[30/05/2007] Comienza Yanira Rodríguez describiendo la arquitectura de la fachada de este hotel de la cadena Kempinski y situándolo en el paisaje que le rodea, citando textualmente que parece un "oasis en medio de un desierto de arena de playa"
Retrocede algo en la historia para explicar la evolución de la isla y el saber haber aprovechado su potencial, de modo que su fachada "neomudejar" y su "tonos amarillentos, con una gran cúpula en el medio y varios edificios de líneas cuadradas y rectangulares que la rodean" constituyen el grueso de sus instalaciones.
Continúa la articulista alabando la amplitud del hotel en general y de sus instancias en particular, comentando que, en este hotel " todo está edificado a lo grande, desde los espacios exteriores hasta las habitaciones" y pone a modo de ejemplo las dimensiones del el Spa y la Suite Real.
Pasa a analizar las habitaciones caracterizadas por presentar "colores amarillos y azules, cálidos y discretos", de las que destaca las " vistas a las kilométricas playas solitarias de arena fina que rodean el hotel" , de las cuales opina que "poco tienen que envidiar a los países caribeños", además de por su similitud en cuanto a temperatura ambiente.
Hace mención especial a uno de los cinco restaurantes con los que cuenta el hotel, pero citando a su vez las especialidades de los cuatro restantes. Concluye aportando datos del hotel y muestra algunas fotografías tanto interiores como exteriores.
Este relato es una interpretación de lo que el autor menciona arriba
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