamente por los árabes se ha convertido en un enclave turístico de primer orden, con balneario, campos de golf en los alrededores y hoteles de lujo a pie de Praia Galé como el Villa Joya donde también podemos degustar una excelente comida en su restaurante Restaurante Vila Joya , galardonado con dos estrellas Michelín. El pueblo está formado por empinadas callejuelas que descienden hacia el mar y su playa queda dividida en dos sectores por un conjunto de rocas: la playa propiamente dicha a la que acuden los bañistas, y la zona utilizada como pintoresco puerto pesquero, con barcas pintadas con motivos coloristas. El mirador Bem Parece ofrece una buena vista sobre los acantilados. La iglesia de la Misericordia, con pórtico manuelino del XVI, y la de San Sebastián, con espléndido mural de azulejería, completan la visita. Jalonan el litoral numerosas playas solitarias en las que sólo es posible adentrarse desde el mar. Los mercados están, uno en la playa dos Barcos, donde se expone el pescado recién sacado del mar, con bastantes tasquillas a su alrededor, y otro en el largo Duarte Pacheco, en el casco antiguo.
Carvoeiro está considerado como un privilegiado pueblo de pesca, todavía no muy desarrollado, es probablemente uno de los pueblos más bonitos del Algarve con bahías pintorescas, playas de fina arena, grandes rocas que sugieren un paseo a lo largo de una multitud de playas, cuevas y grutas. Para los golfistas, Carvoeiro, se encuentra cerca de los tres campos de golf conocidos como “Pinta”, “Gramacho” y el “Vale do Milho”. Cuenta con una buena zona comercial y una variedad excepcional de restaurantes para todos los gustos, aquí se concentran una gran cantidad de hoteles de 4 y 5 estrellas como el Carvoeiro Clube, el Suites Alba Resort & Spa o el Gramacho Pestana Golf Resort.
En el interior del Algarve, al noroeste de Albufeira,se encuentra Silves la próspera Xelb árabe era una importante ciudad de cuyo esplendor fue testigo la Fortaleza, construcción de piedra local en tono rojizo con dos grandes cisternas, torres y murallas almenadas. La Catedral gótica, sometida a varias restauraciones posteriores, alberga tumbas de caballeros ilustres. Las puertas de la ciudad y algunos lienzos que quedan en pie de la muralla primitiva completan el conjunto. Cuenta con un Museo Arqueológico. A la salida de la ciudad esta el original crucero del siglo XVI llamado Cruz de Portugal, con Cristo en una cara y la Virgen de la Piedra en la otra.
Feria de la Cerveza: se celebra durante cinco noches consecutivas en julio (entre los días 14 al 23), en el interior del castillo. Cervezas del país, mucha diversión y buena música es uno de los momentos de año en que se llena de turistas. Si buscáis un hotel con buena relación calidad/precio el Colina dos Mouros es uno de ellos.
Si queréis hacer una excursión a un sitio apacible y agradable, id a la presa del Arade, al noroeste de Silves, luego continuad en esa misma dirección para ir hasta la sierra de Monchique con exuberante flora que abarca especies atlánticas y tropicales, gracias a las especiales condiciones de su clima, a la vez húmedo y caluroso Si os gusta pasear, hay un camino de unos 8 kilómetros por una carretera que discurre entre eucaliptos hasta el Pico Foia donde se contemplan unas inmejorables vistas de la costa, y si está despejado gran parte del sur del Alentejo.El otro pico de la zona es La Picota que con sus 902 metros es el más alto del Algarve.
Podemos también visitar el pueblo, donde despunta la iglesia de portada manuelina y la capilla del Santísimo, con bellos azulejos y los restos del Convento de Nuestra Señora del Destierro. Un poco más arriba la fuente dos Passarinhos, recubierta de azulejos de tipo holandés.
Caldas dista siete kilómetros de Monchique, villa de casas blancas que da nombre a la sierra que sirve de separación entre el Algarve y el Alentejo Es una pequeña localidad conocida por su estación termal y que conserva un cierto aire romántico. Para los que buscan el relax la Villa Termal Caldas de Monchique, en pleno corazón de la sierra y a tan sólo 20 kilómetros de las playas, una ciudad termal formada por edificios históricos recuperados, piscinas de agua termal, balneario spa, etc.
