Opinión detallada de ionoldman
ionoldman(40)
Vitoria, España98%
Cuando uno entra en la Marmita tiene la sensación de que estás en uno de esos restaurantes que sigue ahí por el boca-oreja de los alicantinos.
En primer lugar, se encuentra paralelo a la calle San Vicente, en una calleja paralela a las faldas del Castillo, un lugar algo recóndito y que no encuentras a no ser que te lo indiquen. En segundo lugar, se trata de un portal en la planta baja que en su momento perteneció a una vivienda, por lo que entras en un recibidor atestado de muebles y objetos curiosos con muchos años a sus espaldas. Que nadie se asuste por lo que estoy contando; todo esto, como digo, tiene su encanto.
El propietario mismo suele recibirte y te lleva a cualquiera de las estancias con una iluminación muy ténue (antiguas habitaciones), donde caben varias mesas, todas ellas con una vela que le dá un toque muy íntimo. La mesa están vestidas con manteles rojos y vajilla blanca.
En las mesas hay un simple folio que hace las veces de carta. No hay muchos platos a elegir, ni falta que hace. La Marmita se ha ido ganando su fama por esos pocos platos que borda, como el Strogonoff o su paté. También los postres, casi todos ellos tartas caseras, están a la altura.
La Marmita10
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Ambiente
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Clientes
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Cocina
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Servicio
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El precio de todo esto no sale excesivamente caro, unos 25 € para el año 2009, así que es bastante asequible. Yo lo recomendaría para una velada romántica, o al menos, tranquila, ya que no me imagino en ese local yendo de juerga con los compañeros del trabajo o con la pandilla.
En todo caso, es una curiosidad que merece la pena.