Opinión detallada de sofia_ac
Restaurante extraño tanto por su funcionamiento como por el lugar donde se sitúa, pero a la vez muy sorprendente y recomendable. Obligatorio ir con reserva y sólo abre de viernes a domingo. Desde la carretera al restaurante hay que coger un camino de tierra, pero merece la pena. El interior es acogedor, no muy grande. Válido para comidas de amigos o familiares u otro tipo de celebraciones. Es una sorpresa ir viendo los platos que te van poniendo, sin haber elegido nada (a ellos sólo les interesa si alguien no puede comer algo en concreto). Según van sirviendo, te van explicando qué es lo que vas a comer. La mayoría de los productos los hacen ellos mismos en su huerta. Para beber sirven agua, vino y zumos naturales. Todo exquisito y muy, muy abundante. Para rematar la faena, sirven los postres acompañados de multitud de botellas con licores propios que merece la pena probar, sin límite de consumo (el límite lo pones tú porque es necesario coger el coche), y después de los postres un gran plato con una amplia variedad de quesos en grandes porciones, para servirse libremente.
La verdad que merece la pena ir por lo menos una vez para probar sus delicias y saborear otros guisos a los que no estamos acostumbrados en la zona, además como ya he dicho, con mucha cantidad y calidad por un precio cerrado.
Al terminar, le dan a cada comensal una ficha de barro o madera, que puedes acumular y si juntas 10 (creo que ese era el número), tienes otra comida gratis.
Al salir puedes rebajar la comida dando un paseo por los alrededores y viendo la terraza que en verano sirve de restaurante, toda llena de plantas.
Algo Así9
Valoración
-
Accesibilidad
-
Se tiene que ver
-
Barato
-
Ambiente
-
Clientes
-
Cocina
-
Servicio
-
La accesibilidad es su punto flojo, por la situación que tiene. Es preferible preguntar en el pueblo porque no está muy indicado. El restaurante es de un matrimonio de suizos, muy agradables.