Opinión detallada de LURDITAS
La visita que más me impresionó en Estocolmo, aparte de que la ciudad es preciosa, es este Museo Vasa. El Vasa no es un museo al uso normal, sino que exhibe exclusivamente un barco de guerra del siglo XVII, único en el mundo por su estado de conservación.
Además, la historia del Vasa no deja de ser fascinante. Construido bajo las ordenes del rey de Suecia para ser el emblema de la flota sueca, el barco más espectacular y grandioso, la máquina de guerra que debía haber sido el símbolo de poder de la nación dominante del norte de Europa, el Vasa en su viaje inaugural apenas navegó unos cientos de metros y se hundió frente a la costa de Estocolmo. Toda una pifia.
Desde luego, tuvo que ser la conmoción de la época, no hay duda. La grandiosidad que hoy se exhibe, con aproximadamente el 95% del barco perfectamente conservado, da una idea de como se construyó para ser el símbolo de una Suecia que en el siglo XVII era la nación grandiosa de aquella parte del mundo, embarcada en varias guerras para conquistar nuevos territorios y dominar a las naciones adyacentes.
------------Y por qué se conserva tan bien el Vasa---------------------
Bueno, más bien habría que explicar porque no se conservan apenas restos de los barcos de madera hundidos en casi todos los mares y océanos. Un molusco xilófago marino devora las maderas que se hunden en los mares. Algo así como las termitas del mar. Pero en la zona del mar Báltico donde se hundió el Vasa este molusco no prolifera, por lo que el barco se mantuvo intacto desde su hundimiento hasta su reflote, en el año 1961.
Prácticamente los únicos daños del barco fueron los golpes del hundimiento. Fue precisamente el hecho de que este molusco no existiera en esta zona del Báltico lo que alentó a algunos investigadores particulares a buscar el Vasa en el lugar donde según los historiadores se hundió, y una vez localizado, tras cinco años de preparativos, sacarlo a flote y restaurarlo.
-------------El Museo Vasa--------------------- ------------------------- ---
El Museo Vasa se construyó expresamente para la exhibición del Vasa. Realmente, cuando entras, parece un edificio construido sobre el barco. Muy bonito y elegante, de estilo moderno que simula partes de una embarcación en su aspecto exterior.
Se encuentra en Estocolmo, en la isla de Djugarden, una de las 18 islas sobre las que se extiende la capital sueca. Para llegar hasta ella se puede ir en autobús urbano por los puentes que comunican unas islas con otras, o hacerlo en ferry desde las islas más céntricas. Os recomiendo el ferry, pues la llegada a la isla por mar es francamente preciosa.
Al entrar en el museo comienzas directamente con la visión grandiosa del Vasa expuesto en la nave central del edificio. El ambiente es francamente espectacular, la visión del enorme barco desde proa, mantenido en la semioscuridad, y decenas de personas a su alrededor mirándolo asombrados.
De hecho, impresiona tanto verlo al entrar, que es fácil que no te des cuenta que a mano derecha de la entrada tienes todos los folletos explicativos de las distintas salas, en bastantes idiomas, entre ellos en castellano. Yo los folletos los vi cuando me iba, porque nada más entrar me puse a dar vueltas contemplando el barco, y a fotografiarlo. Ya había leído bastante del Vasa, pero además me fui acoplando a varios grupos con guía en español que iban explicando la historia de la construcción y hundimiento del Vasa. No sé si había que pagar por una de estas visitas guiadas, pero había tantas que yo me iba juntando con unas y otras según me apetecía o me parecía más o menos interesante lo que comentaban. Realmente los guías del museo lo hacen muy ameno y explican perfectamente la historia.
No se puede subir al barco, pero el museo está construido para que puedas observarlo desde cualquier ángulo y lugar. Las cinco plantas de que consta, alrededor del espacio diáfano central en el que se sitúa el navío, permiten desde que puedas pasearte junto a la parte inferior del barco hasta que puedas observar toda la cubierta desde los balcones superiores. Puedes rodear el barco por todos los lados, y mediante los ascensores ir cambiando de planta para ir observando hasta el último detalle.
En la parte inferior se exhiben junto al barco los esqueletos de algunos de los ahogados con el Vasa, y decenas de objetos de la época recuperados junto al barco.
Hay multitud de salas durante el recorrido explicando todo lo relacionado con el Vasa. La policromía de las tallas con las que estaba decorado el barco, y que se perdió por completo por los daños del mar, la explicación de por qué se hundió, maquetas mostrando cómo se reflotó, y hasta una de las velas principales del Vasa, la mejor conservada, cuyos restos se mantienen encerrados entre dos cristales, mostrando su enorme dimensión.
El museo está muy bien organizado, con información muy explicativa y fácilmente comprensible, aunque no toda está en español. Muchos de los paneles de información se encuentran únicamente en sueco e inglés.
Cada 25 minutos se proyecta en una sala una película en sueco con subtítulos en inglés con la historia del hundimiento del Vasa. Realmente yo pensaba al entrar que ver el museo me llevaría media hora, pues solo era ver un barco, pero finalmente estuve cerca de tres horas viendo el barco y todas las exhibiciones y salas. Me encantó, tanto el barco en sí, como su historia, como lo bien gestionado y organizado que está el museo.
El aforo es limitado, y aunque el museo es bastante grande y puede albergar a bastantes personas, una vez se completa el aforo la gente tiene que quedar haciendo cola en la puerta hasta que vayan saliendo los de dentro. Cuando yo lo visité, en julio, al llegar sobre las 10:00 de la mañana no había ningún problema al entrar, pero cuando salí, sobre las 13:00, había unas cien personas fuera esperando para poder entrar. El Vasa es el museo más visitado de Estocolmo, así que os recomiendo ir pronto.
Realmente disfruté mucho visitando el Vasa, admirando el increíble estado de conservación del barco, y la grandiosidad del mismo, aún sabiendo que como diseño fue un desastre. El recorrido por las exposiciones es muy interesante y agradable, y la entrada no me parece nada cara viendo lo bien organizado que está el museo y el despliegue de medios realizado para la exhibición del navío. Incluso para los amantes de la navegación histórica creo que merece la pena ir a Estocolmo solo para verlo. Desde luego, si vais por allí, os lo recomiendo totalmente.
Museo Vasa10
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Arquitectura
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Concepto
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Exposición
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Interés