Típico pueblo marinero de la margen derecha del río Arade al que la afluencia turística ha degradado considerablemente el urbanismo y la calidad de vida tradicionales. El mayor atractivo de Portimao es la proximidad de la magnífica Playa de la Rocha, situada al pie de un acantilado, con singulares formaciones rocosas de tono pardo. Justo aquí se encuentra mi hotel preferido el Oriental al que acudo cada año en el puente de diciembre. En el casco urbano, pervive la iglesia parroquial, que conserva un portal gótico del primitivo templo, mientras el resto se reconstruyó tras el terremoto de 1755. Son muy populares sus sardinas asadas y los dulces locales. Si vuestro presupuesto es bajo podéis elegir el Hotel Mirachoro Sol, está un poco alejado del centro urbano y de la playa, pero el precio es muy económico.
La Laccobriga cartaginesa es un pueblo pesquero ligado a la historia de las expediciones marítimas portuguesas, ya que de él salieron Gil Eanes cuando dobló el Cabo Bojador, hasta entonces el límite del mundo conocido, y el rey Sebastián para realizar su desgraciada expedición del siglo XVI. En la plaza de Gil Eanes están el Ayuntamiento y una estatua del rey Sebastián. También hay que visitar el antiguo mercado de esclavos una casa de época romana, la iglesia de Santa María con su ventana manuelina, la barroca de San Antonio, cuyo interior está cubierto de azulejos y de talla dorada. Tal es la belleza de este templo, construido en el siglo XVIII, que los lugareños afirman que es la iglesia más bella de todo Portugal., la de San Sebastián. Dominando el puerto, el castillo de Pau da Bandeira construido en el XVII con el fin de protegerlo. En su interior hay un centro de artesanía, donde se pueden comprar objetos típicos de la zona. También aquí en Lagos, se encuentra el centro de arqueología submarina, con piezas rescatadas de los fondos marinos de la zona.
Si queremos hospedarnos en Lagos el Hotel Sol e Praia, tiene una situación privilegiada pues se encuentra a pie de playa y cerca del casco histórico.
Los que busquen playas más despejadas, pueden ir a Praia do Pinhao, a la que sólo se puede acceder en barca o andando, esta a un kilómetro al oeste de Lagos.
A unos 3 kilómetros al sur por la carretera que va a Sagres se encuentra la Ponta da Piedade, acantilados, grutas, y arcos combinados con el color de las rocas y la fuerza del mar componen un panorama excepcional.
El último punto importante del suroeste de Portugal, donde , como se suele decir, “el viento da la vuelta” se encuentra la pequeña localidad pesquera con varias playas y un entorno de gran importancia histórica, la punta de Sagres, donde Henrique el Navegante fundó en el siglo XV, en una Fortaleza, la famosa escuela de cartografía y navegación y residió durante décadas: entre las innovaciones que surgieron de este centro de estudios destaca la carabela, que tanta trascendencia tuvo en la navegación de los siglos modernos. Perdura algún lienzo de la muralla, la ermita de Nuestra Señora de Gracia y la gran brújula en forma de rosa de los vientos. Precisamente en esta misma calle se encuentra el Hotel Navigator Para recorrer la península de Sagres se debe partir del pueblo de Vila do Bispo, con iglesia barroca, que atesora un retablo dieciochesco de gran interés. Otros puntos de obligada visita son la Torre de Aspa, que es el acantilado más elevado de la zona, y por supuesto el mítico Cabo San Vicente, llamado el Promontorium Sacrum por los romanos, que es el extremo sudoeste de Europa y domina una sobrecogedora panorámica.
Aeropuerto de Faro
Conexiones con Lisboa, Madeira, Azores y Oporto de forma directa.
Desde el aeropuerto hay un servicio de autobuses para el centro de la ciudad (cada 45 minutos).
Tel.: +351(289)800800 (General)
Tel.: +351(289)800801 (Informaciones sobre vuelos)
www.ana-aeroportos.pt
Autopistas internacionales
N431 (Huelva)/A22 (Via do Infante, Portugal)
Autopistas nacionales
IC1, N2, N120, N122
Trenes
Alfa Pendular: trenes de alta gama con itinerarios rápidos y cómodos
Intercities: servicio que ofrece combinaciones entre diversos puntos entre Lisboa y el Algarve.
