Opinión detallada de nlorenzo
nlorenzo
Portugalete, España99%
Después de haber pasado allí un fin de semana tengo que empezar diciendo que si tuviera que quedarme con algo de este parador lo haría sobre todo con su claustro, aunque con las instalaciones en general.
Está situado en lo que fuera un monasterio a unos 2-3 kms de Cangas de Onís, con una parte de construcción nueva pero hecha con gusto. Y existe la posibilidad de acercarse mediante una senda peatonal hasta Cangas sin necesidad de mover el coche. Eso sí, de noche nos comentaron que no era recomendable al carecer de iluminación así que esta solución solo sirve durante las horas del día.
Del trato en el parador la verdad es que no tengo queja a nivel general, quizá en el restaurante me parecieron un poco secos tanto para las cenas como en el desayuno, vamos, que alegría no es que derrocharan pero en todo caso sí que fueron profesionales y nos atendieron correctamente.
En cuanto a la habitación pues mucho más de lo que esperábamos, y es que ¡nos dieron la habitación más grande de la planta!, por lo que contábamos con un salón que tenía un sofá de grandes dimensiones, una televisión plana de bastantes pulgadas, un cuarto de baño completo con una bañera enorme y comodísima (el sábado al volver de los Lagos de Covadonga la probé), y una cama de matrimonio con dimensiones bastante majas y cuyo colchón me pareció comodísimo.
Además, no faltaba ningún detalle de los habituales como los bombones de buenas noches, o los amenities en el baño. Algo que sí que eché de menos y no entiendo muy bien el motivo por el que a veces sí que lo hacen y otras veces no, fue que nos abrieran la cama por la tarde-noche.
Eso sí, un fallo en la habitación es el climatizador, ya que es de los de expulsión de aire y hacía demasiado ruido, por lo que de noche una vez dormidos pues bueno, ya no lo oíamos pero la verdad es que sí que resultaba molesto. Además, la habitación era tan grande que tuvimos que subir la temperatura para estar cómodos.
Por lo demás, el resto de instalaciones la verdad es que me parecieron muy bien restauradas, con mucho gusto y todavía con olor a madera en algunas partes. A destacar sobre todo el claustro, que han sabido cerrar con grandes cristaleras seguramente para aislar humedad y frío y así aprovecharlo con unas mesas donde se pueden comer algunas raciones, bocadillos o simplemente tomar algo en la cafetería. Me sorprendió además que tenían una mesa con distinta bollería para elegir acompañando a un café por ejemplo.
Y en cuanto al servicio de desayuno y restaurante pues le doy un notable en cuanto a disponibilidad de productos en el desayuno; no le puedo dar más puesto que el domingo fuimos a eso de las 10h a desayunar y nos encontramos con que no repusieron panecillos, encontramos el bacon frío, no repusieron unos bocaditos salados que el día anterior causaron sensación, etc. De hecho un detalle que no me gustó fue que el domingo nos pusieron directamente en la mesa café y leche, según habíamos pedido el sábado, sin embargo, justo ese día ambos preferíamos leche, vamos, que me parece un error que se de por hecho algo que puede ser variable como es lo que le apetezca tomar a uno cada día.
Por atención, pues el viernes me pareció de muy mal gusto que atendieran a un grupo de 8 personas que llegó posteriormente a nosotros y dudo que estuvieran alojados, antes que a nosotros. De hecho, estuvimos bastante tiempo esperando a que nos tomaran nota, y encima yo estaba algo pachucha, con lo que me hizo menos gracia aún. Tengo que decir que esto lo compensaron el sábado a la noche reservándonos una mesa en el comedor sin haberla pedido.
Y respecto a la comida en cuanto a preparación y presentación, pues la presentación muy buena en todo excepto en los postres, donde creo que fallan bastante porque probamos cuatro postres diferentes y resultó que dos de ellos en lo único que cambiaban era en la presentación, ya que en sí nos sirvieron lo mismo a los dos, y por supuesto sin ajustarse a lo que venía en la carta de postres, vamos, que entre lo que habíamos pedido y lo que nos trajeron había un mundo. Sobra decir que me pareció un engaño y que parece que lo único que tienen son helados en su carta de postre, muchísimos helados: de manzana, sandía, turrón, etc. Por otro lado también debo decir que todo lo que probamos en cuanto a primeros y segundos estaba muy rico y nos dejó satisfechos e incluso demasiado llenos, ¿quizá por esto incluyan tanto helado en sus postres?
Resumiendo, la estancia a nivel general la valoro como muy positiva, y desde luego es un lugar que recomendaría para una escapada a la montaña, eso sí, no tengo tan claro que recomendara el restaurante, y si no os da pereza andar con el coche por la noche puede que hasta incluso os recomendara acercaros a Cangas de Onís, donde restaurantes hay hasta debajo de las piedras.
Parador de Cangas de Onís8
Valoración
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Habitación
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Tamaño
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Limpieza
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Mobiliario
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Estado de la habitación
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Diseño
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La habitación tenía un tamaño excelente, de hecho hasta sobraba sitio y parecía más un apartamento.
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Instalaciones
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Apariencia/Arquitectura
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Ambiente en la recepción
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Condiciones generales
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Recepción
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Personal (Amabilidad/Servicio)
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Bar hotel
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Como ya he dicho la atención me pareció correcta aunque no excesivamente simpática como ocurre en otros paradores.
Valoro con más nota el bar del hotel porque el camarero que nos atendió sí que lo hizo con una gran sonrisa y me encantó que tuvieran sofás comodísimos además de las mesas individuales bien con sillones o bien con sillas.
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Comida y bebidas
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Variedad de comidas
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Calidad de la comida
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Oferta de bebidas
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Ambiente en el restaurante
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Servicio
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Ubicación y zona
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Conexiones de transportes
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Ambiente de noche
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Lugar tranquilo
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Alojarte en el parador implica que quieres estar más que otra cosa tranquilo ya que poco podrás hacer allí mismo, sino que para cualquier cosa hay que trasladarse hasta Cangas de Onís.