Opinión detallada de nlorenzo
nlorenzo
Portugalete, España97%
El NH Düsseldorf City está situado bastante bien en la ciudad. Desde allí a la famosa calle de las tiendas (Konigsalle o algo así) hay poca distancia, yo diría que apenas 10 minutos andando, y también resulta muy cómodo para acercarse a la parte vieja de la ciudad.
Nosotros hicimos más bien poco uso del hotel porque llegamos un día bastante tarde y salimos al día siguiente después del desayuno, pero aún así en lo que se refiere a la habitación en sí, y al comedor de desayunos así como al servicio, quedamos muy satisfechos.
Respecto al registro en el hotel decir que el personal de recepción fue muy amable, y aún cuando llamamos para indicar que llegaríamos más tarde de lo indicado por si querían tomar nota de la tarjeta de crédito para garantizar la reserva no pusieron ninguna pega y nos indicaron que no nos preocupáramos por ello.
Una vez allí, ya tenían bastante preparado el tema del registro, de manera que no tuvimos que esperar demasiado, y de hecho teníamos ya asignada la habitación.
En nuestro caso la habitación era estándar de matrimonio y estaba situada en la tercera planta, en concreto era la 319. Lo que más me gustó de la habitación fue su diseño, como novedad frente a lo habitual en los hoteles donde nada más abrir la puerta te encuentras con la habitación en sí, en este caso al abrir la puerta no veías más que un pequeño habitáculo con una tabique enfrente y el armario empotrado pero sin puertas a mano izquierda, de manera que la habitación quedaba como separada y totalmente discreta.
Lo que sí me pareció algo feo fue el armario por el hecho de carecer de puertas, aunque tengo que recordar que en los distintos hoteles de Alemania por donde he ido quedándome más o menos siempre me he encontrado con algo parecido, aún así, y al tratarse de una cadena española pues no me lo esperaba.
En el mismo armario además estaba situado el minibar con varias bebidas tanto con alcohol como sin alcohol, y algunas chocolatinas y frutos secos.
En cuanto al tamaño de la habitación pues era más bien de tamaño medio, nada extraordinariamente grande pero lo suficientemente amplia como para estar cómodos. Quizá lo menos destacable fuera que no quedaba excesivo hueco para pasar por entre los pies de la cama y la pared, pero tampoco es que quedara apretada.
Y lo que más me gustó, y me suele gustar de los hoteles NH, pues que la cama está muy elevada del suelo, algo a lo que por lo general no estamos acostumbrados pero que sin embargo a mí me encanta porque lo considero mucho más cómodo tanto para acostarse como para levantarse de la misma.
Un pequeño detalle es el hecho de que nos dejaron un caramelo encima de cada almohadón, aunque bien podía haber sido un bombón que nos hubiera mucho mucha pero que muchísima más ilusión para la hora en que llegamos al hotel. Eso sí, no se olvidaron de dejar un librito con relatos para antes de irse a dormir pero todos ellos en alemán, así que poco pudimos leer porque no es que tengamos unos conocimientos mucho más allá de los básicos.
Aparte de la cama, a cada lado había colocadas dos pequeñas mesitas de noche, y al fondo, junto a la ventana un escritorio de dimensiones medias con una silla y una papelera bajo el mismo. Sobre el escritorio encontramos lo típico: una guía de los servicios del hotel, papel para cartas y sobres, y una pequeña revista sobre las actividades culturales de la ciudad.
Además, se habían cuidado de dejarnos dos botellas de agua natural por si preferíamos beber estas a temperatura ambiente en lugar de las botellas del minibar.
Como elemento que llamaba la atención en la habitación yo diría que únicamente la tele, pero más por su ubicación que por la tele en sí, ya que la habían metido en una especie de hueco en la misma pared, de manera que quedaba un poco incrustada hacia dentro y nos costó un poco encenderla en la parte superior porque no éramos capaces de ver qué botón se correspondía con qué funcionalidad.