El Algarve es una zona muy concurrida en verano, gracias a su privilegiada climatología, podemos disfrutarlo igualmente en cualquier época del año, pero a precios más asequibles y sin aglomeraciones.
El mejor medio de transporte es en automóvil, de esta forma podemos realizar nuestros propios itinerios y disfrutar de sitios que en transporte público resultan inaccesibles o con mala combinación.
La gastronomía es rica y variada, sobre todo en cuanto a pescado y marisco, pero hay que salir de las habituales zonas turisticas, en los pueblos pequeños tienen la misma calidad a mitad de precio.
La zona es muy amplia, por lo que si vais pocos días no tendréis tiempo de visitar todo, pero desde luego no os podéis perder los imprescindibles, en mi opinión son:
1.- En primer lugar un maravilloso paseo al atardecer por la Praia da Rocha, es el espectáculo natural de luz y color no se borrará de vuestro recuerdo en mucho tiempo.
2.- El Cabo San Vicente, la inmensidad del óceano, te pones en la piel de los antiguos descubridores... y la puesta de sol, desde el promontorio, se contempla el sol cien veces más grande que en otros lugares, desaparece tras el mar.
3.- Albufeira, su playa, en el lado donde se encuentran las pintorescas barcas de pescadores.
4.- El casco viejo de Faro, en la zona del puerto, es uno de los mejores sitios para pasear, sobre todo al caer la noche.
HISTORIA
Al ser la región situada más al sur de Portugal, fue el último baluarte musulmán,
cuya influencia se ve en todas partes en las casas encaladas, las chimeneas sarracenas, las estrechas y tortuosas calles de pueblos y ciudades.Fue también en este extremo de la costa portuguesa donde el infante Enrique el Navegante se rodeó, a principios del siglo XV, de una corte de sabios y de expertos marineros para planificar la conquista marítima del mundo. A partir de ese momento, el Algarve produjo grandes capitanes y de sus puertos zarparon los conquistadores.
UN PASEO POR EL ALGARVE
Castro Marim
Dejando atrás Ayamonte, en la provincia de Huelva, cruzamos el puente internacional y se entra en Portugal por la vía rápida IP1. Ya en el país luso, recorremos sólo dos kilómetros de la IP1 y cogemos la EN 122, en dirección a Vila Real, que nos lleva hasta Castro Marim. Estamos a sólo tres kilómetros de la desembocadura del Guadiana, en una villa por la que han pasado numerosas civilizaciones, desde los fenicios a los árabes, y que fue en su momento un importante foco defensivo de los ataques bélicos españoles.
Acogió temporalmente a la orden de Caballeros de Cristo antes de su traslado a Tomar. Perviven los restos del castillo del siglo XIII, de la iglesia de la Virgen de los Mártires del siglo XVIII y el fuerte de San Sebastián del siglo XVII. Es buen punto de acceso a la Reserva Natural Do Sapa, un espacio ecológico de enorme relevancia que acoge a una nutrida población de aves migratorias, entre las que tienen especial interés los flamencos rosas. Junto a la carretera contemplamos un vasto humedal que vierte sus aguas al estuario del Guadiana. Pantanos, lagunas, salinas y pastos se suceden junto a la carretera en un espectáculo incomparable.
Si queremos hospedarnos en esta localidad el Hotel Azul Praia es una buena opción.
Vila Real de Santo Antonio
Dicen las crónicas que la población fue fundada a finales del siglo XVIII por el Marqués de Pombal y, por eso, su trazo urbanístico responde a criterios de simetría y funcionalidad.
Cuatro kilómetros al oeste de Vila Real de Santo Antonio, conduciendo por la EN 125, se llega a la playa de Monte Gordo. Por la carretera local que va desde la aldea de igual nombre hasta la playa vemos un extenso bosque de pinos, aunque lo mejor queda para el montículo en el que se ubica el faro. Desde lo alto vemos cómo el Guadiana vierte sus aguas al océano, al otro lado del cabo de San Antonio.

