Opinión detallada de Alexpintor
Alexpintor
Estepona, España98%
Atienza, al norte de la provincia de Guadalajara, fue un enclave muy importante en la Edad Media, y esta época es la que le proporciona más tipismo y carácter a la villa. Llegó a tener entonces hasta 7.000 habitantes (hasta 10.000 he llegado a leer en algún folleto, pero bueno, quizá sea una exageración, me quedo con la otra cifra que también es bastante grande para la época). Tuvo un buen número de iglesias, muchas hoy completamente desaparecidas, otras transformadas o abandonadas, y la mayoría de las que quedan son hoy museos (excepto la que es la única parroquia que tiene hoy el pueblo, que actualmente es pequeño).
La villa atencina participó en numerosos hechos de armas, sobre todo cuando fue frontera entre al-Andalus y Castilla, pasando de unas a otras manos sucesivas veces (el califa al-Hakam II la tomó y la usó de base para atacar Sepúlveda y Dueñas, cuando la frontera estaba en el Duero). El Cid pasó por aquí, pero eludió atacarla, porque la consideraba "una peña muy fuert". Más tarde, ya en manos castellanas, también fue tomada por los navarros por un tiempo, que fueron expulsados.
Atienza vivió un importante episodio histórico en el siglo XII. Los arrieros atencinos protagonizaron un gesto de lealtad al monarca castellano, el aún niño Alfonso VIII, que tenían en Atienza custodiado ante las amenazas de su tío el rey Fernando de León de acaparar el reino de Castilla. Estos hombres sacaron de la villa, en 1163, a su rey, escondido en una comitiva de arrieros, para llevarle a Segovia y allá ponerle a salvo. Este singular hecho se conmemora con la fiesta de la Caballada, que celebra una cofradía de la localidad, cada domingo de la Pascua de Pentecostés.
Como véis, en Atienza la Edad Media parece seguir viva. El pueblo está lleno de encanto, con sus calles empedradas, sus iglesias románicas, muchas de ellas en arrabales de las afueras (alguna hoy completamente aislada en el campo, como la de Nuestra Señora del Val, o la de Santa María del Rey, al pie del castillo y junto al cementerio. La villa tuvo varios cinturones de murallas que hoy se pueden observar.
Es obligado en la visita a Atienza subir a la atalaya imponente de su castillo roquero para contemplar las vistas inabarcables que desde allí se divisan... Eso sí, creo que merece la pena ir en la temporada de invierno, cuando el clima parece más acorde con el verdadero espíritu, frío y montañero, de este sabroso rincón castellano. Eso sí, bien abrigados, ya que el clima es muy crudo.
La fortaleza atencina es uno de los castillos medievales más impresionantes y de imagen más típica y espectacular. La torre del homenaje destaca como la proa de un gigantesco barco petrificado, asomada al borde de las rocas cortadas a pico, casi haciendo equilibrismo sobre las agudas peñas. El resto del cerro es una superficie amesetada cuyas murallas se adaptaban a los irregulares contornos. Un par de aljibes en ruinas y la única puerta de acceso, reconstruida, completan el panorama. Se puede entrar a la torre y subir a su azotea, desde donde disfrutaremos de las mejores vistas en lo más alto de esta peña altiva y solitaria del corazón serrano de Castilla. Al pie, el caserío medieval de Atienza, lleno de tipismo, se extiende como una media luna de piedra parda y tejas rojas, aprisionada entre las murallas y rodeada de inmensos paisajes de campos y sierras desolados.
Castillo de Atienza10
Valoración
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Accesibilidad
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Barato
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Arquitectura
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Estado
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Significado histórico