Opinión detallada de bezudo
bezudo(51)
Madrid, España98%
Cuando nos acercamos a Cuenca por carretera nos llama poderosamente la atención una torre que destaca de entre todos los edificios como un faro en la mar.
Una atalaya independiente, solitaria, erguida como un centinela vigilando a la ciudad.
No se sabe a ciencia cierta desde cuando está allí. Dicen que pudiera formar parte del alcázar que los Beni Dilnun, fundadores de la ciudad al-Kunka, construyeron en esa zona. Tampoco se sabe el cometido exacto que originariamente tuvo ¿defensivo, observatorio, agresivo, religioso...? no hay documentos que lo aclaren.
Etimológicamente pudiera dar una pista pues mangana es un ingenio para arrojar piedras, una catapulta, y el lugar donde se encuentra es el ideal para este cometido. Probablemente tomara el nombre de la mangana que allí estaba instalada defendiendo el alcázar.
Las primeras noticias fiables dicen que en la catedral había un reloj al servicio de los conquenses que vivían apiñados en su entorno. Al crecer la ciudad por los arrabales, el concejo decidió a mediados del siglo XVI trasladar el reloj, para su mejor aprovechamiento, a la -torrecilla- del alcázar.
En su parte superior se instalaron dos campanas que avisaban cuando se aproximaba el enemigo, repicaban en las bodas o tocaban a muerto cuando fallecía algún ilustre.
Tuvo una remodelación posterior para despojarla del campanario y cambiarle la cara. Se respetaron los tres cuerpos decorándola con rasgos mudéjares y color ocre rosáceo típico conquense e instalaron un carillón moderno que intentaba reproducir la conocida -Serranilla-.
Tan apiñadas estaban las casas de la judería a su alrededor que el Ayuntamiento expropió varias para que el relojero pudiera acceder libremente y poder hacer su trabajo. Constan quejas vecinales porque las pesas llegaban hasta sus corrales molestando a los animales.
En una restauración de los años 70 se le procuró dar el aire morisco que se supone debió de tener en su origen y que es el que hoy podemos contemplar.
La plaza que la rodea también ha sufrido cambios importantes. Durante mucho tiempo fue un descampado dejado de la mano de dios en el que se respetó la antigua sinagoga y hoy iglesia de Santa María. Posteriormente se le acondicionó y delimitó como plaza y se crearon escaleras de accesos incorporando el monumento a la Constitución, un polémico cubo obra de G. Torner.
Recientemente se ha construido un aparcamiento subterráneo al que se accede desde la calle Alfonso VIII. Al descubrir restos arqueológicos se organizó un equipo de especialistas que han sacado a la luz cimientos escondidos, algunos de época musulmana, y restos de cerámica y otros. Actualmente está toda la plaza delimitada con el proyecto de convertirla en un parque arqueológico.
Aconsejo visitarla caminando desde la Plaza Mayor o directamente con el coche hasta el aparcamiento bajo la plaza y tomando el ascensor hasta la última planta. Las vistas desde el mirador al Júcar, a la Iglesia y puente de San Antón, a la hoz y parte de la ciudad son de una belleza plástica ideal para guardarlas en la retina.
La Torre de Mangana o, como la llamamos los conquenses, Mangana a secas, es un símbolo identificativo de Cuenca.
El escritor Jose Luis Muñoz dijo acertadamente -Misteriosa en sus orígenes, ocultando celosamente el cómo y el por qué de su construcción, humilde en su sobria arquitectura, con el orgullo sencillo del pedestal inconmovible a las circunstancias del tiempo cambiante-.
Mangana sigue observándonos día a día como atalaya amiga, marcando con su reloj nuestras vidas.
Torre de Mangana10