Dejando atrás las playas que se alternan tras Monte Gordo, como Alagoa y Manta Rota, y que hacen que en esta zona se sucedan los hoteles turísticos, como Hotel Alcázar, el hotel Hotel Navegadores o el Iberotel Praia Montegordo a través de la EN 125 recorremos pequeñas aldeas. Al llegar a Conceiçao, giramos a la izquierda para recorrer el escaso kilómetro que nos separa de Cabanas. El trayecto merece la pena porque nos adentramos en el extremo oriental del Parque Natural de Ria Formosa
Aquí las carreteras no existen, sólo pequeños caminos de arena serpentean junto a las lagunas.
Tavira
A 23 kilómetros al este se encuentra Tavira este destacado puerto pesquero, especializado en la pesca del atún según técnicas tradicionales, que sufrió graves destrozos en el terremoto de 1755. Se asoma a la desembocadura del Asseca, por lo que se le llama la “Venecia del Algarve”. El puente romano de siete arcos sobre el Gilao que comunica las dos partes de la ciudad. En su casco urbano, donde hay varias casonas señoriales con elementos góticos, llama la atención el alto número de templos: la iglesia de la Misericordia, magnífico conjunto renacentista la de Santa María do Castelo, sobre una antigua mezquita, que tuvo que ser reconstruída tras el terremoto, tiene una capilla manuelina y alberga la tumba de Paio Peres Correia, liberador del Algarve y Gran Maestre de la Orden de Santiago la de San Francisco, barroca y la del Carmo, con altares rococó. Hay que degustar los dulces de mazapán y, por supuesto, el atún en todas sus variedades. Si queremos hacer noche en esta población os recomiendo Hotel Vila Gale Tavira En los alrededores, la población de Luz de Tavira tienen una interesante iglesia renacentista.
Olhao
Veinte kilómetros que separan Tavira de Olhao se recorren plácidamente por la EN 125, en un viaje que discurre en paralelo a la vía del tren y a las aguas del Parque Natural de Ría Formosa. Este pequeño puerto pesquero, el principal del Algarve que, aunque fundado en el siglo XVII por los pescadores procedentes de Aveiro, recuerda a las ciudades árabes por sus calles de casas blancas “cúbicas” con cubierta plana. La iglesia parroquial tienen un interior barroco y desde el campanario se ofrece una buena perspectiva sobre los alrededores. La rua do Comercio es la más animada. Es un lugar idóneo para consumir pescado fresco. También podemos visitar la isla de la laguna y las tres de la costa. Hay un barco que tarda media hora en llegar a ellas.
Cuando cae la tarde, Olhao se viste de fiesta alrededor de los llamados mercados “neo-árabes” de su paseo marítimo. La algarabía se adueña de las terrazas, donde se puede tomar una coca-cola mientras se escucha música. Los aficionados al golf pueden practicar este deporte en el hotel Hotel Colina Verde Aparthotel & Golf
Estoi
Merece la pena desviarse unos kilómetros hacia el interior hasta Estoi para poder contemplar las Ruinas del Milreu constituidas por varios edificios y un cementerio de la época romana y el Palacio de los Condes de Carvalhal.. Si buscais tranquilidad la encontraréis en el hotel Casa de Estoi
Faro
Faro, la capital del Algarve fue ya una ciudad importante bajo los árabes, quienes erigieron el faro que dio nombre al topónimo, y bajo los cristianos desde la Edad Media aquí se imprimieron los primeros incunables, hebreos en el siglo XV. Sufrió graves desastres sísmicos y bélicos en el siglo XVI y dos terremotos más en el XVIII.
Hoy en día es un enclave turístico que llama la atención por su entorno, formado por vastas extensiones de almendros, debidas según la leyenda a los desvelos de un rey moro, que ordenó plantarlos para dar con sus flores la impresión de la nieve que su esposa nórdica tanto añoraba. La visita incluye el museo marítimo, los restos de fortificaciones, abiertas por el Arco da Vila, la catedral, mayoritariamente renacentista, que fue levantada sobre una mezquita musulmana el palacio episcopal del siglo XVIII, revestido de una magnífica colección de azulejos, la iglesia do Carmo, con huesos y cráneos en una de las capillas del interior, el renacentista Convento de la Asunción, que acoge al museo arqueológico Infante D. Henrique, la iglesia barroca de San Francisco, el museo de Etnología y el mirador de San Antonio, con un pequeño museo dedicado al santo.A unos 7 kilómetros al suroeste de la ciudad, se encuentra la Playa de Faro, una larga playa con varios bares y restaurantes.
