Opinión detallada de teru
Hemos estado en este hotel recientemente. Está situado en la villa costera de Fuenterrabía (también llamada Hondarribia en euskera), un bonito pueblo pesquero que recomiendo encarecidamente por su belleza, su gastronomía, su gente, sus playas...
En la ciudad hay varios hoteles recomendables por encontrarse en enclaves privilegiados o ubicados en edificios históricos como son el Parador Nacional, el Hotel Obispo, el Hotel Pampinot...todos ellos situados en la parte vieja, zona alta de la ciudad que tiene un encanto especial por ser de arquitectura medieval. Intenté alojarme en alguno de ellos pero estaban completos (algo habitual en verano y que cada vez es también más habitual en invierno). Así que nos decidimos por el Hotel Río Bidasoa, en el que nunca antes habíamos estado alojados y al que siempre me había mostrado reticente a ir porque se encuentra muy cerca del aeropuerto y me temía demasiado ruido. Craso error porque nuestra estancia fue de una tranquilidad total. Pienso repetir y creo que eso ya lo dice todo.
Rio Bidasoa8
Valoración
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Habitación
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Tamaño
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Limpieza
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Mobiliario
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Estado de la habitación
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Diseño
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Vistas
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La habitación era de un tamaño aceptable. Con sitio para moverte sin problemas por ella.
Consta de dos camas pegadas una a la otra, mullidas y muy cómodas. Dos almohadones por persona con las iniciales del hotel grabadas y un edredón ligero pero caliente hacen que dormir sea más que fácil. El cabecero de la cama es de madera muy oscura, lo mismo que las mesillas que hay a cada lado de las mismas, una con el correspondiente teléfono y libretita con lapicero y la otra con el mando a distancia y una cajita de cerillas, pese a que la habitación es de "no fumadores" como reza un cartelito en la puerta de entrada. Sobre cada mesilla hay una lámpara y un añadido con flexo terminado en una lucecita muy práctica para la lectura sin molestar al compañero.
Una ventaja de dos hojas correderas permite una luminosidad que me encantó. en lugar de persiana, un estor opaco quita toda la luz y sobre él otro hace las veces de cortina. Con ellos puedes jugar a dejar pasar toda la luz o dejar la habitación en penumbra total.
Pegada a una de las paredes hay una mesa larga con una silla que hace las veces de escritorio sobre la que además encontramos varios folletos informativos de la zona y del hotel.
Frente a las camas está la televisión plana pegada a la pared, lo que la hace muy poco aparatosa. Junto a ella una puerta, también de madera oscura accede al baño. Me chocó que tanto las paredes como el suelo están pintados en negro, no hay baldosas. Eso unido a que toda la vasija es blanca le da un aire que me gustó mucho. Sobre el lavabo hay una repisa con las amenities: gel, champú, crema corporal, jaboncillos (todo por duplicado y en unos bonitos frascos), gorro de ducha, peine y gamuza para el calzado. Hay un cartelito que invita a pedir en recepción cualquier artículo que se necesite y ciertamente a nosotros nos dieron rápidamente un cepillo de dientes (se nos olvidó uno en casa) y unas tiritas para un pequeño corte que se hizo mi marido. En el gran espejo frontal hay un espejito de aumento que siempre agradezco a la hora de maquillarme aunque al encontrarse muy cerca del bidé el acceder a él no era tara fácil. La bañera es grande, aunque con una mampara insuficiente que hace que el agua se salga fácil si no tienes cuidado. La ducha me pareció muy original ya que el "mango" era transparente con unas bolitas negras (algún tipo de filtro?) y ves correr el agua...muy curioso. Por cierto, la potencia del agua es enorme, cosa que yo agradezco mucho. Una gran ventana de dos hojas de cristal translucido hacen que durante el día no haga falta luz artificial
Junto a la puerta del baño hay otra puerta, totalmente espejada y con forma de medio arco que da a un mini-vestidor ya que es una pequeñita habitación donde encontramos una repisa con el secador de pelo (muy potente) y sobre ella una barra con varias perchas. En otro apartado está el minibar y la caja de seguridad y por último una especie de banqueta para poder dejar la maleta.
La limpieza es impecable, tanto en toallas, sábanas, bancos, espejos y cristales
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Instalaciones
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Apariencia/Arquitectura
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Ambiente en la recepción
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Condiciones generales
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Recepción
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Personal (Amabilidad/Servicio)
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Variedad de restaurantes
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Clientes
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Piscina y zonas exteriores
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Posibilidades de deportes en el hotel
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El hotel no es muy grande. Creo que tiene 50 años aproximadamente de antigüedad pero en el año 2006 le dieron un lavado de cara que hace que sea un hotel totalmente moderno. Se pueden ver los cambios sufridos en unas fotos que hay en recepción.
Se accede al mismo por una verja que durante el día está abierta y que lleva a un parking exterior totalmente gratuito. Junto al el un bonito parque con una piscina que tiene que ser una delicia en verano. Allí mismo y en los bajos del edificio se ve el restaurante, del que habíamos oído hablar muy bien pero que coincidió que estaba cerrado por vacaciones, por lo cual no puedo opinar. Solo dan los desayunos pero nuestro régimen era de solo alojamiento así que tampoco puedo opinar en ese aspecto.
La recepción no es muy grande pero es suficiente. La persona que nos atendió a nuestra llegada se mostró un poco seca e hizo algunos comentarios que no me parecieron correctos, pero la persona que le sustituyó pocas horas después fue correcta y amable en grado sumo. Frente a la recepción hay una sala de lectura a la que yo no entré pero se ve (la pared que separa una y otra es un gran cristal) llena de periódicos y revistas para el uso de los clientes.
La gente que vimos alojada eran en su mayoría gente mayor de aspecto más bien distinguido...supongo que influye que el precio del hotel para ese fin de semana no era especialmente barato (coincidía con el día de San Valentín y todos los hoteles nos dieron precios más elevados de lo normal).
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Ubicación y zona
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Alrededores
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Conexiones de transportes
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Posibilidad de ir de compras
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Lugar tranquilo
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El hotel está en una zona del pueblo muy tranquila, aunque hay que tener en cuenta que tiene muy cerca la pista de aterrizaje y despegue del aeropuerto de Hondarribia. Es un aeropuerto con no demasiado tráfico y menos el fin de semana y menos todavía en invierno. De hecho nosotros no oímos en nuestros dos días de estancia ni un solo ruido. Aún así hay que tenerlo en cuenta.
Esto hace que la conexión si llegáis en avión sea muy fácil, si avisas al hotel tienen servicio de transfer al mismo.
Llegar al centro de la villa andando no os costará más de 5-10 minutos y podéis hacerlo por el cercano paseo de la ría viendo Hendaya enfrente y convertirlo en una bonita experiencia, es también un paseo muy utilizado por pescadores y por gente haciendo footing. Para llegar a la playa cuesta un ratito más: 15-20 minutos, ya que esta se encuentra algo alejada de la población. El hotel se encuentra ubicado justo debajo del casco histórico que bien merece una visita por su esplendor medieval...una maravilla.
Por la noche no hay ruidos de ningún tipo ya que es una zona residencial, con casitas bajas, algunas muy bonitas.