Opinión detallada de nlorenzo
nlorenzo
Portugalete, España97%
El parque de atracciones conocido como Tivoli se encuentra aproximadamente en el centro de la ciudad, o al menos a mí me pareció una situación bastante céntrica y de paso para casi todo.
Como es fácil de imaginar, debido al clima que sufre el país, el parque abre exclusivamente para la temporada digamos de primavera verano, esto es, de abril hasta septiembre y el acceso al mismo se realiza previo pago de una entrada que sin embargo no te da derecho a montar en ninguna atracción, sino que después hay que pagar aparte cada atracción donde quieras montar.
En mi caso, estuve por allí en agosto, y decidimos entrar porque ya llevábamos bastante rato sin dejar de patear la ciudad, y como era ya una hora maja para terminar la tarde y cenar pues ni lo pensamos demasiado.
Por dentro el parque es como un mundo en pequeñito, de hecho, hay recreados distintos ambientes que se van mezclando con las atracciones, y por ejemplo, recuerdo bastante una zona tipo China donde incluso había alguna construcción en plan palacete chino; algo de India con un edificio lleno de bombillas iluminando su contorno por la noche; un barco pirata que hacía las veces de restaurante en otra esquina del parque; un ambiente mucho más típico en cuanto a casetas de madera, de hecho, aquí había una especie de montaña rusa también en madera que asustaba un poco.
Algo que nos llamó la atención fue que aparte de las atracciones, como parte del espectáculo del parque había una serie de actividades programadas como desfiles de una banda vestida curiosamente a estilo soldaditos, algún tipo de coreografía junto a la india, alguna actuación musical, etc.
La verdad es que cuando se hizo de noche hay que decir que surgieron luces por todos lados y el ambiente se convirtió en incluso mejor que por la tarde con la gente mucho más animada, así que volvimos a explorar el parque por todas las esquinas.
En cuanto al aspecto gastronómico, pues nosotros nos decantamos por una especie de hamburguesería que funcionaba tipo Krunch (y donde te acompañan al sandwich con una anchoa cruda), donde te llamaban por el número cuando salía tu comida, y lo mejor es que las mesas estaban repartidas por una especie de parque elevado sobre el resto del parque, de manera que mientras cenabas podías ver tranquilamente las atracciones y tener una vista general de esa zona del Tivoli.
En general, es una forma diferente de pasar un buen rato en Copenhague, sobre todo para última hora de la tarde o por la noche, cuando ya has dejado de hacer turismo, ya que te permite mezclarte con los daneses y ver cómo disfrutan ellos de su tiempo libre. Y sobre todo estando con niños, yo ni me lo pensaba.
Tivoli9
Valoración
-
Accesibilidad
-
Se tiene que ver
-
Barato
-
El parque de atracciones está al alcance de cualquiera porque su ubicación es buenísima y muy céntrica, lo peor es sin duda el precio porque tienes que estar todo el rato tirando de la cartera, pero por una vez...