Opinión detallada de Insomniaa
Insomniaa
Barcelona, España98%
El Restaurante Senyor Parellada se ubica en un edifico del siglo XIX donde ofrecen cocina mediterránea, especializada en cocina tradicional catalana. Como curiosidad se dice que la familia Parellada fue pionera en el negocio de la restauración en toda Cataluña.
Se sitúa en Ciutat Vella, al lado del barrio del Born de la ciudad Condal, muy próximo a la Catedral y al lado de los Juzgados de lo Civil, con una boca de metro a tan sólo 2 pasos.
Para aquellos que acudan con vehículo, hay un parking en la misma calle del restaurante, que no sé a cuánto sale la hora, pero a nosotros, que hemos ido recientemente, nos salió a 11.45 euros, desde las 14.30 hasta las 19h, así que caro es un rato, pero es que por la zona es muy difícil aparcar, por decir que imposible, sobretodo porque la mayoría de calles son peatonales al encontrarse en pleno casco antiguo e histórico de Barcelona.
La zona es excelente, próxima tanto a la Plaza Sant Jaume (donde se ubica en Ayuntamiento o el Palau de la Generalitat), como al Maremagnum, al Puerto, o a todos los locales, bares, cafeterías, y un largo etcétera típico del barrio del Born, además de un montón de atracciones de interés turísticos, como el barrio judío con la calle del Call, la Calle Princesa, la Plaza del Pi o la Catedral, además de estar al lado de la Vía Laietana...
Senyor Parellada8
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Ambiente
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Cocina
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Servicio
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La calle donde se localiza es estrecha pero peatonal. La entrada es antigua pero está muy bien ambientada, teniendo en su cartel el dibujo del Sr. Parellada, ideal para encontrar el establecimiento si vas perdido por la zona.
La recepción es lujosa, ya digo, antigua pero bien conservada, y por dentro parece un restaurante de lujo, con decoración colonial, encontrando techos típicos del S.XIX, con ornamentaciones, algunas columnas, ventanales grandes pero con persianas de madera (típicas de aquel entonces), y lámparas de techo colgantes, con pedrería de lujo y en el mismo estilo colonial.
Las mesas son amplias, cuadradas, y se puede comer bien dado que además la separación entre ellas es correcta por lo que no escuchas la conversación de los que puedas tener al otro lado.
El restaurante está climatizado, por lo que en invierno encontraremos un ambiente acogedor con la calefacción y ahora en verano disponen de aire acondicionado, aunque dependiendo de en qué mesa te pongan te puede venir directo el aire acondicionado y tienes que solicitar que lo apaguen o lo minimicen en cuanto a la temperatura.
Dispone de dos ambientes, el primero es el comedor principal, donde cualquiera puede entrar, (habitualmente es mejor reservar porque sino te puedes quedar sin comer) y es donde ubican a los "`particulares" o a los que no somos grupos numerosos, por llamarlo de alguna manera.
En la parte superior disponen de otro ambiente,. Por una prte cuentan con otro comedor, bastante amplio pero para menos comensales que el de la parte inferior, y por otra parte cuentan con salas privadas dedicadas a empresas, reuniones de negocios, celebraciones o grupos numerosos. La verdad es que nunca he ido a la parte de arriba pero sí me he fijado y la ambientación es preciosa, con una escalera de madera iluminada en colores violetas, que conduce a las salas habilitadas.
La carta he de decir que no es que sea muy extensa. Es de medida media (como si doblásemos un folio Din-A-4 (os lo digo para que os hagáis una idea de cómo es), pero podemos escoger una gran variedad de platos, con ingredientes frescos y de época.
Así encontramos tanto paellas, como fiduá negra con sofrito (que le añaden verduras), entrantes como calamares a la romana con salsa romesco (que están excelentes pero la ración es más bien escasa porque tan sólo vienen 5 calamares), anchoas de l'Escala con pan con tomate (que en esta ocasión tan sólo vienen 3, pero con una presentación impecable), e incluso tengo que destacar el plato de caracoles tan típico de esta tierra. Si bien el sofrito de los caracoles no lo hacen con tomate, sino con aceite, sal y hierbas diversas, destacando el tomillo (personalmente prefiero la salsa con tomate típica de los caracoles).
La sépia la hacen muy muy buena y la presentación también es exquisita. El punto de todos los platos es perfecto, a excepción de la fideuà negra que los fideos están como caldosos, en lugar de un poquito crujientes (ese es uno de los fallos que he encontrado a este restaurante, por eso no le doy la máxima nota). Con la fideuà no ponen alioli pero con la sepia sí que traer una pequeña tarrina, que por cierto el alioli es casero y lo hacen estupendamente bien.
En cuanto a los postres también son muy completos, encontrando desde sorbete de limón (muy conseguido pero lo sirven en una mini copa estilo cava, pero la copa es la mitad que una de cava, por eso digo que es mini), además de piña fresca con crema, que les queda muy bien, e incluso pasteles de diferentes tipos, del que os destaco el de queso con frambuesas, donde encontraremos una ración no muy grande de pastel, pero ideal porque lleva galleta y es un postre, y además lo presentan con nata montada también casera, hecha por ellos.
A continuación de los postres ofrecen loa cafés y diferentes tipos de hierbas, encontrando desde manzanillas y tilas, hasta poleo menta, tés de diferentes tipos (verde, rojo, blanco), etc.
Para finalizar ofrecen orujos, blancos, de hierbas, o diferentes chupitos, pero os destaco que no disponen de limoncello (yo lo pedí en 2 ocasiones y no, nunca lo tienen).
En definitiva tengo que deciros que es un restaurante muy completo, con una decoración antigua, en estilo colonial, con una ambientación muy conseguida y cuidada, además el restaurante está climatizado.
En cuanto a los platos ya os he dicho, todos muy buenos a excepción de la fideuà negra, que no es que esté mal, sino que no consiguen el crujiente del fideo, más bien los fideos quedan igual que cuando vamos a un restaurante chino, no obstante el sabor y el sofrito de verduras está muy conseguido.
El precio no es barato, no recuerdo el total de lo que nos costó a nosotros (fuimos 7 personas), pero los platos rondan los 10 euros, así que haced cuentas, eso sí, lo bueno es que puedes pedirte 1 sólo plato individual como segundo y como primero un pequeño pica-pica con los entrantes.
La ubicación excepcional pero para ir en coche es muy difícil poder aparcar en la calle por ser un barrio con su mayor parte calles peatonales, así que si vais con coche lo mejor es llevar dinero para poder pagar el parking.
La atención al cliente ha sido del todo correcta, muy amables y cordiales, siempre atendiendo nuestras peticiones, sobretodo en cuanto a la bebida, que se acababa una botella de agua y pedíamos otra, o un refresco, etc.
En conclusión, un restaurante muy completo, con cocina tradicional catalana, una decoración colonial muy cuidada y ubicado en un barrio repleto de historia.
Muchas gracias.