Opinión detallada de catland
catland
Madrid, España95%
Siguiendo nuestro itinerario por Córdoba, fuimos hasta la Plaza de la Corredera, es muy similar a otras plazas de cualquier capital de España, como en muchas otras fue escenario de espectáculos públicos, corridas de toros y autos de fe durante la Inquisión.
De planta rectangular, estilo castellano barroco, tiene 360 balcones. En una de sus cuatro esquinas destacan las casas de doña Jacinta, es el único rincón de la plaza que rompe la homegeneidad del resto ya que conserva su aspecto original, la dueña de estas casas se opuso al derribo de esta zona cuando la plaza fue reconstruida y el rey Carlos II le dió la razón permitiéndole que no fueran derribadas.
La plaza tiene dos grandes entradas una por el Arco Bajo, que conduce hacia la plaza del Socorro donde se encuentra la iglesia del mismo nombre y otra la del Arco Alto que conduce a la calle Espartería.
Los soportales de la plaza están ocupados por los comerciantes de diverso tipo: cesteros, anticuarios, zapateros, muchos de los locales están abandonados, por lo que parte de la plaza tiene un aspecto descuidado, otros locales han sido ocupados por bares cuyas terrazas se encuentran en el centro de la plaza, nosotros estuvimos en un par de ellas y es un sitio agradable para pasar el rato, y sobretodo barato, el precio de una consumición es la mitad de lo que te suelen cobrar en cualquier terraza de cualquier otro punto de la geografía española, por lo que está bastante frecuentado por jóvenes, cualquier día de la semana estás terrazas están a rebosar.
Otro de los edificios que rompe la uniformidad de la plaza es el mercado de abastos, que en el siglo XVI fue casa del Corregidor y cárcel, posteriormente se transformó en fábrica de fieltros y sombreros hasta el siglo XX momento a partir del cual se convirtió en mercado público.
Plaza de la Corredera7
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato