Opinión detallada de Whoopi
A este restaurante crêpería suelo ir una vez a la semana. Se encuentra situado a dos pasos del Hospital y algo mas alejado del centro histórico y de la estación pero tiene parada de autobús del Urbà a dos pasos así como un aparcamiento público también cerca.
Aunque a mi me pilla algo alejado, voy siempre andando. Me gusta caminar. De todos modos, en unos 15min ya estoy ahí no os creáis.
Es de fumadores, ése puede ser su único inconveniente ya que tiene una única sala, eso sí, muy grande, pero sin posibilidad de habilitar una zona de no fumadores.
Ofrece menú diario con 3 entrantes y 3 segundos a elegir, postres, bebida y café al precio de 7€50 lo que me parece bastante barato visto la calidad y la cantidad.
Solemos pedir menú si éste nos apetece, ya que a veces no suele ser así y entonces pedimos la carta y suele salir por unos 10€.
La carta es muy amplia, con oferta de ensaladas, tapeo, platos combinados y sus famosas crêpes tanto saladas como dulces. Hay mucha variedad de ellas, mi preferida es la vegetal. Todas ellas son con masa casera, de un tamaño impresionante ya que te las sirven en un plato de esos alargados y a veces ni cabe!!
He probado también la de espinacas, igualmente buenísima, con su nata y piñones.
Los platos del menú son igualmente copiosos y de muy buena calidad. El dueño es muy exigente con los productos que compra y siempre está atento preguntándote si te ha gustado lo que has comido.
Al mediodía suele venir gente trabajadora de cualquier edad. Pero los fines de semana, se llena de grupos de jóvenes o matrimonios y, en este caso es mejor reservar ya que algún sábado en que nos apetecía cenar ahí, no pudimos, Estaba a tope.
Respeto al ambiente, pues aunque tenga la televisión encendida no molesta para nada, lo que se agradece. Las paredes del local están decoradas por cuadros realizados por la dueña y disponen de percheros.
Los baños muy limpios y en cuanto al servicio pues no hace mucho, estupendamente, nos atendía un camarero que era un encanto, no sólo en amabilidad pero también en rapidez, pero por desgracia dejó el trabajo y a día de hoy el servicio es, muy a menudo lamentable. Y eso que el propio dueño intenta que no sea así, pero donde no hay no hay, y el chico no da para más. El problema es que a veces la paciencia se agota cuando ves que tu plato está ahí, en la ventana de la cocina, enfriándose y él sin servirlo. Llegó el punto que una vez me levanté y fui a por él.
Pero si seguimos yendo mi hija y yo, o a veces con una conocida es porque la comida merece la pena.
Hacen un flan de café casero que hace furor entre los comensales!! El café tampoco es malo, aunque tienes que especificarle bien, en mi caso claro, de que lo quieres corto de café sino puede no estar a tu gusto.
En definitiva, buena comida a buen precio por lo que os invito a probarla.
Punt de Trobada9
Valoración
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Accesibilidad
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Barato
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Ambiente
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Clientes
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Cocina
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Servicio