esperedondo(40)
Madrid, España98%
...:: LOS INICIOS ::...
El antecedente de la actual catedral es una iglesia consagrada en el año 870. Tiempo después, en 1164, Federico Barbarroja (canciller del emperador) se llevó de Milán como botín de guerra las reliquias de los tres Reyes Magos. A partir de entonces, Colonia se convirtió en un importante centro de peregrinaje y, con el tiempo, se empezó a ver la necesidad de construir una catedral propiamente dicha.
La construcción de la actual catedral comenzó en el año 1248, aunque no fue consagrada hasta 1322. A partir de este año se aminoró la velocidad de las obras, y en 1560 se pararon completamente, por falta de financiación. Durante este tiempo, el edificio llegó a ser utilizado como establo y cárcel por las tropas de Napoleón. Por fin en 1842, gracias a una generosa donación del rey prusiano Federico Guillermo IV, pudieron continuarse los trabajos con la colocación de la primera piedra de continuación de la obra, y en 1880 se colocaron el florón cruciforme de la torre meridional y la última piedra.
Por suerte, la catedral consiguió salir casi indemne de los bombardeos que tuvieron lugar durante la Segunda Guerra Mundial (exceptuando las vidrieras, que tuvieron que ser reconstruidas en su totalidad); hay fotografías en las que se muestra la ciudad durante esos años y el único edificio que se ve en pie es precisamente la catedral. En 1996, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Con los 157 metros de altura de sus dos torres, fue el edificio más alto del mundo hasta la construcción de la torre Eiffel de París. El resto del templo también es descomunal, pues mide 144 metros de largo, 45 de ancho y 43 de alto, lo que hace a la catedral de Colonia una de las diez iglesias más grandes del planeta y, por supuesto, la mayor de Alemania.
...:: LA CATEDRAL POR FUERA ::...
El elemento más llamativo de la catedral son sus dos torres, que hacen que el edificio sea visible desde prácticamente cualquier lugar de la ciudad. En la misma plaza donde está la catedral, hay una réplica del florón que corona las torres. Está hecha a tamaño natural y mide nada menos que 9'5 metros, así que poniéndoos al lado del florón os podéis hacer una idea de la altura total del edificio...
Antes de entrar en la catedral, merece la pena darse una vuelta por el exterior y rodearla, para hacerse una idea de sus grandes dimensiones. Te sentirás realmente pequeño e insignificante a su lado, aunque las agujas y los contrafuertes le dan sensación de ligereza y fragilidad, a pesar de su impresionante tamaño y altura. Justo a su lado encontramos la estación de trenes de Colonia; por lo tanto, si llegas a la ciudad en tren, la catedral será lo primero que veas al salir.
La catedral tiene varias portadas abiertas en sus fachadas norte, sur y oeste. En la fachada norte destacan las puertas de bronce realizadas a mediados del siglo XX; en la fachada sur, varias esculturas románicas; y por último, en la fachada oeste, tres portadas en las que figuran esculturas de los principales santos de la catedral, de los tres Reyes Magos y de la Virgen María.
Como curiosidad, la catedral es también el edificio más alto de la ciudad, ya que está expresamente prohibido construir nada que tenga más altura que ella.
...:: ¿ENTRAMOS? ::...
Si la sensación de pequeñez es exagerada viendo la catedral desde el exterior, el interior no se queda corto. Nada más acceder a ella, te quedas maravillado por la grandeza del recinto y no haces más que estirar el cuello porque te parece que no vas a ser capaz de abarcar toda la altura con los ojos.
El acceso a la catedral es gratuito, aunque para sacarle el máximo partido a la visita merece la pena adquirir un folleto informativo. Los folletos valen 1 euro y se encuentran a disposición de los visitantes en un expositor junto a la entrada principal: te acercas al expositor, echas un euro en la caja y coges tu folleto. Le eché un vistazo rápido al expositor y vi que, además del folleto en español que cogimos nosotros, lo tenían también en alemán (por supuesto), inglés, francés, italiano, japonés, ruso, y seguramente algún otro idioma que ahora mismo se me escapa.
Existe también la posibilidad de unirse a un circuito guiado. Estos circuitos se ofrecen en inglés a las 10'30 y a las 14'30, y con más frecuencia en alemán, y su precio es de 4 euros. Los circuitos incluyen la entrada a una proyección de diapositivas, de 20 minutos de duración, en el centro de información Domforum, que está situado frente al pórtico principal.
...:: UNA VEZ DENTRO... ::...
Si decides visitar la catedral por tu cuenta, que fue lo que hicimos nosotros, el folleto informativo te resultará de gran ayuda; incluye una imagen con la planta del edificio, y en él se marcan con números los elementos más importantes que se deben tener en cuenta. Empezando por el lateral izquierdo de la catedral y rodeándola hasta llegar de nuevo a la entrada principal, esto es lo básico que debes ver:
Vidrieras de la nave septentrional
Son cinco, y fueron donadas a la catedral entre 1507 y 1509. Muestran diversas escenas:
- La pasión, San Lorenzo y la Virgen María
- Leyenda de San Pedro y el árbol de Jesé, donador arrodillado con San Pedro y San Sebastián
- Adoración de los pastores, patronos de Colonia vestidos de caballeros
- Adoración de los tres Reyes Magos, San Pedro, la Virgen María, Santa Isabel y San Cristóbal
- Coronación de la Virgen María, María Magdalena y San Jorge.
