[03/11/2007] Nos cuenta el autor de este artículo de opinión sus impresiones de la visita al Museo del Chocolate de Colonia. Para llegar hasta allí lo hizo con el "Schokotrain", un "trenecito" que desde la Catedral de Colonia hasta el museo.
Con la entrada destaca que regalan un chocolatina, por lo que dice que "nada más entrar todo son alegrías".
Dentro, destaca que se ve desde la fabricación hasta el empaquetado, de la marca Lindt, y que hay "una especie de huevo de pascua gigante formado a su vez por huevos de pascua pequeños", del que va cayendo chocolate caliente que te dejan probar con un barquillo.
Destaca también las vistas desde el museo, que califica de "espectaculares", ya que se ubica junto al Rhin.
De interior del museo destaca la "exposición de cajas de chocolate antiguas", y la maquinaria antigua, así como un invernadero con plantas de cacao a la temperatura adecuada, que se puede visitar pero de la que dice "yo no repito", a causa del calor, "insoportable". También hay instrumental para la fabricación del chocolate, y otros artículos relacionados con el mismo.
Dice que "lo mejor de todo" es la tienda, donde encontrar "cientos de productos de chocolate", y destaca en particular los chocolates para diábeticos, de los que había "una pared entera".
Finaliza la opinión diciendo "os recomiendo esta dulce visita".
Este relato es una interpretación de lo que el autor menciona arriba
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