[04/08/2007] Comienza Fernando Gallardo haciendo una referencia a la cadena a la que pertenence este hotel, la cadena Hospes, máximo ejemplo para él de lo que podría denominarse "hotelería bonita". Esto se traduce en la "finura en los detalles" y también en "el arraigo de la plantilla en el entorno arquitectónico", el cual por otra parte "siempre es de carácter histórico y monumental". En el caso que nos ocupa, el Palacio de Bailío "data de época romana", tras lo que nos cuenta su historia hasta nuestros días, en que la cadena Hospes lo "ha puesto todo felizmente patas arriba", con el resultado de un Palacio que "destila elegancia y vive un renovado esplendor".
Pasada esta introducción sobre el edificio, el autor va comentando las distintas características del hotel. Del patio interior destaca los "frescos de evocación toscana pintados en 1720" y el "imponente pavimento de mosaicos romanos" que se puede contemplar debajo del suelo acristalado. De época romana son los baños que cimientan el Spa, inspirado "en la espiritualidad oriental". La antigua galería, "habilitada como sala de Internet", conserva un artesonado y unos arcos trilobulados "inspirados en el arte califal cordobés".
Otros aspectos generales del hotel que destaca son las luminarias de la decoradora "habitual" de la cadena, Maipi, que "atemperan el peso de lo arábigo andaluz". Además no olvida el Restaurante Senzone, de la mano de Periko Ortega, "llamado a ser uno de los mejores de la ciudad".
De los dormitorios destaca que son "sobrios, sedantes y llenos de detalles", con lo que para el autor "cumplen las expectativas del lujo contemporáneo" así como de la teoría del "minimalismo" ("menos es más" repite en dos ocasiones). Habla especialmente de dos suites del hotel, con varios detalles "del siglo XIX".
No olvida comentar los alrededores, una zona de "callejas" donde no faltan algunos de los monumentos que "uno espera encontrar en Córdoba", entre ellos la Mezquita, la plaza de la Corrredera, los patios privados o el Guadalquivir y sus orillas.
Para finalizar, una imagen que vale más que mil palabras: "Al atardeceder, una escuadrilla de velas encendidas se apodera del zaguán" mientras "la luna resplandece entre las palmeras y los naranjos del jardín."
Este relato es una interpretación de lo que el autor menciona arriba
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