El baño estaba muy nuevo y decorado de forma moderna y minimalista, de hecho, el lavabo consistía en los típicos plafones que quedan colgando en un mueble en madera oscura con una barra metálica para las toallas y teníamos a la izquierda la ducha de dimensiones algo mayores que las estándar, y el retrete. La verdad es que el tamaño del baño era pequeño pero estaba muy coqueto y era más que suficiente para la habitación.
Quizá el peor detalle fuera que la puerta del baño era translúcida y dejaba pasar la luz que entraba por la ventana al interior de la habitación, de manera que por la mañana en cuanto amaneció era difícil seguir durmiendo con claridad, o al menos lo era para mí que me gusta que todo esté a oscuras.
Y por último, puedo comentaros el desayuno. El comedor me pareció enorme, de hecho ocupaba lo que serían una especie de dos plantas a distintas alturas, así que a este respecto sí que debo decir que en caso de que no quedaran mesas libres en la misma zona del buffet pues la cosa podría ser un poco incómoda.
En todo caso me gustó mucho que tuvieran separada la zona del buffet de la zona de mesas por lo que podría ser una especie de mampara, ya que daba al ambiente un poco más de intimidad y de esta forma seguramente cuando haya varias personas en el comedor pues no resulta incómodo para la gente que se encuentra ya sentada desayunando.
Había bastante variedad de todo, aunque es cierto que en las bandejas no es que hubiera demasiada cantidad, sin embargo, esto lo justifico en cierta medida porque seguramente no estaríamos muchos en el hotel y calcularán en función al número de personas alojadas; en otro caso la verdad sería bastante incómodo para ellos tener que estar todo el rato reponiendo los alimentos.
Lo que menos gracia me hizo fueron las planchas de calientes: bacon, huevos revueltos, salchichas, etc. y de hecho ni siquiera desayuné nada de las mismas; sino que me dediqué más a la fruta como la piña, la naranja, que se podían mezclar con varios tipos de yogures caseros; y también a las planchas de embutidos fríos (con varios tipos de queso). Y haría una mención especial a la sección de bollería y tostadas, ya que además de croissants riquísimos naturales también había unos rellenos de chocolate para chuparse los dedos, así como unos bollitos de pan que le daban mil vueltas al pan de molde para untarlos con mantequilla y acompañarlos de mermelada.
Así que después de todo esto, es fácil imaginar que al desayuno le doy un diez; y eso que me he olvidado comentar que había varios tipos de zumo, que imaginamos serían de Granini por lo ricos que estaban y porque al menos los vasos que tenían puestos para disfrutar de los zumos lo eran.
En conclusión, es un hotel que recomiendo para una visita rápida de fin de semana a Düsseldorf porque la ubicación y la calidad del mismo es perfecta, sobre todo si podéis acogeros a una oferta, en caso contrario resulta un hotel bastante caro que puede rondar casi los 200€ por noche (nosotros íbamos con cheques Amigo NH y nos salió de cine).
NH Düsseldorf City Center10
Valoración
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Habitación
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Tamaño
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Limpieza
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Mobiliario
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Estado de la habitación
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Diseño
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Vistas
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Las vistas no es que fueran lo mejor, pero es que el hotel está situado en una ubicación céntrica sin atractivos alrededor.
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Instalaciones
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Apariencia/Arquitectura
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Ambiente en la recepción
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Condiciones generales
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Recepción
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Personal (Amabilidad/Servicio)
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Acondicionado tecnológicamente
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En recepción nos trataron genial desde la primera llamada para avisar de que llegaríamos tarde, y una vez llegamos enseguida nos atendieron, para facilitar el registro en el hotel.
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Comida y bebidas
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Variedad de comidas
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Calidad de la comida
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Oferta de bebidas
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Servicio
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Sólo puedo valorar el desayuno pero fue todo sobre ruedas y nos trataron muy bien, interesándose incluso por cómo queríamos sentarnos en la mesa.
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Ubicación y zona
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Localización (ciudad)
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Conexiones de transportes
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Posibilidad de ir de compras
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Ambiente de noche
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Lugar tranquilo
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El hotel no está situado en una zona de demasiado ambiente aunque había cerca algunos restaurantes y pubs que hacían que hubiera gente en los alrededores.