Opinión detallada de maimare
En esta ocasión la visita desde Aswan se hace mediante una pequeña barca hacia la isla de Agilkia que es donde se encuentra el templo de Philae dedicado a Isis y trasladado desde su ubicación original hasta Agilkia por haber quedado la isla de Philae sumergida bajo las aguas del Nilo con la construcción de la presa de Aswan, de hecho se ve la marca de la altura a la que quedó sumergido el templo en las columnas del patio porticado que da acceso al templo y que se ven ennegrecidas en todo el trozo quedaron bajo el agua.
También es un templo greco-romano, junto a la puerta de entrada hay una inscripción griega, que me vais a perdonar que no sé lo que ponía, y después también fué utilizado en una de sus capillas como iglesia copta, aún se conserva un pequeño hueco en una pared utilizado como sagrario y una especie como de pequeño altar casi en medio de la estancia.
Los relieves están en un estado medio bueno de conservación, ya que no son muchos los que se conservan bien al completo, hay que tener en cuenta que los griegos estropeaban los relieves y grabados egipcios picando sobre ellos, o remarcando partes del cuerpo que en el arte egipcio eran tratadas con más pudor. Más tarde quienes picaban sobre las obras griegas fueron los romanos, con lo cual no se conservan muchos relieves en buen estado, aunque los que se conservan son estupendos.
Una vez sales del templo se hace más evidente el paso romano por allí, lo primero que te encuentras es una pila romana que formaba parte de un antiguo molino donde se molía el cereal, aunque por allí no queda ya ningún otro elemento de dicho molino, y frente a ello se encuentra con las mejores vistas hacia el río el Pabellón de Trajano, emperador romano que fué quién ocupó el templo de Isis.
Si tomas desde el pabellón hacia la izquierda te encuentras con un patio donde aún permancen algunas piezas de columnas que no han sido todavía montadas en su lugar correspondiente y que se fueron marcadas y enumeradas para ello durante el proceso de desmontaje del templo de su ubicación original para su traslado al actual. Si en cambio desde el pabellón tomas hacia la derecha llegas a la zona de cafetería y tienda de recuerdos, y junto a ello un patio perfectamente acondicionado en cuanto a iluminación y bancos donde de noche el público puede ver el espectáculo de luz y sonido, que varía de día en función del idioma del pase al que quieras asistir, y del cual no puedo opinar porque no me quedé a verlo.
La visita está muy bien, pero después de haber visitado otros quizás este es de los que menos me llamó la atención, lo único que lo hace un poco más especial es su situación en esta pequeña islita.
Philae8
Valoración