Capilla de la Cruz
Destaca en ella el crucifijo de Gero, que fue donado por el arzobispo del mismo nombre y es considerado el crucifijo de tamaño mayor que el natural más antiguo que se conserva en Occidente. Está tallado en madera de roble y representa a Jesucristo muerto, es decir, como salvador de la humanidad.
Girola
Es la parte que rodea la cabecera de la catedral, justo detrás del altar mayor; las girolas se idearon ya en el románico como prolongación de las naves laterales, para permitir que aunque los peregrinos estuvieran visitando las reliquias, no fuera necesario interrumpir los oficios religiosos.
En la girola de la catedral de Colonia encontramos una serie de capillas consagradas a diversos personajes: Engelbertus, San Maternus, San Juan, los Tres Reyes Magos, el arzobispo Dietrich de Moers, Santa Inés, San Miguel, San Esteban, el arzobispo Friedrich de Saarwerden, la Virgen María (en su capilla se encuentra el altar de los patronos de la ciudad) y la Virgen Milanesa.
Relicario de los tres Reyes Magos
Se encuentra situado detrás del altar mayor y es, como he comentado al principio, una de las razones por las que se construyó la catedral. El relicario data de 1190-1225, y sus imágenes están dedicadas a toda la historia de la salvación, desde el principio del Antiguo Testamento hasta la venida apocalíptica de Jesucristo. Se trata de un cofre de oro macizo, plata e incrustaciones de piedras preciosas y marfil, y con un tamaño de 2,20 metros y un peso de 350 kilos. En su interior se guardan los cráneos de Melchor, Gaspar y Baltasar.
¡¡¡La torre Sur!!!
Si os apetece hacer un poco de ejercicio y de paso contemplar unas vistas espectaculares de la ciudad, nada mejor que subir los 509 peldaños que te llevan hasta la torre Sur. La entrada a la torre se encuentra fuera de la catedral, en uno de los laterales, y para subir hay que pagar, aunque son sólo 2,50 euros y desde luego merece la pena.
El primer tramo es una escalera de caracol, de piedra, un poco estrecha. Lo mejor es subir más o menos temprano, porque así al menos sólo te encuentras gente que también sube; si vas más tarde, lo más seguro es que acabes medio aburrido porque te tocará parar cada dos por tres (hay carteles que indican que los que suben tienen preferencia).
Si quieres tomar un respiro durante el camino, la excusa es la campana de Pedro, que data de 1923 y pesa 24 toneladas, lo que la convierte en la mayor del mundo en funcionamiento. Si pilla justo a la hora a la que suenan las campanadas, te quedarás prácticamente sordo.
Para subir el último tramo necesité un poco de apoyo, sobre todo moral, porque entre el cansancio que ya llevaba, que en el último tramo los escalones eran de esos metálicos de rejilla, a través de los que se ve todo lo que hay debajo, y que encima a esas alturas se notaba un aire que no veas, me empezaron a entrar los agobios. Como siempre mi chico, que tiene más paciencia conmigo que un santo, no me dejó en paz hasta que consiguió que subiera el último tramo. Y como siempre se lo agradecí un montón, porque supongo que no hace falta que diga que las vistas desde el mirador, a casi 100 metros de altura, son increíbles.
...:: CONCLUSIÓN ::...
Ni que decir tiene que recomiendo totalmente la visita a la catedral de Colonia, incluso aunque no te guste el arte ni seas aficionado a él. La verdad es que en mi caso sí me gusta el arte, y más aún el arte gótico, y a esto se le suma además que tenía unas ganas locas de ver esta catedral desde hacía ya un montón de años, así que mi visión puede que no sea demasiado objetiva.
Nosotros dejamos el coche en un aparcamiento un poco alejado del centro, y desde allí fuimos andando hacia la catedral (como he dicho, se ve prácticamente desde cualquier punto); una vez callejeando y metidos entre los edificios, dejamos de verla. Y cuando por fin, al final de Hohestrasse, llegamos a la plaza y vimos ese edificio tan impresionante, mi primera reacción fue quedarme ojiplática y con la boca abierta. Mi chico no es tan aficionado al arte como yo y se parte conmigo por estos detalles, pero es que noté perfectamente que se me ponía la carne de gallina; y fue tan grande la emoción que sentí al ver por fin "mi" catedral, que estuve a punto de echarme a llorar y todo...
Tan sólo quiero añadir que, si alguna vez tenéis ocasión de ir a Colonia, no dejéis de visitar su catedral. Si tenéis la suerte de poder pasar allí más tiempo del que pasamos nosotros, mucho mejor, porque así tendréis ocasión de ver muchas más cosas. Pero si por la razón que sea sólo disponéis de unas horas y no os queda más remedio que elegir sólo uno o dos lugares para visitar, que uno de los que elijáis sea la catedral. No os arrepentiréis.