Opinión detallada de bobpoli
bobpoli
Alcoletge, España98%
Como económico, el hotel Rubin resulta uno de los primeros en las listas de alojamientos de Düsseldorf, en el Land de Renania del Norte. Esa razón, y el hecho de que iba a ser mínimo el tiempo pasado en el propio hotel, nos llevaron a hacer la reserva en él para las dos noches que nos llevó el I. Encuentro Internacional de Trivago.
Supongo que, en España, habría sido diferente... Desconozco si un hotel está obligado a abrir sus puertas durante determinadas temporadas, tenga o no clientes, o si, al contrario, puede decidir dar vacaciones a sus trabajadores durante unos días determinados en los que parece ser que no tendrá clientes, pero el caso es que en ningún momento nos dijeron que fuéramos a ser, al menos durante una de las dos noches de estancia, los únicos clientes del lugar. Fue eso lo que nos pareció, puesto que en ningún momento nos cruzamos con clientes diferentes; sólo una pareja, que abandonaba el hotel en el momento de nuestra llegada...
La estancia en la habitación 64 resultó cómoda y confortable, gracias a la calefacción encendida a pleno rendimiento y las duchas de agua a máxima presión que nos pegamos... pero no especialmente placentera, sobre todo, por el rudo trato con el que fuimos obsequiados por el personal del hotel, y por esta razón, no recomendaría expresamente éste como lugar escogido para unas vacaciones.
Rubin4
Valoración
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Habitación
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Tamaño
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Limpieza
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Mobiliario
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Estado de la habitación
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Diseño
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Cama/Colchón
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Vistas
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Lo más importante de la habitación de un hotel, por lo que pueda pasar, desde mi punto de vista, es su cama. En el Rubin, a pesar de haber solicitado expresamente una cama kingsize, nos obsequiaron con dos camas de 90, unidas por su zona central, y cubiertas de manera conjunta con una gran manta y una colcha de dudosa calidad ornamental.
El resto de la habitación presentaba un mobiliario funcional, pero escaso para dos personas. Por ejemplo, había una única silla en la habitación, y el armario de ropa era muy pequeño. Sin embargo, el gran escritorio sobre el que estaba la televisión albergaba dos huecos grandes, sin repisas ni distribución interna, para utilizarlo a modo de "baúl", y ordenar en el interior los bártulos a nuestro gusto.
La decoración de la habitación era un tanto recargada, con tonos oscuros y adornos rococós, que no pegaban con la sencillez del cuarto de baño y sus escasos complementos (si bien resultó agradable encontrar un secador de pelo en él).
Del tamaño de la habitación, puede decirse que era justo, pero que al estar en un ático agaterado, quizás no fuera la más apta para claustrofóbicos... Todavía nos estamos preguntando, no obstante, el motivo de situarnos en la última de las 6 plantas disponibles, ya que el hotel estaba, a nuestro entender, vacío (nunca nos juntamos con otros huéspedes, ni en las zonas comunes, ni en el ascensor, ni en la sala de desayuno, ni en recepción). Queremos pensar que fue así para deleitarnos con las vistas que había desde la habitación hacia la torre de televisión de Düsseldorf, que fueron deslucidas por la persistente niebla.
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Instalaciones
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Apariencia/Arquitectura
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Ambiente en la recepción
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Condiciones generales
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Recepción
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Personal (Amabilidad/Servicio)
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Acondicionado tecnológicamente
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Bar hotel
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Posibilidad de balneario
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El hotel se encuentra en un edificio reformado tanto externa como internamente. Desde el exterior, su puerta es algo estrecha, sobre todo, si la comparamos con la amplia fachada del propio Rubin que da a la calle, y que constituye pared de una de sus salas comunes, donde supuestamente está ubicado el bar, que siempre encontramos cerrado, quizás por falta de clientes.
La recepción era un mostrador estrecho a la derecha de la entrada, sobre el que se encontraba un bol con caramelos de eucalipto, que sirvieron para calmar el gusanillo durante los primeros compases de nuestro viaje fugaz a Alemania. El personal de recepción, una chica joven, y un hombre mayor, de procedencia croata, no rebosaban simpatía. En especial, la chica resultaba tremendamente seca en sus comentarios, y tenía un inmediato "No" por respuesta, ante cualquiera que fuera la petición de los huéspedes (por suerte, somos de fácil conformar, y apenas necesitamos más que la llave al entrar y salir del lugar).
A pesar de que anuncian punto Wi-Fi vodafone, una vez consultada esta posibilidad, nos dijeron que estaba estropeado, que cuando funcionaba, lo hacía sólo en el área de recepción, y que, de todos modos, era fin de semana, por lo que no podían avisar a un técnico para que lo repararan para nosotros.
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Comida y bebidas
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Variedad de comidas
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Calidad de la comida
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Tipo de comida
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Oferta de bebidas
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Ambiente en el restaurante
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Servicio
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Sólo pudimos probar el desayuno. Aunque el hotel tiene pinta de servir bastante variedad, muchos de los puntos de servicio de comida se encontraban vacíos. Quizás el hecho de ser sólo dos personas, y el no conocer nuestro apetito voraz y apetencias culinarias a primera hora de la mañana, hicieron que nos quedáramos con un poquito de hambre después de haber pasado por el restaurante...
Zumo de naranja y manzana, café, té, chocolate y leche natural y de soja eran las opciones de bebida, que acompañaban a las sólidas tostadas, huevo revuelto o cocido, jamón, queso con tomate, piezas de fruta o yogures. Se echó en falta la típica salchicha alemana, o el consabido bacon que acompaña al revuelto de huevos en todo desayuno "continental".
El servicio ofrecido estaba también bajo mínimos. Dos chicas jóvenes, con nulos conocimientos de castellano, y muy escasos de lengua anglosajona, simplemente recogían la basura que íbamos dejando en el contenedor, y retiraban recipientes que iban quedando vacíos, sin hacer ademán de reponerlos.
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Ubicación y zona
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Localización (ciudad)
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Conexiones de transportes
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Posibilidad de ir de compras
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Ambiente de noche
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Lugar tranquilo
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El hotel se encuentra en una de las calles adyacentes a la zona comercial de Düsseldorf, algo apartado del bullicio de éstas, pero bien comunicado con ellas, a través de 2 líneas de metro, a las que se accede en una parada, a unos 100 metros del Rubin. También resulta un punto accesible para los taxis, que utilizamos en dos ocasiones, y que no cobraron cantidades desorbitadas.
La calle resulta tranquila por las noches (muy silenciosa y sin nada de tráfico, a pesar de ser una de las vías principales del rodado).
Desde el hotel, y en apenas 10 minutos, puede alcanzarse andando la estación de tren, siempre que conozcas el camino a seguir, y no hagas caso de las indicaciones del personal de ayuda en la entrada de la propia estación.