Opinión detallada de bobpoli
bobpoli
Alcoletge, España95%
La selección de este hotel para nuestras vacaciones en Amsterdam surgió de un pack promocional que encontramos en Internet. Aparentaba ser un buen hotel, de tres estrellas, con bastantes servicios apetecibles que no son habituales de encontrar en hoteles de similares características en España, como conexión Wi-Fi en las habitaciones o accesorios de té-café. Pero la información que nos llegó de esta página de internet resultó no estar convenientemente actualizada, y cuando llegamos al hotel, encontramos un edificio antiguo, sumido en un profundo proceso de renovación, con obras en sus distintas alas y con una limitada facilidad de acceso.
De todas sus habitaciones, sólo las que se encontraban sobre la entrada principal contaban con los servicios promocionados, además de ascensor, inexistente en el resto de habitaciones, que se extienden desde el número 2 hasta el 18 de PC Hoofstraat, y para cuyo acceso es necesario salir a la calle. Nuestro cuarto se situaba en el segundo piso del número 14, un edificio estrecho y con los techos muy altos, en el que sólo caben 4 habitaciones por planta. Las escaleras resultaron singularmente estrechas y muy empinadas, dificultando el acceso y transporte de nuestros pequeños trolleys (no imagino las personas que llevan maleta grande, los esfuerzos que deben hacer para llegar hasta arriba), e imposibilitando la casualidad de que dos personas se crucen en el trayecto.
La habitación que nos correspondió resultaba bastante fría. Sin doble acristalamiento y expuesta a las condiciones climáticas adversas, el hotel, consciente de ello, había dotado al equipamiento de la habitación con un radiador eléctrico de aceite, que hacía presagiar que pasaríamos frío por la noche. Así fue en principio, pero descubrimos que, además de la calefacción centralizada y el radiador, el pequeño armario ocupaba su interior al completo con mantas y edredones.
El baño era el punto fuerte de las instalaciones, pues resultaba amplio y con una gran bañera. Ya sobre el lavabo, estrecho (el grifo sobresalía del cuenco recoge-aguas, por lo que siempre salpicaba al exterior), un aviso aconsejaba probar siempre la temperatura del agua antes de meterse en ella, pues estaba "muy caliente". En efecto, además de la elevadísima temperatura del agua, ésta salía a una fuerte presión, lo que hizo las delicias de un servidor a la hora de tomar la ducha reponedora antes de ir a la cama. Bolsas compreseras, un servidor de kleenex, dos gorros de ducha, dos pastillas de jabón y dos parejas de sobres de gel de ducha y champú, que eran repuestos cada día junto a todas las toallas, completaban el equipamiento del lavabo, que contaba además, con un secador de pelo de bastante potencia.
El servicio del hotel no resultaba ninguna maravilla. Al llegar, un trabajador en el mostrador de recepción nos gruñó cuando nos dirigimos a él, espetándonos que su trabajo no era el de recepcionista, y que su compañero nos atendería cuando estuviera libre. Más tarde, y a través de una revista que estaba en la habitación del hotel, precisamente, nos enteramos de que a los holandeses les sienta muy mal que intentes que te atiendan en algo que no es su trabajo, y que una de las cosas que más rechazaban los turistas eran los malos modales y la brusquedad de las contestaciones que tenían los holandeses a la hora de atenderlos. Sobre la limpieza de las habitaciones, se realizaba a lo largo del día, y no era improbable volver al hotel entrada la tarde y encontrarse el cuarto aún sin recoger (se lo toman con mucha calma, vaya). El hotel carece, como hemos comentado, de servicio de habitaciones.
Y lo mejor, desde mi punto de vista, de este hotel, era la sala de desayunos. Es un comedor bastante amplio situado junto a recepción, decorado con unas lámparas de tendencia moderna, con lucecitas rojas pequeñas, que lo dotan de un ambiente muy "chic". Sin salirse de lo común, el desayuno presenta bastante variedad y resulta muy provechoso. Embutidos, quesos, cereales, frutas, galletas, pastas, tostadas, variedad de mantequillas, mermeladas y cremas de diversa índole, cafés, tés, chocolates, zumos y yogures completan el menú del desayuno, en el que tendrás seguramente que hacer cola a la hora de utilizar el tostador o microondas, pues sólo hay uno de cada para toda la sala, y es grande el número de clientes que se juntan en ella al tiempo entre las 7 y las 10 de la mañana, horario en el que se sirve la primera comida del día.
