Opinión detallada de tetesa64
tetesa64
Ribadeo, España93%
Increíble, si, yo no daba crédito a lo que nos encontramos allí: un restaurante dentro de una capilla!!! Bueno, realmente no es un restaurante, es más bien una especie de bar en el que se pueden comer unos pequeños bocadillitos parecidos a los que aqui llamamos pinchos y que allí llaman "petiscos". Pero sobe todo es un local en el que poder disfrutar de la música portuguesa en directo, y ese fué el principal motivo por el que acudimos alli después de cenar en nuestra segunda noche en Coimbra, tras seguir la recomendación de la recepcionista del hotel cuando le pedimos que nos recomendara un lugar en el que poder disfrutar de música en directo.
El local se encuentra en pleno centro histórico de la ciudad, y por increíble que pueda parecer, está alojado en el interior de una iglesia, concretamente de la la Capilla de Nuestra Señora de la Victoria, que data nada menos que del siglo XIV. En la palnta baja del local se encuentra el bar prropiamente dicho, y en una especie de segunda altura se encuentran las pequeñas mesitas en las que puedes tomarte uno de sus petiscos mientras te tomas una cañita o una copa disfrutando del fado portugués.
No sé que nota le voy a poner a este sitio porque lo que por un lado me agrda por su originalidad, por otro me resulta un poco inadecuado ( y eso que no soy católica) ya que la utilización del altar me parece, además de una horterada, un verdadero insulto para las personas que profesen la fe cristiana ( vamos, me lo parece a mi, aunque ya os digo que no va conmigo). Y es que en el lugar en el que debería ir el altar hay una enorme pantalla de plasma en la que se representan continuamente imágenes de los lugares más emblemáticos de la ciudad y del resto del país.
Tambien en esa zona es donde se encuentra la pequeña tarima en la que se colocan los músicos, con un precioso piano que ocupa una buena parte de la misma. Ese rincón está bonito, pero a mi me sobra la pantalla esa tan cantosa y además creo que el lugar no es el más adecuado para ello. Por otro lado, las pequeñas mesas, con una vela en el centro de cada una de ellas, dotan al local de un ambiente muy íntimo que invita a sentarse un buen rato para escuchar a los músicos, que por otra parte, en esta ocasión en la que nosotros estuvimos allí, eran solo dos, una pareja de un pianista y una cantante, que la verdad es que daba gloria oirlos. El concierto duró aproximadamente una hora y cuarto y lo cierto es que en todo ese tiempo nadie se movió de su asiento.
En cuanto a la calidad de la comida no puedo deciros mucho ya que , como os decía antes, nosotros ya habíamos cenado, pero si que puedo certificar que se vendían muy bien los dichosos petiscos y que además de bastante variedad, presentaban una pinta estupenda. Como yo siempre me fijo en todos los detalles para luego poder escribir mis opiniones , puedo deciros que el que más pedía la gente era uno de " presunto" ( nuestro jamón serrano)
La visita merece la pena más que nada por la calidad de la música en directo y por la buena acústica del lugar, pero aunque el ambiente es acogedor, el local está escasamente decorado y tan solo presenta como aliciente visual unos corredores con unas vitrinas de cristal desde los que se puede observar las calles de Coimbra. Asi que a vuestro juicio dejo lo idóneo de reconvertir un lugar de culto de tanto valor histórico en un local de hostelería. Desde luego original es un rato, pero no sé yo si aparte de un reclamo turísitco más puede tener alguna lógica más...
À Capella6