Opinión detallada de bezudo
El hostal El Surtidor se encuentra en la importante avenida Joaquín Costa por lo que llegar hasta allí no me supuso ninguna dificultad, además hay en su fachada varios sitios para poder aparcar el vehículo y descargar el equipaje tranquilamente.
La entrada al edificio la hicimos por la puerta del bar que tiene una larga barra a la izquierda, cuatro mesas y un pasillo enrejado de madera a la derecha que da al comedor y donde se encuentra la recepción del hostal. Como decoración tiene una gran vasija y tres maceteros de plantas secas.
Nos identificamos y nos entregaron una llave con la que podríamos abrir también la puerta de la calle que está junto a la del bar por si volvíamos de madrugada.
Para acceder a las habitaciones tuvimos que subir al primer piso por una escalera de madera con veintidós escalones que da a un hall de color verde pastel que parece no usar nadie y en el que hay dos mesillas bajas, dos sofás de dos plazas, un pequeño y viejo televisor, un cenicero de pie, diversos cuadros locales, de Zaragoza y de diferentes grabados de Goya; plantas secas y una ventana a un patio interior.
LA HABITACION
Al abrir nuestra puerta nos encontramos con una habitación blanca con el espacio demasiado justo entre el mobiliario y eso a pesar de que las dos camas eran de 0,80. Las colchas destacaban por sus vivos colores, las sábanas blancas suaves al tacto, la almohada justa de altura y el colchón correctamente semiduro.
Entre las dos minúsculas camas había una mesita-cajonera y el resto de mobiliario lo componían una vieja silla, un mueblecito para dejar la maleta, un armario de dos cuerpos en el que había mantas de repuesto, un televisor de quince pulgadas colgado de la pared, un espejo de 0,4 por 0,7 aproximadamente, dos pequeños cuadros, un cabecero incrustado en la pared con tres luces alógenas, una lámpara de plafón en el techo y una ventana con cortinas que daba a un pequeño balcón.
Destacar el aire acondicionado que puedes programar a tu gusto, sin él no se podría dormir.
El baño tenía azulejos blancos hasta el techo, una lámpara en el techo y un fluorescente encima del espejo incrustado en la pared de un metro cuadrado. La ducha tenía el inconveniente de que al tener que sujetar la alcachofa en el soporte el chorro de agua salía disparado hacía la pared sin mojarte por lo que teníamos que cogerla con una mano durante todo el aseo.
Teníamos dos toallas de baño, dos de manos y una de pie; dos vasos protegidos con bolsitas y la típica cestita con dos máquinas de afeitar (?), dos jabones y dos peines.
Todo el local estaba limpio y no había olores extraños. Los ruidos de la avenida podrían amortiguarse con un doble ventanal.
Se puede desayunar y comer en el bar de la planta de abajo.
La atención del dueño fue cordial y atenta y puedo decir que, por los 50 € de coste de la habitación, volveré a dormir en El Surtidor en mi próxima visita a Caspe.
El Surtidor7
Valoración
-
Habitación
[más][menos]
-
Tamaño
-
Limpieza
-
Mobiliario
-
Estado de la habitación
-
Diseño
-
Cama/Colchón
-
Vistas
-
Instalaciones
[más][menos]
-
Apariencia/Arquitectura
-
Ambiente
-
Ambiente en la recepción
-
Condiciones generales
-
Recepción
-
Personal (Amabilidad/Servicio)
-
Comida y bebidas
[más][menos]
-
Variedad de comidas
-
Calidad de la comida
-
Ubicación y zona
[más][menos]
-
Localización (ciudad)
-
Alrededores
-
Posibilidad de ir de compras
-
Oferta cultural
-
Ambiente de noche
-
Lugar tranquilo