Opinión detallada de alba1988
Acabo de volver de mi mini vacaciones de San Juan, que más que vacaciones han sido un viaje para mis abuelos, ya que mi madre y yo cogimos el coche y los llevámos al Pirineo, dónde solían ir cuando eran más jóvenes, con lo que en resumen, vuelvo más cansada de cómo llegué pero bueno, es siempre una satisfacción poder hacer felices a los abuelos y abuelas devolviéndoles todo lo que ellos han hecho para nosotros anteriormente.
Para ello contratamos por teléfono una casa rural en Àreu, el último pueblo de la Vallferrera (Pallars sobirà) en el que habíamos estado anteriormente en el camping de la misma localidad.
LA CASA CURRONA
Currona es el nombre de la casa rural en la que nos hospedamos estos tres días.
Esta casa es una casona de piedra de 1919, enorme, que han dividido en dos para hacer dos casitas y les han construido un segundo piso (dentro de la estructura primitiva) de madera para aprovechar el espacio en alto que ofrecía la casa original.
Nosotros alquilamos la casa para 6 personas (la que es un poquitín mayor). Esta casa tiene una entrada común con la otra (la de 5) y solamente entrar te encuentras con las escaleras para subir (debe haber unos 10 peldaños que se suben bien y además hay barandilla) y una puerta a la derecha que te lleva a un cuartito en el que hay dos lavaderos de mano, una lavadora, productos de limpieza y unas cuerdas para tender la ropa.
Al subir las escaleras llegas a un pequeño descansillo en el que hay dos puertas, la A i la B, que son las respectivas entradas a las dos casas.
Nosotros fuimos a la A.
La A (la de seis personas) estaba bastante bien. Al entrar te encontrabas con un pequeño
pasillito y a mano izquierda había la puerta del ==baño==, que tenía al abrir la zona de la pica y espejo con estantes para dejar los potes de aseo, toallero, etc. y una puerta corredera que daba a lo que era la bañera (enorme pero en buen estado, con buena presión de agua, tanto fría cómo caliente, limpia y con una buen desagüe), el bidé y el váter.
Había también dos estanterías para dejar los geles, el papel de WC, etc. y para dos noches habían dejado dos rollos de papel de WC para recambiar, seis toallas grandes y 3 de pequeñas.
Todo el baño estaba en perfecto estado y limpísimo.
Al pasar el pasillito la estancia se abría y entrabas en lo que era el comedor- cocina.
La cocina es de las que están abiertas y ocupa toda la pared. Toda ella estaba en buen estado y en ella encontrábamos: una cocina de butano con horno y fogones (de esos que tienen tapa), todo de armarios colgados y la parte de debajo de una cocina, con mármol, la pica, armarios y cajones, el calentador y la nevera.
Todo funcionaba bien y los armarios estaban llenos de utensilios de cocina, platos, cafetera, vasos, cazos, ollas, cubiertos, etc.
Todo estaba limpio y ordenado. La nevera estaba apagada cuando llegamos pero se encendió bastante rápido y el calentador iba de maravilla: rápido y con una presión para el agua caliente perfecta.
Los fogones fue lo que nos dio más problemas porque lo que es la rejilla tenía una apertura demasiado grande y la cafetera no se aguantaba bien, con lo que necesitamos hacer un apañito casero, pero aparte de esto todo bien.
Incluso había un microondas bastante completo, con todas las funciones, limpio y que iba estupendamente.
Al lado de la cocina encontrábamos lo que era el comedor- salón que estaba formado por una mesa de madera muy maciza y seis sillas, igualmente de madera y de esas rústicas, que pesan una barbaridad pero que son muy cómodas (al menos a mí me lo parecen).
La mesa tenía en uno de los lados os cajones más por si querías guardar allí algo.
Más apartadito, junto la otra pared había un sillón individual y un sofá cama a juego, con una mesita de centro y la televisión, que aunque algo antigua, funcionaba y se veía correctamente.
