Opinión detallada de segador1640
segador1640(35)
Ripollet, España98%
El Paseo de Gracia, conocido también como Passeig de Gràcia es una de las calles más populares y populosas de la ciudad de Barcelona, uno de los centros de referencia de todo turista que se precie y sin lugar a dudas la calle más cara de toda la ciudad.
Lo he recorrido centenares de veces a lo largo de mi vida y aún así sigue fascinándome cada vezs que piso su embaldosado suelo, con el mismo rito de siempre, iniciando el camino en la parte alta ( donde está la parada de metro de Diagonal ) para descender hasta la misma plaza Catalunya. El paseo es una auténtico placer para el sentido de la vista, especialmente si a uno - como es el caso del que escribe estas líneas -le interesa el arte modernista, porque en ningún otro lugar de Barcelona encontraremos más edificios de este estilo por metro cuadrado: desde las farolas al adoquinado pasando por los lujosos inmuebles que lo flanquean.
Los foráneos - y muchos barceloneses - suelen centrarse en los edificios más emblemáticos como la Pedrera, la casa Batlló y la casa Amatller ( ésta última no se puede ver, ya que en la actualidad está rehabilitándose y está tapada completamente por los andamios ), sin embargo suelen obviar algunas otras edificaciones igual de interesantes ( véase casa Lleó Morera, Casarramona, etc.. ), pero es que si dedicásemos cinco minutos a contemplar cada una de las casas modernistas del paseo tardaríamos horas en recorrerlo.
Uno de mis placeres favoritos en el Paseo es sentarme cómodamente en uno de sus famosos bancos y fumarme tránquilamente un cigarrillo viendo pasar la vida por delante; miles de personas de todo tipo y condición vienen y van por la avenida, algunos son ejecutivos trajeados con prisas, otros son grupos de turistas con guía y otros barceloneses que, como yo, han decidido pasar la tarde por ese lugar.
Es un sitio también conocido por sus tiendas de lujo, aunque a mí me resultan por completo indiferentes, lo único interesante de éstas es que muchas están ubicadas en los bajos de edificios preciosos. El único establecimiento que realmente me gusta es una gigantesca librería situada a mano izquierda en dirección mar, por lo demás paso por alto las joyas y la ropa de lujo, además de sus terrazas y bares, especializados en atracar con sus precios a los incautos turistas. A excepción de algún exquisito helado en las estupendas heladerías de la zona, jamás he tomado nada allí.
El Paseo de Gracia es para pasear, no para comprar. Es un lugar para recrearse con su arte, su belleza y sus gentes variopintas y cosmopolitas. Es, el paseo por antonomasia de Barcelona y su visita resulta indeludible.
Paseo de Gracia10
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Facilidad para pasear
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