Opinión detallada de evavera
En Miyajima, la isla mágica de Japón, que tiene el único tori flotante de todo el país- para los que no lo sepan un tori es una puerta para acceder al mundo sagrado- viviréis (estoy segura) una aventura única, mágica y romántica, salida de cuento de hadas; por lo que si vais de visita al país nipón, os la recomiendo.
La isla es pequeñita, igual que este ryokan, y está llena de ciervos (con y sin astas) que pasean tranquilamente por doquier y dejan que los turistas los acaricien y toquen, incluso si tenéis las etiquetas del control áreo en vuestras mochilas, puede que os soprendan mordisqueándolo y comiéndoselo, porque les encanta el papel.
En este ambiente bucólico, te paseas por la isla, visitas sus templos, sus callejuelas y como no, su mágico tori flotante (y a diferentes horas del día para ver cómo la marea lo va engullendo hasta hacerle parecer que flota).
Nosotros hicimos además una excursión en plan senderismo por la isla, para acceder a la cima. Nos dijeron que había monos sagrados custodiandola, pero no nos encontramos ninguno en nuestro periplo.
El ryokan eran muy acogedor: equipado con todo lo típico y tradicional de estos alojamientos: tatamis, futones en el suelo para dormir que durante el día están recogidos en el armario, onsen (baños de agua caliente, que no bañeras con agua caliente, ojo) y yukatas (especie de kimono pero de algodón) y getas ( las típicas chanclas de madera) para pasearte por el ryokan e incluso salir a pasear por la isla. Nosotros lo hicimos. Nos pegamos una buena sesión de relax en el el onsen y luego con las yukatas y las getas puestas (a mi chico le costó un poco adaptarse y pasear con ellas, fue muy divertido), nos fuimos a cenar a un restaurante próximo al ryokan donde degustamos las típicas okonomiyakis (pizzas japonesas). Nos lo habían recomendado los del ryokan y no nos decepcionó. Además te lo cocinan delante de ti, utilizando la típica plancha. Fue todo un espectáculo. Después a dar un paseo romántico por la isla, bajo la luz de las estrellas y bordeando el agua, hasta llegar al tori que hipnotiza con su iluminación nocturna.
Vaya, que fue una experiencia mágica en sí que recomiendo a todo el mundo. Y aunque el ryokan es chiquito y las habitaciones también (no os asustéis al llegar), tienen su encanto y al resultar acogedoras, te olvidas de su dimensión y falta de espacio. Además, como la isla vale la pena, tampoco os pasaréis el día en la habitación, en la que predomina el blanco y los materiales naturales.
Así pues, ninguna queja con este ryokan, que por otro lado está muy bien ubicado y al que se llega rápidamente desde la estación del ferry. En cuanto al precio, nos pareció muy correcto. Al cambio, unos 60 euros la noche en habitación doble.
Ryoso Kawaguchi10