Opinión detallada de josechu
Llegar hasta la Sirenita requiere un paseo atravesando Copenhague hacia la parte norte de la ciudad. Junto a su puerto, en una zona de rocas, la escultura parece mirar el paseo y a los muchos visitantes que se acercan cada día en busca de un recuerdo que llevar a sus ciudades.
La Sirenita es pequeña, haciendo justicia a su nombre, y requiere de atención para no pasar de largo sin verla. Eso si, el gentío que la suele rodear y las cámaras que no paran de dispararse suelen impedir que tal cosa suceda. Pero sigue siendo pequeña, mucho más que lo uno podía imaginarse.
Sin embargo, es un punto casi obligatorio en la visita a la capital danesa. Tiene algo que te lleva a volver a visitarla nuevamente. Y así lo hice. Y volví a sacarme otra foto. Pero sigue siendo pequeña como su nombre.
Está situada junto a un parque que alberga una antigua fortaleza defensiva, a muy poca distancia del Palacio Real. Desde su ubicación pueden verse los imponentes molinos de viento que suministran parte de la electricidad que consume Copenhague. Ante el tamaño de estos gigantes que se ven a lo lejos, la Sirenita es aún más pequeña y más dulce.
La Sirenita7
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Estado
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Significado histórico
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Es fácil llegar caminando pero supone un paseo de unos 20 minutos o algo más desde el centro de la ciudad. Su visita es recomendable por lo que supone de imagen de la ciudad y por el entorno en el que se encuentra. Así mismo, llegar hasta ella supone pasar por otros lugares de interés y significado histórico, como el Palacio Real o los restos de las fortificaciones defensivas que están justo al lado.
La escultura está bien conservada y está en un espacio público abierto, por lo que no hay que abonar cantidad alguna.