En la ciudad de Faro hay una amplia oferta hotelera Estalagem Monte do Casal, el hotel Hotel Eva, entre otros muchos.
Loule
A 10 kilómetros de Faro se encuentra Loule, típico pueblo del Algarve con pintorescas casas encaladas y rematadas en chimeneas muy características de este tipo de arquitectura popular. La iglesia gótica parroquial, la de la Misericordia, de portada manuelina y los restos del Convento de Graça son sus principales edificios. En artesanía destacan los trabajos en cuero, esparto, cerámica y cobre. Hay fiestas por Carnaval y el domingo siguiente a Pascua, si queréis descansar después de tanto ajetreo podéis hacerlo en el Hotel Jardim Loule
Almancil
En Almancil donde podemos visitar la bonita Capilla de Sao Lourenço, instalada sobre una colina a un par de kilómetros antes de llegar al pueblo. Los azulejos recubren la totalidad interior y representan la vida del santo patrón de la capilla. Desde Almancil se pueden coger un par de carreteras locales y caminos de labor que bajan hasta la costa, a lasPlaya de Valle do Lobo sin embargo, antes de llegar al mar, a ambos lados del asfalto se suceden los campos de golf, justo por esta carretera se encuentra un restaurante que no os debéis de perder, sobre todo los aficionados a la cocina tailandesa el Restaurante Sao Gabriel Seis kilómetros nos separan de Quarteira, una ciudad rodeada de pinares y que se recuesta sobre la playa que lleva su nombre y que tiene una extensión de tres kilómetros, si nos hospedamos en el hotel , estaremos a pie de playa.
Hay una carretera que comunica Quarteira con Vilamoura y que bordea la costa. Estamos en el epicentro del turismo más masificado del Algarve. Las ruinas romanas do Cerro da Vila, junto a la desembocadura del río Quarteira, saludan nuestra llegada a Vilamoura. Los hoteles de lujo como el y playas de extensos arenales se recuestan sobre el mar, mientras que al otro lado de la ciudad hay pobladas arboledas y campos de golf.
A dos kilómetros de Vilamoura podemos tomar el camino que baja hasta las tres playas más famosas de los alrededores: los arenales de Oura, María Luisa y Falesia donde nos podemos relajar cualquiera sus hoteles de lujo como el LTI Alfamar Beach & Sport Resort o el Hotel Sheraton Algarve.
Albufeira
Albufeira está ya al final del camino, escondiendo bellezas naturales en las grutas que se forman en los acantilados. Ocupado antiguamente por los árabes se ha convertido en un enclave turístico de primer orden, con balneario, campos de golf en los alrededores y hoteles de lujo a pie de Praia Galé como el Villa Joya donde también podemos degustar una excelente comida en su restaurante Restaurante Vila Joya , galardonado con dos estrellas Michelín. El pueblo está formado por empinadas callejuelas que descienden hacia el mar y su playa queda dividida en dos sectores por un conjunto de rocas: la playa propiamente dicha a la que acuden los bañistas, y la zona utilizada como pintoresco puerto pesquero, con barcas pintadas con motivos coloristas. El mirador Bem Parece ofrece una buena vista sobre los acantilados. La iglesia de la Misericordia, con pórtico manuelino del XVI, y la de San Sebastián, con espléndido mural de azulejería, completan la visita. Jalonan el litoral numerosas playas solitarias en las que sólo es posible adentrarse desde el mar. Los mercados están, uno en la playa dos Barcos, donde se expone el pescado recién sacado del mar, con bastantes tasquillas a su alrededor, y otro en el largo Duarte Pacheco, en el casco antiguo. Carvoeiro
Carvoeiro está considerado como un privilegiado pueblo de pesca, todavía no muy desarrollado, es probablemente uno de los pueblos más bonitos del Algarve con bahías pintorescas, playas de fina arena, grandes rocas que sugieren un paseo a lo largo de una multitud de playas, cuevas y grutas. Para los golfistas, Carvoeiro, se encuentra cerca de los tres campos de golf conocidos como “Pinta”, “Gramacho” y el “Vale do Milho”. Cuenta con una buena zona comercial y una variedad excepcional de restaurantes para todos los gustos, aquí se concentran una gran cantidad de hoteles de 4 y 5 estrellas como el Carvoeiro Clube, el Suites Alba Resort & Spa o el Gramacho Pestana Golf Resort.
