La ciudad de Jerez de la Frontera tiene una población de 199.544 habitantes según el censo de 2006, ocupando el centro geográfico de la provincia andaluza de Cádiz, la más meridional de la península ibérica. Es una ciudad históricamente relacionada tanto con el mundo del caballo como con la viticultura, actualmente muy terciarizada por la crisis del sector bodeguero. Siendo el segundo término municipal más extenso de España, 1412 km², teniendo barriadas rurales a más de 30 kilómetros del centro urbano.

Según los arqueólogos Xera se hallaba en la Barriada de Mesas de Asta, a 12 km de la ciudad, cobrando importancia la ciudad con la llegada de contingentes romanos que fundaron Ceret. Los almohades fortificaron la ciudad, lo que no evitó que Alfonso X el Sabio la conquistase en el año 1264.
El actual trazado urbano quedó configurado en ese año, porque el rey entregó la ciudad a sus capitanes, en pago por participar en la campaña de
Ronda, dividiendo
Jerez de la Frontera en ocho barrios o colaciones, en cada uno de los cuales instaló una parroquia sobre alguna mezquita o edificio singular del mismo. En extramuros, junto a las dos puertas de acceso de la ciudad se instalaron las dos órdenes mendicantes, dominicos y franciscanos, agrupando a los artesanos en el lado oeste de la ciudad mientras los señores se situaban en el este.
Junto a la puerta, aún visible, del lado este se configuró una gran plaza pública que sirvió de mercado, de cementerio y de hipódromo. Este espacio abierto es hoy la
Plaza del Arenal, centro de la ciudad.
A cierta distancia de este lugar emblemático se configuró la calle Francos, donde se instalaron a judíos procedentes del
Algarve portugués con la promesa de que sus artículos comerciales quedaban “francos” de impuestos, de ahí el nombre de la calle.
Este esquema se mantiene actualmente, salvo que por el lógico crecimiento demográfico la ciudad se ha extendido horizontalmente. Por lo cual para moverse por esta ciudad basta con descubrir que sus barrios se articulan alrededor de sus medievales parroquias: San Salvador, San Juan,
San Miguel, San Mateo, San Lucas,
San Marcos,
San Dionisio y Santiago.
A lo largo de la historia la localidad ha sido una ciudad de provincias hasta que en 1682 la filoxera destruyó los viñedos franceses y los ingleses incentivaron en esta comarca la implantación de la uva tipo Palomino, creando el sherry. La ciudad se llenó de casas palaciegas y se convirtió en el centro mundial del vino.
El alto precio del mismo y la competencia de los sucedáneos ha ido provocando que las bodegas vayan cerrando y que la ciudad, antes volcada hacia la Vendimia, hoy busque su futuro en los grandes eventos deportivos y en el turismo.
En este sentido es una ciudad con muchos alicientes, por cuanto su fisonomía mantiene su estructura medieval y las edificaciones nobiliarias y porque reúne muchos atractivos turísticos al ser cuna del flamenco, del caballo de raza española y del motor.
CÓMO LLEGAR
Por la moderación de las temperaturas (11º C de media en invierno, 25º C en verano) y las escasas precipitaciones no conviene llevar a la ciudad mucho equipaje. En caso de querer aumentarlo la calle principal de la misma, la calle Larga, es peatonal y con muchas tiendas de textiles a buen precio.
La ciudad está bien comunicada.
Aeropuerto a 7 kilómetros,
estación ferroviaria (de gran belleza arquitectónica, de donde salió el primer tren español), líneas de autobuses y varias carreteras de acceso, entre las que destacan la autopista Sevilla-Jerez, la autovía Jerez-Cádiz y la autovía Jerez-Algeciras.
El mar se halla a 15 km, con playas de tipo atlántico (largas, anchas, arena fina, sin corrientes).
En cualquier caso no conviene moverse en vehículo por el centro de la ciudad, que se colapsa fácilmente al haber varias calles peatonales, sino hacerlo por alguna de las dos rondas de circunvalación. En este sentido es recomendable acudir a las Oficinas de Turismo Municipales, si se viene por el norte se puede recurrir a la que se halla en el mismo aeropuerto, si se procede de otra dirección a la que se halla en la Alameda Cristina.
