Opinión detallada de CARACOLA
CARACOLA
Algorta, España97%
Me acerqué a ver este museo porque en el folleto de la Oficina de Turismo venía como una de las visitas recomendadas, y no me arrepiento de haberlo hecho, pero la verdad es que interés le encontré muy poco.
Marin Drzic fue un comediógrafo del siglo 16, muy famoso no solo en Croacia, sino también en Italia donde vivió algunos años de su vida, pero entre que yo no tenía ni idea de su obra ni de su existencia, y que al museo no le vi gran cosa, no puedo decir que me haya decepcionado porque no tenía ninguna idea preestablecida, pero desde luego tampoco puedo decir que me gustó.
El museo está en una de las callejas laterales de la calle principal, y a mi me costó bastante encontrarlo, la verdad sea dicha. Está en un edificio pequeño que era su casa, y la exposición consta de 3 pisos. En la planta baja hay manuscritos, libros y unas figuras que representan a Drzic con otra persona, pero allí también está una de las cosas que más me gustaron de toda la exposición; Una escultura del autor sentado en las escaleras, que es francamente bonita.
En la segunda planta hay más vitrinas con libros, que imagino serán una joya, pero que despiertan nulo interés, sobre todo si encima no entiendes lo que está escrito en ellos.
La tercera planta muestra el mobiliario de dos estancias de la casa: Su despacho y la habitación. El despacho es un simple rincón abuhardillado, con una librería llena de libros, un par de sillas y una mesa más llena de libro y papeles aún, con mucho desorden a su alrededor, cosa muy frecuente en los grandes literatos, pero vamos que no le vi interés alguno. La habitación ya tenía algo más de interés, más que nada por el tipo de muebles y la austeridad de la misma: Una cama antigua y pequeña, una mesa de trabajo, un crucifijo y un reclinatorio. Punto finalesa es toda la exposición.
Miento! En el rellano de la escalera había una especie de vasija y un gran anillo-sello de piedra, que ese si era bonito, pero como podéis entender, se puede pasar de largo sin ningún problema, que Dubrovnik tiene mucho que ver, y si ya lo has visto todo, siempre queda pasear por sus calles que es una delicia.
Una visita totalmente prescindible, máxime cuando había que pagar para entrar, no mucho, pero demasiado para lo que ofrece el museo. Y que me perdonen los amantes de este dramaturgo, pero para el resto de los mortales, interés.. cero patatero.
Casa de Marin Drzic6
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Concepto
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Exposición
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Interés