Opinión detallada de CARACOLA
CARACOLA
Algorta, España98%
Esta iglesia, hoy museo, era uno de los lugares que figuraban en primer lugar en mi lista de las cosas imprescindibles de ver en Estambul. Me habían hablado mucho de ella, había visto fotos de alguno de los mosaicos, principalmente del famoso Pancreator, y era una visita obligada.
Aún así no fuimos hasta el segundo día de nuestra estancia allí, y a pesar de que ya nos defendíamos un poco para movernos por la ciudad, el tranvía, etc.... nos recomendaron que cogiéramos un taxi porque estaba un tanto alejada del centro y en una zona que como nos metiéramos por las calles adyacentes, no era muy recomendable.
Al llegar allí ya me sorprendió la iglesia, El exterior me pareció precioso, sobre todo por la parte trasera que es donde ves perfectamente las líneas externas de la misma, llena de entrantes y salientes dado que está formada por capillas independientes que le confieren esa forma irregular. Como elemento discordante a ese conjunto de ladrillo rojo, el minarete junto a ella, que no le pega nada pero es parte esencial de su imagen y su historia.
El origen de la primitiva iglesia cristiana data del año 413, construida por orden de Justiniano fuera de los muros de la ciudad, de ahí su nombre de Chora, que quiere decir fuera o extramuros. Luego en el siglo XI se reformó casi en su totalidad y posteriormente fue convertida en mezquita, que fue cuando se le añadió el minarete y se recubrieron todos los frescos y mosaicos con cal, posiblemente gracias a lo cual se han conservado en tan buen estado.
Según entras en la iglesia te percatas de la belleza de aquellos mosaicos que muestran diversas escenas de la vida de la Virgen y de Jesús. El Pancreator sobre una puerta te da la bienvenida. Es una imagen preciosa y al menos en su parte central se conserva perfecta.
A la derecha de la puerta y perpendicular a esta, se encuentra la capilla funeraria, estrecha y larga, donde están los frescos mas importantes al más puro estilo bizantino antiguo. En las paredes, una serie de figuras de santos vestidos con pesados ropajes en posición erguida y firme, parecen los guardianes de esta maravilla, y en el techo de la cúpula unos frescos de una belleza increíble, sobre todo el de Anastasis, representada en la concha del ábside.
Luego hay otra capilla en el centro, totalmente diferente. Suelos y paredes de mármol con paneles con láminas de mármol haciendo dibujos, que me hicieron pensar si debajo aún estarían otros frescos o mosaicos, pues algunos de estos paneles parecía que se habían retirado y en su lugar se veían frescos bastante deteriorados.
Toda la iglesia es una magnífica representación del renacimiento bizantino en su máximo esplendor, y contiene los mosaicos y frescos más bellos e importantes del mundo bizantino.
La entrada creo recordar que eran al cambio unos 6 o 7 euros en Agosto del 2.007, un precio irrisorio para los tesoros que encierra.
Hoy en día el templo es el Museo Kariye, y no se celebran ceremonias religiosas en él.
Sin lugar a dudas un museo que no deberías olvidar en tu paso por Estambul
San Salvador de Chora10
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Arquitectura
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Concepto
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Exposición
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Interés