Opinión detallada de CARACOLA
CARACOLA
Algorta, España97%
Cuando fui a Estambul una de las cosas que me apetecía hacer era comer en una terracita mirando al Bósforo, en un sitio elegante y bonito. La verdad es que andando por la ciudad de mezquita en mezquita, no había visto más que los típicos restaurantes para turistas, hacinados uno junto a otro, además de kebabs y similares, así que tuve la peregrina idea de preguntar a un taxista. Lógicamente conocía uno maravilloso y se ofreció a llevarnos (previo pago de la carrera), porque estaba un poco alejado, cosa que era cierta.
Cuando llegamos allí el sitio me encantó. Estaba a la orilla del Bósforo, con unas vistas impresionantes, un sitio tranquilo y el local tenía una pinta estupenda. Una terraza enorme con un comedor muy coqueto con mesas elegantemente vestidas. Un sitio idílico, así que no lo pensamos y decidimos comer allí. Cómo hacía demasiado calor para estar en la terraza, subimos al comedor interior que tenía aire acondicionado y resultaba más agradable. Este también resultaba agradable y elegante, aunque quizás un poco más frío por tener las paredes sin un mísero cuadro no nada. Disponía de unos enormes ventanales que te permitían ver el paisaje igual que si estuvieras en la terraza, pero sin sufrir el calor agobiante que hacía.
Hasta aquí todo perfecto. Lo malo comienza ahora. El maitre, dueño o lo que fuera, se acercó a nuestra mesa a decir que solo tenían pescado o marisco, pero como eso no nos importaba, pedimos la carta. Como venía sin precios, preguntamos y .¡¡Alucinamos con los precios! Descartamos el marisco al primer vistazo y nos centramos en los pescados. Los precios eran bastante más altos que en España y no había pescado que bajara de los 40-50 Euros, pero algo había que comer, así que pedimos una ensalada para compartir, dos platos de pescado, sin saber muy bien de que pescado se trataba, y una botella de vino blanco, el más barato de la carta, que ya era suficientemente caro porque rondaba los 20 euros.
La ensalada sencilla, sin gracia alguna, cuatro hojas verdes, unos tomates algo que no supe que era por encima, y un aliño extraño pero que estaba rico. Los pescados resultaron ser unas doradas pequeñas, pasadas y requemadas como la suela de un zapato, faltas de sal. Bueno, que no había por donde cogerlas y menos comerlas.
El personal se componía de ese maitre y de un camarero, los dos para atendernos a nosotros porque estábamos solos en el comedor, Pues bien.. ni aún así estuvimos bien atendidos. Los dos estaban charlando en una esquina, sin prestar atención a nada, y cuando le llamábamos para pedir más pan o cualquier otra cosa, hasta miraban con mala cara y venían con una desgana increíble. Por descontado las copas de vino tuvimos que servirlas nosotros cada vez que se vaciaban, porque ellos ni moverse.
Tal enfado teníamos que ni postre o café pedimos. La cuenta y salir de allí lo antes posible. La maravillosa comida nos salió por más de 140 Euros.
Tras esto solo quedan dos consejos:
1)No preguntar nunca a un taxista un sitio para comer, porque te llevan a donde les den comisión y la comisión te la cobran a ti.
2)No acercarse a este local más de 100 metros porque las apariencias engañan y puedes caer en la trampa.
Sur Balik2
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Ambiente
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Cocina
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Servicio