Si lo que se pretende es una visita rápida conviene entrar en la ciudad por su acceso oeste, porque desde allí es posible aparcar fácilmente en el mismo centro urbano y hay muchos alicientes turísticos en poco espacio geográfico.
COSAS QUE VER
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Catedral del siglo XVII, con elementos góticos, barrocos y neoclásicos.
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Real Escuela del Arte Ecuestre, donde se pueden visitar sus instalaciones y museos y presenciar el espectáculo “Cómo bailan los caballos andaluces”.
- Tablaos flamencos, donde se puede contemplar un espectáculo mientras se cena.
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Cartuja de Santa María de la Defensión, gótico tardío del siglo XV. Es el monumento religioso más importante y visitado de toda la provincia.
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Alcázar, con una pequeña mezquita, el palacio de Villavicencio, los jardines musulmanes y la
Cámara Oscura.
- Bodegas, en cuyas visitas se puede aprender todo sobre el arte del vino.
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Circuito de Velocidad, que recuperó para España las pruebas de Fórmula 1 y dónde siempre hay algunas escuderías probando motores.
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Zoobotánico Alberto Durán, el tercero de
España en extensión y el primero en recuperación de especies casi extinguidas, como por ejemplo el lince ibérico o el prehistórico caballo de Prezalwsky.
- Los palacios, en la ciudad hay bastantes notables edificios que pueden ser visitados.
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Museo Arqueológico, con una biblioteca especializada, y con piezas tan notables como el casco griego del siglo VII a. C.
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Palacio del Tiempo, museo de relojes antiguos que aún funcionan. Conviene ir a mediodía cuando todos suenan a la vez.
- Iglesias, la ciudad está llena de templos pero el más curioso quizás sea el de
San Miguel que integra la fachada en la misma torre.
- Las numerosas fiestas locales, entre las que destacan la Feria, donde todas las casetas son de acceso libre, las Grandes Pruebas de Motociclismo y de Fórmula 1, la Semana Santa y la salida de la Hermandad del Rocío.
PARA DORMIR Y COMER
La ciudad dispone de cuatro mil plazas hoteleras, la mayoría en hoteles de cuatro y cinco estrellas, pero son insuficientes para los grandes eventos. Conviene reservar antes de desplazarse. Los hoteles de más categoría se concentran en la Avenida de Pedro Domecq, la entrada de la ciudad desde el norte, frente al Recinto Ferial. En el centro urbano se concentran numerosos hoteles de dos y tres estrellas.
Comer es sencillo, hay muchas opciones. Si se busca un menú barato las ventas de los alrededores ofrecen calidad a buen precio. Si se busca cocina de restauración hay que recurrir a los fogones de los hoteles de la Avenida Pedro Domecq. Si se busca comida casera los restaurantes del centro están especializados en ello. Por todo el centro la costumbre es tapear, habiendo recibido los bares de Mercadería Vieja, en los soportales de la
Plaza del Arenal, varios premios nacionales.
La gastronomía jerezana es muy variada, porque por la posición geográfica de la ciudad ha recibido influjos de numerosas culturas. Pescados de la bahía, mariscos, pescados de alta mar, crustáceos, carnes, verduras, legumbres, dulces de sabor andalusí, etcétera entre, por citar algunos, destacan:
- Berza gitana.
- Consomé al jerez.
- Riñones al jerez.
- Puchero.
- Ajo caliente.
LA OFERTA COMERCIAL
Jerez de la Frontera es la ciudad de
España que tiene más superficies comerciales. Por ello su oferta es amplísima. La mayoría se ubican en las afueras de la ciudad formando un cordón que la rodea. En su arteria principal, calle Larga, se agrupan las cadenas textiles importantes. Alrededor de esta calle establecimientos familiares de gran antigüedad y solera.
La zona tiene muchos encantos, de todo tipo. En sus alrededores se hallan varios Parques Naturales, ciudades de gran encanto visual como los Pueblos Blancos, playas inmensas, etcétera. Es una ciudad con un gran potencial turístico.