Opinión detallada de ALMARGEN
Arcos de la Frontera es una hermosa villa, acostada sobre una enorme peña que cae verticalmente sobre el río Guadalete. Son parajes muy conocidos por los que pasamos frecuentemente dada la cercanía de nuestro hogar. Llenos de detalles entrañables como la venta de Manolita Chen, ese travesti que recorría los pueblos con un pequeño gay-circo y que adoptaba niños con retraso mental.
Pero entrar en Arcos es difícil, porque es todo cuesta. La última vez que lo hicimos andando tuvimos que hacer varias paradas. En coche se recomienda no intentarlo porque en el casco antiguo las callejuelas son bastante estrechas. Despreocupadamente encaramos la calle de Julio Mariscal, allí donde en tantas ocasiones habíamos regalado versos al viento, y subimos hasta lo más alto.
Allí, en la plaza ahora llamada del Cabildo, se encuentra el Parador, nuestro objetivo. En realidad esta plaza era la plaza de armas del castillo de los duques de Arcos. Es un espacio rectangular en cuyos laterales se hallan las antiguas dependencias del castillo medieval. Por la puerta Matrera se pasa junto a la Torre del Homenaje, donde ahora viven los marqueses de Tamarón. Al oeste de la plaza el Consistorio y la oficina de Información, ocupando edificios de dos plantas originariamente dedicadas a la servidumbre y los suministros. Al norte la imponente iglesia, amalgama de estilos decorativos. Al sur un mirador excepcional sobre la campiña. Al este el parador, en tiempos residencia administrativa del Corregidor don Eugenio Zúñiga y Ponce de León.
Salvo en Santa María la decoración es austera en el resto de la plaza, recuerdo de su uso militar. El Palacio del Corregidor tiene una fachada sencilla, cal limpia donde sólo destacan los vanos de sus 24 ventanas y sus dos puertas de entrada.
Aparcar fue fácil, hubo suerte. Actualmente está prohibido hacerlo en la plaza, reservada para los inquilinos municipales. Por eso en cuanto lo hicimos apareció el vigilante de turno para indicarnos que no podíamos hacerlo, pero le echamos cara y le dijimos que íbamos a una reunión con el alcalde. Y no se atrevió a decir nada más.
Nos dirigimos a la entrada principal del Parador, pero cambié de opinión e insistí en ir a la otra. En la secundaria, si alguna vez pasáis por Arcos podéis coger folletos turísticos de la zona e, incluso, acceder a la cafetería que dispone de un gran cristal con vistas al tajo. Los precios son razonables y el panorama magnífico, es recomendable.
Tras coger un folleto sobre los precios, concebí la idea de opinar sobre este Hotel de tres estrellas, nos fuimos a la entrada principal, exclusiva para clientes.
Dos señoritas nos atendieron y pronto nos hallamos en nuestra habitación aterrazada. La noche nos cayó sentados en cómodos sillones contemplando cómo se poblaba el cielo de estrellas y cómo las luces de los vehículos jugueteaba a nuestros pies trazando invisibles caminos. Poco a poco las luces se fueron haciendo más escasas y el silencio que reina a todas horas en este Parador de Arcos nos invadió. Habíamos llegado aquí buscando tranquilidad, anhelando plasmar por fuera el silencio que nos invadía por dentro, y lo encontramos de sobra. Este Parador es un auténtico oasis de paz. No sé cuándo me venció el sueño, llegó traidoramente sin que nos diéramos cuenta.
Un gallo nos despertó, amanecía, ni siquiera habíamos abierto la cómoda cama. La habitación nos miraba desconcertada, tanto equipamiento cuando sólo queríamos mirar el horizonte. Este Parador dispone de 4 habitaciones individuales y 20 dobles.
Lo teníamos todo a mano. Calefacción, aire acondicionado, acceso a Internet bajo ADSL, Televisión en color, TV satelite, Canal Plus, caja fuerte, minibar, carta de almohadas, secador de pelo, teléfono, etc.
Se admiten animales de compañía, facilidades minusválidos, servicio de habitaciones, lavandería, plancha, cambio de divisas, hilo musical, sala de convenciones para 50 personas, salón de estar, etc.