Silves
En el interior del Algarve, al noroeste de Albufeira,se encuentra Silves la próspera Xelb árabe era una importante ciudad de cuyo esplendor fue testigo la Fortaleza, construcción de piedra local en tono rojizo con dos grandes cisternas, torres y murallas almenadas. La Catedral gótica, sometida a varias restauraciones posteriores, alberga tumbas de caballeros ilustres. Las puertas de la ciudad y algunos lienzos que quedan en pie de la muralla primitiva completan el conjunto. Cuenta con un Museo Arqueológico. A la salida de la ciudad esta el original crucero del siglo XVI llamado Cruz de Portugal, con Cristo en una cara y la Virgen de la Piedra en la otra.
Feria de la Cerveza: se celebra durante cinco noches consecutivas en julio (entre los días 14 al 23), en el interior del castillo. Cervezas del país, mucha diversión y buena música es uno de los momentos de año en que se llena de turistas. Si buscáis un hotel con buena relación calidad/precio el Colina dos Mouros es uno de ellos.
Monchique
Si queréis hacer una excursión a un sitio apacible y agradable, id a la presa del Arade, al noroeste de Silves, luego continuad en esa misma dirección para ir hasta la sierra de Monchique con exuberante flora que abarca especies atlánticas y tropicales, gracias a las especiales condiciones de su clima, a la vez húmedo y caluroso Si os gusta pasear, hay un camino de unos 8 kilómetros por una carretera que discurre entre eucaliptos hasta el Pico Foia donde se contemplan unas inmejorables vistas de la costa, y si está despejado gran parte del sur del Alentejo.El otro pico de la zona es La Picota que con sus 902 metros es el más alto del Algarve.
Podemos también visitar el pueblo, donde despunta la iglesia de portada manuelina y la capilla del Santísimo, con bellos azulejos y los restos del Convento de Nuestra Señora del Destierro. Un poco más arriba la fuente dos Passarinhos, recubierta de azulejos de tipo holandés.
Caldas de Monchique
Caldas dista siete kilómetros de Monchique, villa de casas blancas que da nombre a la sierra que sirve de separación entre el Algarve y el Alentejo Es una pequeña localidad conocida por su estación termal y que conserva un cierto aire romántico. Para los que buscan el relax la Villa Termal Caldas de Monchique, en pleno corazón de la sierra y a tan sólo 20 kilómetros de las playas, una ciudad termal formada por edificios históricos recuperados, piscinas de agua termal, balneario spa, etc.
Portimao
Típico pueblo marinero de la margen derecha del río Arade al que la afluencia turística ha degradado considerablemente el urbanismo y la calidad de vida tradicionales. El mayor atractivo de Portimao es la proximidad de la magnífica Playa de la Rocha, situada al pie de un acantilado, con singulares formaciones rocosas de tono pardo. Justo aquí se encuentra mi hotel preferido el Oriental al que acudo cada año en el puente de diciembre. En el casco urbano, pervive la iglesia parroquial, que conserva un portal gótico del primitivo templo, mientras el resto se reconstruyó tras el terremoto de 1755. Son muy populares sus sardinas asadas y los dulces locales. Si vuestro presupuesto es bajo podéis elegir el Hotel Mirachoro Sol, está un poco alejado del centro urbano y de la playa, pero el precio es muy económico.Lagos
La Laccobriga cartaginesa es un pueblo pesquero ligado a la historia de las expediciones marítimas portuguesas, ya que de él salieron Gil Eanes cuando dobló el Cabo Bojador, hasta entonces el límite del mundo conocido, y el rey Sebastián para realizar su desgraciada expedición del siglo XVI. En la plaza de Gil Eanes están el Ayuntamiento y una estatua del rey Sebastián. También hay que visitar el antiguo mercado de esclavos una casa de época romana, la iglesia de Santa María con su ventana manuelina, la barroca de San Antonio, cuyo interior está cubierto de azulejos y de talla dorada. Tal es la belleza de este templo, construido en el siglo XVIII, que los lugareños afirman que es la iglesia más bella de todo Portugal., la de San Sebastián. Dominando el puerto, el castillo de Pau da Bandeira construido en el XVII con el fin de protegerlo. En su interior hay un centro de artesanía, donde se pueden comprar objetos típicos de la zona. También aquí en Lagos, se encuentra el centro de arqueología submarina, con piezas rescatadas de los fondos marinos de la zona.
