Opinión detallada de japelaez
japelaez(36)
Montalbán de Córdoba, España100%
Tan lejos y tan cerca. Así es como definiría mi historia con el que sin duda es el lugar más visitado de Córdoba, la Mezquita. Y os comento. En primer lugar, he estado viviendo, por motivos de estudios, durante muchos años en esta ciudad, a la cual le tengo gran aprecio. Y en segundo lugar, porque vivo relativamente cerca de ella, a una media hora en coche. Y sin embargo, a pesar de que tenía muchísimas ganas de ir, no la había visitado como realmente se merece hasta el pasado día 3 de este mes de diciembre de 2009.
Actualmente trabajo en el campo, en la campaña de recogida de aceituna. Y ese día, como de costumbre, me levanté para tal fin. Pero cuando llegamos al lugar de salida, nos comentó el patrón que el día de antes había llovido en el lugar donde están los olivos, así que no podíamos ir.
Pues nada, media vuelta. Una vez en mi casa de nuevo, y debido a que ya no podía conciliar el sueño, llamé a un amigo que trabaja conmigo el cual tenía también especial interés en visitarla, así que quedamos, desayunamos en un bar, y sobre las 10 de la mañana estábamos camino de Córdoba.
Mezquita-Catedral10
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Ambiente
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Arquitectura
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CÓMO LLEGAR
Llegar a Córdoba es tremendamente fácil, tanto si se va en vehículo propio como en autobús o en tren desde otros lugares. Si se llega mediante estos últimos medios de transporte, recomiendo coger un autobús de línea AUCORSA que te dejan casi en la misma puerta (desconozco el número exacto de la línea).
Si se va en coche particular, como hicimos nosotros, he de decir que moverse por Córdoba no es complicado, si se conoce bien, claro está. Para llegar exactamente yo recomiendo coger la Autovía del Sur A-4. Tanto en un sentido como en otro, tomar la salida con dirección a MercaCórdoba (la salida del Centro Comercial El Arcángel y el Campo de Fútbol homónimo). Una vez aquí, coger el carril de la derecha. Se llegará a una curva hacia la derecha donde hay unos semáforos. Pasados éstos, tomar el desvío a la derecha y acto seguido hacia la izquierda; es un cambio de sentido. Si no se conoce bien, es posible que os perdáis, pero tranquilos, pues luego tenéis más cambios de sentido. Deberéis tomar después la ribera (así es conocida en la ciudad). Aunque aparezca una señal de carretera cortada, podéis continuar hasta el Puente de Miraflores, donde otra señal os indicará la dirección a seguir. Pasado el puente, tomad la primera salida a la derecha, y una vez en esta zona aparcar el coche donde tengáis sitio. Si continuáis recto llegaréis a la Torre de la Calahorra. Atravesaréis el Puente Romano, llegaréis a la Puerta del Puente, y desde mucho antes ya estaréis viendo la Mezquita.
Vamos, que no tiene pérdida.
EL ENTORNO
Este inconfundible icono cordobés se encuentra situado en el barrio de la Judería. En sus inmediaciones encontramos muchísimas tiendas de distintos souvenirs, distintos bares donde poder tapear, restaurantes, alojamientos, etc.
Es un buen lugar para poder echar una mañana antes o después de su visita. Además, tanto el Alcázar como los Baños Califales, entre otros atractivos, están muy cerca, por lo que se puede aprovechar para visitarlos.
LA ENTRADA
Lo primero que se ve al acceder al recinto es el conocido Patio de los Naranjos. Hay varias entradas al mismo, desde diversos lados del recinto. Y lo más característico, que a todo el mundo llama la atención, es la Torre, si no recuerdo mal, con 63 metros de altura, donde está el campanario. A lo largo de las paredes de entrada hay diversas vigas de madera talladas, al parecer procedentes de la Mezquita, que fueron expoliadas hace tiempo y devueltas por fin a su lugar de procedencia original, cosa que llama la atención al visitante.
Aquí, en el Patio de los Naranjos, había estado en varias ocasiones, y recuerdo hace muchos años que no se encontraba en las mismas condiciones. Como su nombre indica, hay gran cantidad de estos árboles frutales sembrados, pero el suelo se encuentra bien pavimentado, habiendo incluso varios canales (me imagino que su función es la de regar los naranjos) y una fuente. También se encuentra la taquilla, donde poder obtener el ticket de entrada o las audio-guías.
El precio de entrada es de 8 euros, a excepción de los nacidos en Córdoba, mediante previa comprobación por medio del D.N.I., o en algunos días señalados, como el Día Internacional del Turismo (que este año fue el 27 de Septiembre). Lo sé de buena mano porque ese día hice un intento de visita. Digo intento porque, si bien entré, había muchas zonas inaccesibles al público, además de muchísimos turistas, y llegamos justo cuando iba a dar comienzo una misa, así nada, entramos un amigo y yo y nos salimos rápidamente. Pero realmente merece la pena pagar este precio para poder verla, porque es irrisorio en comparación con la gran belleza interior del lugar.
Abren las puertas a las 10 de la mañana, al menos cuando yo he ido. Lo que no sé con exactitud es la hora de cierre, pero sí se que una vez dentro podéis estar todo el tiempo que queráis.
LA MEZQUITA
Si me preguntas como lo definiría en una palabra, sería imposible, ya que podría deciros muchas, como increíble, fantástica, impresionante, majestuosa, magnífica, etc. Como habéis podido comprobar, todo son elogios, pues sin duda alguna, y desde mi punto de vista, es un lugar que todo el mundo debería de ver una vez en la vida.
Se entra por la puerta de la derecha situada frente a los tickets. Y una vez dentro parece que realmente estás en otro mundo, un lugar de fantasía sacada de la noche de los tiempos.
Un mar de columnas con arcos rojos y blancos, muchísimos detalles tanto en pintura como arquitectura, gran cantidad de cuadros, y otros fantásticos tesoros para vuestra vista y vuestros sentidos.
A lo largo de todo el perímetro interior hay distintas capillas consagradas a diversos santos y santas, guardadas tras verjas, donde se guardan incalculables reliquias. Mires donde mires seguro que te quedas embobado y boquiabierto. Dentro te puedes mover de forma libre, pudiendo visitar cualquier parte abierta al público, que prácticamente es TODO.
Hay infinidad de detalles esculpidos en las paredes, pinturas en los techos, varias sepulturas en el suelo (cuidado con esto, pues hay gente que no se da cuenta de ello), incluso diversas piezas expuestas como capiteles, e incluso unos servicios.
La verdad es que podría estar hablando horas y horas sobre mi visita, pero sinceramente recomiendo que se vea, pues sin duda alguna es un verdadero placer al ojo el poder vislumbrar todas estas maravillas. Nosotros estuvimos alrededor de dos horas y media, y os aseguro que en cuanto tenga ocasión volveré a visitarla, pues merece la pena, y seguro que llegaré a descubrir nuevos detalles.
Algo digno de ver es el coro, donde hay una estatua en cuyo pie se encuentra un buey, procedente de la leyenda (que no se hasta que punto es cierta) de que este buey, durante la construcción de esta joya arquitectónica, murió literalmente reventado por dentro debido a los grandes esfuerzos a los que fue sometido.
OPINIÓN PERSONAL
Una nota del 1 al 10. Creo que con todo lo dicho ha quedado claro, no?. Sin duda alguna he de visitarla de nuevo.