Opinión detallada de CARACOLA
CARACOLA
Algorta, España88%
Una de las cosas que llevaba en mi agenda cómo imprescindibles para conocer en Buenos Aires, era el Café Tortoni. Me habían hablado de él y había leido comentarios sobre esa pátina cultural que había quedado impregnada en sus paredes de madera, tras el paso por sus salones de las grandes figuras literarias de finales del siglo pasado.
Cuando ves por primera vez un lugar que ha despertado tu interés basado en opiniones o artículos ajenos, todos ellos muy positivos, a veces sucede que la realidad te desilusiona, porque inconscientemente lo has idealizado, pero no sucedió así en este caso.
Según traspasas sus puertas de cristal y madera, es cómo si retrocedieras al pasado, un pasado de elegancia y cultura, donde parecen flotar en el aire los versos de Alfonsina Storni, Borges, García Lorca o Neruda.
Mi primera reacción, o falta de ella, fué quedarme inmovil a la entrada, observando cada detalle, cada pintura que cubre las paredes, colocadas casi una encima de otra en un perfecto "ordenado desorden", el ir y venir de los camareros, sus mesas de mármol verde, pero sobre todo, el ambiente.
No hay gente de pie, pues solamente permiten la entrada si hay mesas vacías, y la mayor parte de los clientes parecían turistas cómo nosotros, pero lo que me sorprendió fue que a pesar de estar totalmente lleno, solamente oías un pequeño murmullo.
Todo el mundo parecía estar igual que yo, grabando en su retina cada rincón y disfrutando la tranquilidad y elegancia que se respiraba, conscientes de que sería un crimén perturbar aquella sensación con griterios más propios de la tasca del pueblo.
Un camarero nos indicó la única mesa vacía y pedimos unos refrescos. De pronto veo con sorpresa que nuestros vecinos de mesa no eran reales, sino unas figuras en posición de animada tertulia, que representan a Borges, Alfonsina y otro personaje que no recuerdo su identidad. Es un homenaje al recuerdo de aquellos grandes hombres que dieron fama a este local, y dejaron su sello en él.
En la Sala Alfonsina y en la de los billares no había nadie, imagino que debido a la hora, ya que una se dedica a los espectáculos nocturnos, y la otra quizas la abrieran al atardecer, pero me parecieron tan bonitas y ancladas en el tiempo cómo el resto. Las mesas de billar eran antiguas, de fantástica madera, no cómo esas que acostumbramos a ver en los billares de cualquier ciudad, y la Sala Alfonsina, una reliquia del pasado, pero una reliquia sumamente valiosa.
Me encantó el lugar, su ambiente y la sensación de elegancia , señorío y cultura que transmite y te empapa hasta los huesos.
Al salir había cola de gente esperando para poder entrar, y pensé con tristeza, la cantidad de cafés antiguos que han ido cerrando en nuestras ciudades, en aras de una modernidad que entierra con ellos historia y cultura. Aqui en Bilbao, sin ir más lejos, ha desaparecido nuestro viejo y querido Café Boulevard. Algún día nos arrepentiremos.
Café Tortoni10
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Ambiente