En la pared que era la de la fachada principal hay unos grandes ventanales con porticones y cortinas que dan a la calle y que sirven de iluminación la mayoría del día.
Por último, en la planta encuentras una de las habitaciones, la de matrimonio, que tiene una cama doble con un cabecero de hierro forjado, una banqueta, dos mesitas de noche y un gran armario empotrado con sitio para colgar y estantes.
Las otras dos habitaciones estaban en la parte de arriba, a la que se accede mediante una escalera de caracol de madera un tanto empinada que cuesta de subir y bajar las primeras veces pero a la que le vas pillando el tranquillo.
Arriba es todo el piso de madera y es cómo si estuvieras en una buhardilla ya que los techos son siguiendo el tejado de la típica casa de pizarra del pirineo.
Las habitaciones son dobles y hay dos camas individuales en cada una.
En estas dos habitaciones hay una mesita de noche, estantes y armarios empotrados a la pared pero de baja estatura, no son para colgar nada sino más bien para guardar mantas, ropa plegada o las mismas maletas.
Yo dormí en una de las habitaciones de arriba y debo decir que, siendo Junio y aunque allí por las noches y mañanas hace fresco, las mantas y el cubrecama que había en la cama me sobraban porque la misma madera es muy caliente con lo que presupongo que en invierno también se debe estar bien en esa casa.
Cada habitación tenía una ventanita de esas típicas de estas casas pirinencas: ventanas de cristal que se abre a presión y sales al tejado.
Es algo muy curioso porque te tumbas en la cama y ves la ladera de la montaña que cae encima del pueblecito, es espectacular.
En cuanto a comodidad, los colchones y las camas estaban bastante bien y los cinco que hemos ido hemos encontrado comodidad en los colchones y en las almohadas, al igual que con la ropa de cama, que estaba muy limpia y muy suave.
El trato que hemos recibido de los amos la verdad es que ha estado muy bien.
De hecho nos abrieron, nos dieron las llaves y nos enseñaron la casa y no nos vinieron a molestar para nada. Incluso nos han dado la confianza de estar los tres días solamente con la paga y señal que pagamos antes de venir para reservar y sin darles ningún documento de identidad ni nada.
Gente sencilla, de pueblo (pero no con connotativos malos, sino al contrario!) y muy agradable. De hecho, nos hemos dejado una bolsa en la casa y ahora nos la enviarán por correo
En cuanto al precio, pues no sale nada mal si vas suficiente gente cómo para llenar una casa ya que te cobran 70 euros por noche, pero si vais seis pues está muy bien por lo que tienes porque se debe tener en cuenta de que en estos 70 euros te entra la opción de poder cocinar tú mismo, con lo que te gastas lo que te gastarías en casa, sin necesidad de ir a restaurantes o bares y además es esa comodidad de poder entrar y salir según te convenga. Es una segunda casa en la que puedes lavar la ropa, tenderla, ducharte, asearte tranquilo, dormir cuando te venga en gana, hacer más ruido que en un hotel, en definitiva.
RECOMENDACIÓN
Ya podéis imaginar que tal y cómo os he contado que son las cosas, a mí me ha parecido un buen lugar y por supuesto recomiendo tenerlo en cuenta si te planteas ir hasta la Vallferrera ya que es un sitio estupendo y tener allí cómo una casita tuya por este precio pues está bastante bien para ir una semanita o así.
Además, al ser dos casas de una sola lo que pasa es que si vais más de 6 pues podéis alquilar las dos casas y, aunque haya una puerta que cierra entre medio, estáis a tocar unos de otros y os va igual de bien.
Los coches los puedes dejar delante mismo de la casa y si no te apetece entrarlos por esas calles medievales tan estrechas en las que el coche pasa, pero pasa justísimo pues lo puedes dejar en la carretera del pueblecito, porque al ser el último pueblo, el tránsito es mínimo y puedes apracarlo allí perfectamente y estás a un minuto de la casa a pie.
Es un sitio especial y que está muy bien así que si vais tenedlo en cuenta.
Casa Currona9