Opinión detallada de bezudo
Para el visitante que se encuentre en la Plaza Mayor y vaya a descender a la parte baja o nueva puede hacerlo por tres atractivos caminos. Uno, por el Barrio de San Martín con vistas a los Rascacielos Medievales y la Hoz del Huécar; dos, por Torre Mangana con vistas a la Hoz del Júcar y tres, por la importante calle Alfonso VIII, el conquistador de Cuenca.
Por esta arteria principal suben, y tienen parada, los autobuses a la Plaza Mayor y al Castillo y por esta calle desfilan los pasos procesionales de Semana Santa y se corre La Vaquilla en la fiesta de la conquista de la ciudad.
Cuando la ciudad creció la población buscó nuevos espacios donde construir sus viviendas y así se inició el descenso en busca de los ríos e, incluso, traspasarlos y fundar los arrabales. Esta calle es la via de transición del casco histórico a los nuevos barrios. Creada en plena pujanza económica, sus viviendas corresponden mayormente a mercaderes, comerciantes, nuevos burgueses y algunos aristocráticos.
La Casa-Palacio de los Clemente de Aróstegui, ubicada en el número 89, es una de ellas. La familia procede de Villanueva de la Jara siendo Alfonso Clemente de Aróstegui ministro plenipotenciario de Carlos III.
La casona es del siglo XVII, pertenece al Patrimonio Histórico de España y tiene la peculiaridad que sus tres plantas se transforman en cinco en la parte trasera, la que da a la calle Santa Catalina, en la Hoz del Huécar.
Este es un ejemplo de construcción de las edificaciones de los números impares de la calle Alfonso VIII, que suelen tener una altura de tres o cuatro plantas en la portada de esta calle, y de diez u once en la fachada que da a la Hoz, creciendo hacia abajo, buscando la base de las paredes rocosas. Al entrar en los edificios hay dos escaleras, una que sube y otra que baja a estas plantas. Son los llamados Rascacielos Medievales.
Llama la atención la fachada principal, de gran extensión, cuando la mayoría son estrechas y altas, jugando con la verticalidad. El color terroso rojizo es el típico conquense. Tiene impostas, tres ventanas con rejas en la primera planta, alero, ocho balcones y dos escudos nobiliarios labrados en piedra a ambos lados del balcón que está encima de la puerta de entrada con dintel en forma de arco.
La fachada trasera tiene también balcones y dos plantas de galería.
Interiormente destaca la escalera, coronada con una linterna octogonal sobre pechinas. Es llamativa la decoración rococó a base de componentes florales y angelotes.
Terminada esta rápida visita podemos tomarnos un refresco en el recomendadísimo bar-restaurante Las Brasas, que están al lado, un poco más abajo, en el número 105.
Casa-Palacio de los Clemente de Aróstegui7