La situación del hotel es buena, por cuanto que tienes a un paso los principales museos de la ciudad, la zona de ambiente nocturno más frecuentada, y está bien comunicado con el resto de la ciudad a través de tranvía y autobuses, que pasan con bastante frecuencia. Pero si buscas un lugar tranquilo en el que descansas, definitivamente, este no lo es. Las calles colindantes tienen numeroso tráfico rodado durante toda la noche, y por la mañana, no es poco común encontrarte atascos de bicicletas (quién dijo que eran silenciosas?) de estudiantes y trabajadores.
Un punto, sin embargo, muy a favor del Museum Hotel, es su precio reducido y las ofertas que hacen muchos touroperadores para viajes de corta duración a Amsterdam con alojamiento en sus habitaciones.
BEST WESTERN Apollo Museumhotel4
Valoración
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Habitación
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Tamaño
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Limpieza
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Mobiliario
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Estado de la habitación
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Diseño
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Vistas
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Servicio de habitaciones
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La habitación tiene un tamaño reducido, justo para una cama doble, sus dos mesitas, una mesa y una silla y un pequeño armario. El estado del mobiliario no es muy bueno; se trata de muebles viejos, que necesitan una renovación inmediata. Las maderas aparecen carcomidas y la radio incrustada en una de las mesitas está "out of order". Las ventanas de las habitaciones dan a las calles principales, algo ruidosas a lo largo del día, e inevitable tapar totalmente el sonido de los vehículos por las noches. El hotel carece de servicio de habitaciones en todas sus alas excepto la principal y la limpieza, aunque correcta, se lleva a cabo bien avanzado el día, por lo que no es extraño volver al hotel a mediodía o iniciada la tarde, y encontrar la habitación aún sin recoger.
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Instalaciones
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Apariencia/Arquitectura
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Ambiente en la recepción
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Condiciones generales
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Recepción
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Personal (Amabilidad/Servicio)
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Bar hotel
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Posibilidad de balneario
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El edificio donde se situa el hotel es algo antiguo, y llaman la atención las grandes escaleras que conducen a las habitaciones. La fachada exterior ha sido recientemente restaurada y pintada, y se están llevando a cabo obras en el interior, que afectan sobre todo a las plantas bajas, donde se está construyendo una zona spa, unificando los sótanos de los 5 edificios que agrupa el hotel. La recepción es de tamaño reducido y se encuentra en la entrada principal, el único ala donde hay ascensor, servicio de habitaciones y bar, sin necesidad de salir a la calle. El personal es amable, aunque en ocasiones da respuestas muy bruscas a las necesidades del cliente. Recién llegados al hotel, por ejemplo, preguntamos a un hombre en el mostrador de recepción, que con cara de pocos amigos, nos respondió que él no era el recepcionista, y que su compañero nos atendería cuando pudiera.
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Comida y bebidas
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Variedad de comidas
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Calidad de la comida
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Oferta de bebidas
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Servicio
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El hotel carece de restaurante y, por lo general, de servicio de habitaciones. Hay un breakfast-room bastante amplio en el que desayunar. La variedad de comida es suficiente y puedes encontrar huevos revueltos y cocidos, embutido y quesos, cereales, frutas, yogures, tostadas con varios tipos de mermeladas, mantequillas, cremas de chocolate y cacahuetes, zumos, cafés, tés,... Todos los alimentos son frescos y se reponen cada día. El servicio de esta sala se limita a reponer los alimentos que se van agotando a lo largo del desayuno. Por lo demás, es un self-service con escasez de medios, puesto que en más de una ocasión encontrarás cola a la hora de usar el tostador o el microondas.
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Ubicación y zona
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Localización (ciudad)
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Conexiones de transportes
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Posibilidad de ir de compras
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Oferta cultural
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Ambiente de noche
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Lugar tranquilo
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El hotel se encuentra en la zona de museos. Si bien no es el centro de la ciudad, sí que es una zona muy frecuentada y de visita obligada. Es un buen lugar para organizar salidas y excursiones por la zona, y para planificar el día en Amsterdam. La calle PC Hoofstraat, donde se encuentra, es una zona de "shopping" por excelencia, donde puedes encontrar grandes firmas de ropa, joyería y cosmética, así como restaurantes de cierto renombre. Tocando con el hotel está Leidseplein, zona de copas nocturna, con un nutrido surtido de restaurantes, bares y coffeeshops. Las líneas 2 y 5 de tranvía tienen parada en Hobbemastraat, a escasos 50 metros del hotel. De ellas, la 2 tiene una buena regularidad, y un recorrido bastante directo entre Museumplein y Centraalstation, pasando por el núcleo activo de la ciudad. Las calles colindantes del hotel tienen mucha actividad tanto durante el día como por la noche, por lo que no resulta un lugar especialmente tranquilo.