Si queremos hospedarnos en Lagos el Hotel Sol e Praia, tiene una situación privilegiada pues se encuentra a pie de playa y cerca del casco histórico.
Los que busquen playas más despejadas, pueden ir a Praia do Pinhao, a la que sólo se puede acceder en barca o andando, esta a un kilómetro al oeste de Lagos.
A unos 3 kilómetros al sur por la carretera que va a Sagres se encuentra la Ponta da Piedade, acantilados, grutas, y arcos combinados con el color de las rocas y la fuerza del mar componen un panorama excepcional.
Sagres
El último punto importante del suroeste de Portugal, donde , como se suele decir, “el viento da la vuelta” se encuentra la pequeña localidad pesquera con varias playas y un entorno de gran importancia histórica, la punta de Sagres, donde Henrique el Navegante fundó en el siglo XV, en una Fortaleza, la famosa escuela de cartografía y navegación y residió durante décadas: entre las innovaciones que surgieron de este centro de estudios destaca la carabela, que tanta trascendencia tuvo en la navegación de los siglos modernos. Perdura algún lienzo de la muralla, la ermita de Nuestra Señora de Gracia y la gran brújula en forma de rosa de los vientos. Precisamente en esta misma calle se encuentra el Hotel Navigator Para recorrer la península de Sagres se debe partir del pueblo de Vila do Bispo, con iglesia barroca, que atesora un retablo dieciochesco de gran interés. Otros puntos de obligada visita son la Torre de Aspa, que es el acantilado más elevado de la zona, y por supuesto el mítico Cabo San Vicente, llamado el Promontorium Sacrum por los romanos, que es el extremo sudoeste de Europa y domina una sobrecogedora panorámica.DATOS UTILES
Transporte
Aeropuerto de Faro
Conexiones con Lisboa, Madeira, Azores y Oporto de forma directa.
Desde el aeropuerto hay un servicio de autobuses para el centro de la ciudad (cada 45 minutos).
Tel.: +351(289)800800 (General)
Tel.: +351(289)800801 (Informaciones sobre vuelos)
www.ana-aeroportos.pt
Autopistas internacionales
N431 (Huelva)/A22 (Via do Infante, Portugal)
Autopistas nacionales
IC1, N2, N120, N122
Trenes
Alfa Pendular: trenes de alta gama con itinerarios rápidos y cómodos
Intercities: servicio que ofrece combinaciones entre diversos puntos entre Lisboa y el Algarve.
RECOMENDACIONES
El Algarve es una zona muy concurrida en verano, gracias a su privilegiada climatología, podemos disfrutarlo igualmente en cualquier época del año, pero a precios más asequibles y sin aglomeraciones.
El mejor medio de transporte es en automóvil, de esta forma podemos realizar nuestros propios itinerios y disfrutar de sitios que en transporte público resultan inaccesibles o con mala combinación.
La gastronomía es rica y variada, sobre todo en cuanto a pescado y marisco, pero hay que salir de las habituales zonas turisticas, en los pueblos pequeños tienen la misma calidad a mitad de precio.
La zona es muy amplia, por lo que si vais pocos días no tendréis tiempo de visitar todo, pero desde luego no os podéis perder los imprescindibles, en mi opinión son:
1.- En primer lugar un maravilloso paseo al atardecer por la Praia da Rocha, es el espectáculo natural de luz y color no se borrará de vuestro recuerdo en mucho tiempo.
2.- El Cabo San Vicente, la inmensidad del óceano, te pones en la piel de los antiguos descubridores... y la puesta de sol, desde el promontorio, se contempla el sol cien veces más grande que en otros lugares, desaparece tras el mar.
3.- Albufeira, su playa, en el lado donde se encuentran las pintorescas barcas de pescadores.
4.- El casco viejo de Faro, en la zona del puerto, es uno de los mejores sitios para pasear, sobre todo al caer la noche.

























