Opinión detallada de bezudo
Viendo Cuenca desde la distancia hay dos torres que destacan de entre los tejados. Una es la Torre de Mangana, centinela que todo lo escruta, y la otra es el campanario de la Iglesia del Salvador, situada un poco más abajo.
Llama la atención su color anaranjado en contraste con el gris de la pizarra de su tejado. Un tejado afilado, apuntando al cielo, rematado por la cruz. De planta cuadrada tiene un estilo indefinido con tres cuerpos bien diferenciados y estrechos ventanales.
Para llegar hasta la iglesia no hay que caminar mucho pues está al inicio de la ascensión al casco histórico. Tenemos que cruzar el Huécar, bien por la calle del Agua a través del puente de las Escalerillas del Gallo y el Almudí, bien por la Puerta de Valencia ascendiendo por la calle Alonso de Ojeda.
Mi opinión es que, suban por uno u otro camino, deben pasar por la calle de La Moneda. Es una calle estrecha donde los edificios juegan con la verticalidad imposible, se alzan con una inclinación desmedida terminando por casi unir sus tejados con los de enfrente. Tiene un regusto de las antiguas calles moriscas o judías medievales.
Hay una bonita leyenda que cuenta como un caballero cristiano mantenía conversaciones amorosas desde una de estas ventanas con una judía que vivía enfrente. Fueron descubiertos y separados en un amor imposible, sin embargo tanto era su amor que los edificios tomaron parte de ese amor para ir poco a poco acercándose.
Antiguamente estuvieron por aquí las más afamadas casas de prostitución.
Esta barriada tuvo su época esplendorosa en el siglo XIX y el templo era el principal de la ciudad. Está en un recodo de la empinada calle un poco antes del jardincillo de su mismo nombre. Un parque cuadrado, escalonado y protegido por una verja.
La iglesia, de estilo neogótico, fue construida en el siglo XVIII y reformada en el XIX aunque sufrió severos daños durante la pasada Guerra Civil destruyendo importantes obras de arte.
Consta de una sola nave que contiene varias capillas barrocas, según se mira al altar, en el lado izquierdo están las de S. Juan Bautista, Cristo Yacente, Cristo de la Luz y la Soledad de San Agustín; a la derecha están las de S. Juan Evangelista y una que tiene la cúpula decorada por Víctor de la Vega que corresponde al significativo Nuestro Padre Jesús Nazareno. Esta es la imagen que inicia la afamada procesión en Semana Santa del Camino del Calvario, a las 5:30 h. de la madrugada del viernes, también conocida como de Las Turbas o vulgarmente y mal llamada por los forasteros sin conocimiento como la de los borrachos.
De su sencilla portada barroca de arco con capitel y hornacina en piedra destacan sus portadas en bronce que son una obra de arte, un encargo que se hizo en abril del 2000 al escultor Miguel Zapata. Las planchas representan imágenes de la Pasión de Cristo conquense en la que pueden verse la Flagelación, Cristo Camino del Calvario, las Turbas, el Prendimiento, el Calvario, entrada de Jesús en Jerusalem y el Santo Entierro con figuras de cura con casulla y policía armado.
Al lado de la iglesia se encuentra una pequeña plaza en la que hay que fijarse en el edificio con dintel de piedra, escudo de los Valdés y puertas de madera típicas de la artesanía conquense, la Casa Curato de la parroquia.
Iglesia del Salvador8