Opinión detallada de LUISICO
LUISICO(42)
MADRID, España100%
Si hay un espacio en la ciudad de Cracovia que pueda impresionar a cualquier viajero, sin duda este es la Plaza del Mercado. Se trata de una plaza de enormes dimensiones, llena de vida tanto durante el día como por la noche y con dos joyas arquitectónicas que sorprenden por su belleza: La lonja de los paños y la Basílica de Santa María.
Mi opinión la centraré en esta iglesia gótica construida en el siglo XIV gracias al esfuerzo de los habitantes de la ciudad. Se encuentra situada en una esquina de la plaza, su exterior es de ladrillo color oscuro y tiene dos altas torres desiguales en torno a las cuales circula una curiosa leyenda urbana. Según los cracovianos, la construcción de estas dos torres fue mandada a dos hermanos. Uno avanzaba a más velocidad que el otro y el que trabaja a un ritmo más lento, llevado por los celos, decidió dar muerte a su hermano para que de este modo no pudiera ver concluida su obra. Por este motivo una de las torres quedó para siempre a menor altura que la otra. Evidentemente esto es tan sólo una leyenda, pero a veces historias así añaden cierto misterio que contribuye a reforzar el valor de estas grandes construcciones del pasado. Lo que sí es cierto es que cada hora, desde la torre más alta de la iglesia, puede oirse un toque de corneta. Hay que estar atento y mirar hacia arriba para contemplar la figura que se asoma para interpretar una canción popular polaca. La tradición se mantiene desde la Edad Media y tiene un valor conmemorativo: de este modo se rinde homenaje a un soldado fallecido de un disparo en la garganta mientras tocaba su corneta para anunciar la llegada de los invasores mongoles.
El exterior de la iglesia es bonito, imposible que pase desapercibido, pero quizás pueda parecer algo austero. Lo que yo no me esperaba jamás es que tras esa sobria fachada se escondiera un interior tan rico, tan llamativo y tan colorido (paredes rojizas, bóvedas azuladas, abundancia de dorados...). ¡Es precioso! La iglesia tiene tres naves y aunque sus tesoros son varios, sin dudarlo ni un segundo yo me quedo con su retablo. Es un retablo de madera policromada, de unas dimensiones impresionantes (según nos dijeron se trata del mayor retablo gótico de Europa) y está situado en el altar mayor bajo unas ventanas ojivales que permiten el paso de la luz iluminándolo de forma perfecta. Merece la pena ir sin prisa, sentarse en uno de los primeros bancos del templo y pararse a contemplarlo. Mejor para ello aprovechar las horas en las que no haya oficios religiosos. Los templos polacos suelen llenarse a las horas de culto y no siempre resulta fácil disfrutar de todo lo que encierran. Eso sí, ofrecen la gran ventaja de que su horario de apertura es amplísimo: turistas y fieles pueden hacer uso de ellos sin molestarse mutuamente.
Iglesia de Santa María10