Opinión detallada de RowCreators
La ruta que ofrece el pueblo de Castril a lo largo del río también llamado Castril cada vez tiene más visitantes. Lo que, hace años, no se le hacía mucho caso, ya que parecía un simple río, cerca de su nacimiento, en la actualidad se ha sabido explotar para que el turista tenga una excusa para pasarse por este pequeño pueblo.
La ruta comienza a las orillas del pueblo, junto un remanso del río. Esta zona es muy amplia, hay zonas verdes y parques donde poder comer ya que hay mesas de picnic y lugares con columpios para los niños. Entonces debes girar a la izquierda, siguiendo el curso del río. No tardarás en encontrar una pasarela, colgada en la roca, en el cañón que se ha formado por la erosión del río durante los siglos. La pasarela discurre por el lado izquierdo del río, realizando los mismos giros y recovecos que tiene el perfil de la roca. El río te queda unos metros por debajo, pero lo suficientemente cerca para poder sentir el fresco que irradia el agua venida de la montaña, y el sonido de los rápidos que hay en el trascurso, y lo suficientemente alto para que te dé un poco de vértigo. Y es que, aunque la pasarela es muy segura, siempre te queda la sensación de estar "flotando" por encima de este río embravecido con gélidas aguas. La pasarela además es muy estrecha, pudiendo pasar a duras penas dos perdonas a la vez, lo que agrava esta sensación de riesgo.
A mitad del recorrido hay una especie de puentecito para cruzar al otro lado de la pared de roca, a una especie de casa cavada, en estado de abandono, que parece ser que era alguna sala de máquinas, aunque no explica exactamente de qué se trata.
Un poco más adelante hay otro puente, esta vez de madera y cadenas, de estos que se mueven cuando los cruzas, lo que resulta muy divertido sobretodo si vas en grupo. A partir de este puente, el recorrido se hace por el margen derecho del río.
Lo que te encuentras nada más cruzar el puente es una especie de cueva excavada en la piedra, que es obligatoria cruzarla si quieres continuar. La cueva se va haciendo más y más oscura conforme la vas atravesando, llegado a quedarse completamente a oscuras en el punto medio. La cueva no es muy larga, pero es divertido pasarla porque a mitad de camino te puedes tropezar con alguien que venga en sentido contrario, o está la típica gente que se queda en la oscuridad para asustarte.
Tras pasar la cueva llegamos al final del recorrido. Se llega a un claro, con zonas verdes y pequeñas cascadas de agua, grandes árboles... Es aquí donde nos podemos quedar un ratito, echar fotos y descansar, antes de emprender el camino de vuelta.
Pasarela colgante sobre el río Castril7
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Condiciones