Un completísimo hotel-Parador, al lado de casita. Y decorado con un gusto exquisito. Techo abovedado, pintado con colores suaves. Adornos sencillos, andaluces,: rejas, azulejos, grabados, fotos de época sobre la Fiesta Nacional, herramientas antiguas, ... Abajo alfombras de sabor andalusí, arriba vigas tradicionales de madera. Luces tenues, pasillos anchos, paz...
No tenía ganas de desayunar así que me senté un rato en el patio interior. Es una preciosidad. Cubierto por un toldo para evitar el castigo solar, se conserva desde hace décadas tal como podéis ver en la foto de abajo. De hecho aún recuerdo hace muchos años cuando mi padre me trajo de visita a esta provincia y dormimos en este Parador. Estaba igual que en mi memoria, aunque ahora parecía mucho más pequeño. Sobre un pavimento de carácter musulmán multitud de macetas rodean un cuidadísimo pozo.
La mañana la entretuvimos paseando por Arcos. Las horas fueron magnánimas y pasaron con rapidez. A mediodía nos metimos en el restaurante. Es uno de los mejores de la zona, nada de restauración, buena gastronomía local recomendada por el chef José Miguel Pérez. Berza, tagarninas, urta a la roteña, gazpacho, rabo de toro. Para los amantes de probarlo todo tienen un menú-degustación de 12 platos, pero apenas si catamos bocado.
La tarde la pasamos en la terraza abierta, la de los clientes, viendo cómo minúsculos muñequitos se afanaban por cambiar de sitio un gran montón de arena. Ver la pequeñez humana y su gran esfuerzo por cambiar de sitio algo que criaba el propio río me sirvió para reflexionar sobre lo llena que está nuestra vida de preocupaciones que no merecen nuestra atención. Así me llegó la noche, tan en silencio como había pasado el día.
Esa segunda noche dormimos en aquella majestuosa cama. Por la mañana recogimos nuestras cosas y pagamos. Para ser un hotel de estas características es sorprendentemente barato. La habitación doble nos costó 12840 euros por noche, iva incluido. Es el precio en enero y diciembre, el resto del año y en Semana Santa cobran 13375 euros. Por cada menú nos cobraron 25 euros, desayuno 11 euros.
Repasando el folleto que nos trajimos leemos que la habitación individual cuesta el 80% de estas tarifas, la cama supletoria el 35% y el servicio de habitaciones carga el 25% en la factura de la comida.
Los niños (considerados hasta 12 años) tienen un descuento del 50% en los menús y en la habitación de enero a junio (excepto Semana Santa). El resto del año el descuento en la habitación es del 25%.
Ofrecen servicio de cuna gratis para niños menores de tres años.
Ya nos íbamos cuando la propia María José Hinestrosa llamó nuestra atención. Y es que al llegar les dejamos la llave del coche y el propio Parador se encargó de buscar aparcamiento. Un buen detalle, pues el lugar es complicado.
Mientras nos alejábamos conservábamos en la retina esas maravillosas vistas que habían logrado apagar la sed de nuestro corazón en un momento especialmente delicado. Os recomiendo a todos pasar alguna temporadita, aunque sea cortita, en algún lugar tan especial como éste.
Por si a alguno le interesa el Parador de Arcos de la Frontera atiende en el teléfono 956/70 05 00, su fax el 956/70 11 16 y su e-mail: arcosparador.es.
Como pertenece a la red de Paradores Nacionales también podéis utilizar su Central de Reservas, en Requena, 2 (Madrid). Su teléfono es el 91-516 66 66, su fax: 91/516 66 57/58, su e-mail: reservasparador.es.
Parador de Arcos de la Frontera10
Valoración
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Habitación
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Mobiliario
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Estado de la habitación
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Diseño
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Vistas
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Servicio de habitaciones
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Instalaciones
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Apariencia/Arquitectura
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Ambiente en la recepción
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Condiciones generales
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Recepción
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Personal (Amabilidad/Servicio)
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Bar hotel
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Comida y bebidas
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Variedad de comidas
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Oferta de bebidas
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Ubicación y zona
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Conexiones de transportes
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Oferta cultural