[16/06/2007] Comenta Gallardo que la situación del hotel entre Astún y Candanchú ofrece, además de la temporada de esquí, una alternativa de "veraneo familiar". Tanto por sus posibilidades senderistas como por la posibilidad de disfrutar de sus paisajes, un "formidable regalo para la vista desde las ventanas" del hotel.
La describe como una "recia edificación en piedra con más de un siglo de antigüedad" y ofrece detalles de su exterior ("respeta la fábrica existente") y de su interior ("plasticidad cromática" y recreación del "orbe natural pirenaico").
Contiene el hotel un grupo de instalaciones y servicios destinados al relax y como prueba de ello enumera: piscina, sauna, hidromasaje, masajes deportivos, remedios todos para usar al "poner fin a una jornada andariega por los collados vecinos". Asimismo dispone de gimnasio y zona fitness.
Menciona especial hace Gallardo del restaurante del hotel "El Boj", del que dice que es una verdadera "sorpresa", tanto por "por el mimo de sus elaboraciones" como por "la imaginación vertida en la presentación de los platos". Indica además, que "En ningún otro lugar del valle se come así de bien".
Respecto a las habitaciones, en un número de 52, en todas señala el "confort", "luminosidad" y sus "holgadas dimensiones", y destaca las dos superiores con doble cuarto de baño, cama de matrimonio y mejores vistas a la terraza.
En los alrededores, diferentes propuestas, que engloban desde visitas culturales como en la ciudad de Jaca, gastronómicas en la Calle Mayor de la misma Jaca, o deportivas como las travesías para montañeros en los Pirineos.
Este relato es una interpretación de lo que el autor menciona arriba
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