Opinión detallada de larky
larky
Sant Feliu de Buixalleu, España98%
Hace 20 años, cuando viajé por vez primera a Chicago, todas las guías mencionaban esta escultura, no por su interés artístico (que lo tiene, indudablemente) sino por la polémica que había creado su instalación en la plaza que preside el consistorio de la ciudad (City Hall). Para el americano medio, incluso el que vivía en una gran ciudad, el arte vanguardista de Pablo Picasso era algo que rompía con todos los esquemas al situarse en un espacio público. Muchos se indignaron en su momento por esa figura de mujer (o lo que sea) forjada en hierro, pero a la postre, con o sin polémica, la escultura permaneció en su lugar y se convirtió en patrimonio de la ciudad.
Me hizo gracia volver a visitar esta escultura, situada en pleno centro del sector de negocios, y comprobar que con el tiempo ha perdido parte de su protagonismo y se ha integrado perfectamente en el tejido urbano. Una escultura, por alta que sea, llama poco la atención en una zona en que se amontonan decenas de edificios de más de 150 metros. Y la de Picasso, con su coloración en óxido y sus formas otrora atrevidas, no es una excepción. Supongo que aún son muchos los turistas que le sacan fotos, sobre todo por la notoriedad de su autor, pero son muchos más los niños que se encaraman a ella y se dejan deslizar por su base. Es de suponer que a la mayoría de ellos no les importará un pito si es de Picasso o si sus formas rompen con los esquemas clasicistas del arte suntuario americano.
La obra no está sola. A menos de 50 metros hay otra de Joan Miró igualmente abstracta e igualmente femenina pero de dimensiones más reducidas y que por su estructura no resulta apta para los juegos infantiles. Son dos testimonios del arte español en el punto neurálgico de Chicago y que, aunque sea de paso, bien merecen una breve visita.
El Picasso8