Opinión detallada de Ryancom
Ryancom
Madrid, España97%
Hace muy poco nos regalaron una caja de experiencias de PlanB sobre bodegas por lo que aprovechamos nuestra estancia en Sevilla para acercarnos a Jerez y disfrutar de una de las bodegas más antiguas de la zona ya que data del s.XVIII.
¿CÓMO LLEGAR?
El ir hasta Jerez es sencillo ya que está muy bien indicado para ir por la carretera que llega hasta Cádiz. Hay dos formas de llegar y por curiosidad probamos ambas, a la ida por peaje y a la vuelta por la carretera nacional. El peaje recuerdo que eran unos 6 € por lo que recomiendo mejor tirar por esta tras ver los dos recorridos ya que casi no recordaba que era el hacer 70-80 km. por carreteras de un carril por sentido. Además creo recordar que se ganaba como 25 min. por lo que merece la pena en todos los sentidos y más evitando la peligrosidad que siempre se da en este tipo de carreteras.
Una vez allí hay que decir que todo está cerca ya que nosotros dejamos el coche muy cerquita y hicimos turismo a pie por todo Jerez sin grandes caminatas. Esto es lo que tienen las ciudades no muy grandes sí están bien distribuidas. El dejar el coche fue fácil o tuvimos suerte pero ya una vez en la bodega observamos que había justo en frente de la puerta de entrada un aparcamiento para los visitantes de la bodega.
VISITA DE LA BODEGA
En la puerta hay un cartel informativo sobre los horarios del lugar y algo de información útil y según creo recordar no habrían en domingo, ni sábados por la tarde. Más adentro y pasada la puerta principal donde se leía "casa fundada en 1970" en una fachada típica andaluza por su color blanco, sus zonas de ladrillos vistos y algún elemento decorativo en azulejería, se encontraba la entrada a la oficina que se ubicaba a la izquierda.
En la oficina nos recogieron el cartón y nos pasaron a la sala de al lado dónde se esperaba con los demás visitantes para empezar la visita. En esa habitación habían sillones para sentarse y vitrinas con todos los productos de dicha bodega desde sus fino, amontillados, Predro Ximénez y los Brandys cuya historia nos contaron dentro y la verdad que me resultó de lo más interesante por lo que luego más tarde os la contaré.
El tiempo de espera fue bastante largo ya que estuvimos como 20 min., una vez pasado el tiempo, nos sacaron al patio de la entrada, salimos a la calle y fuimos andando pegados a la pared hasta llegar a otra de las puertas de entrada dónde se abría una gran reja con un pasillo muy largo dónde se adornaba con parras que se enredaban sobre alambres que cubrían toda esta zona del patio, junto a una sucesión de arcos, típica de este tipo de construcciones. A la izquierda también se podían ver los primeros toneles de la visita, apilados en 3 alturas como posteriormente veremos dentro.
Una vez dentro, está dividido en grandes salas, las cuales tienen nombres distintos y en ellas se almacenan los diferentes tipos de vinos que allí se fabrican. Dentro nos explicaron que las bodegas pertenecían a la familia Terry, de ahí el nombre en todas las botellas y que posteriormente se habían unido a otro grupo que no recuerdo bien para formar lo que hoy en día son estas grandes bodegas.
Lo primero que nos enseñaron fue el proceso de elaboración de cada vino ya que según el grado de alcohol conseguían un fino, amontillado u otros vinos ya que según la graduación, la flora que se encuentra en la parte superior, se quedaba en la superficie o se moría quedando en el fondo y creando las diferencias entre los vinos. Además al ser barriles con cristales para la demostración, se podía ver bien la capa de la flora que no recuerdo muy bien sí era el término empleado y el color de estos.
Tras pasar por un gran pasillo, llegamos a un patio con su pozo, sus macetas y artilugios de fabricación del vino, antes de pasar a la siguiente bodega dónde se podían ver una gran cantidad de barriles firmados por visitantes famosos cómo pudiese ser Margarita de Borbón, Mingote, Alexander Fleming y muchos otros famosos dónde se incluía la firma de Alfonso creo que XIII con el catador que se usó en su día que como dato llamativo, había una parte que estaba formada por pelos de ballena, debido a su flexibilidad. Además nos explicaron que la forma de proceder para sacar el vino era pegar un golpe seco en la superficie para traspasar y hacer el menor daño a la flora de la superficie.
Más adelante pudimos ver una de las destiladoras que antiguamente se usaban y la verdad que eran enormes y a su izquierda fotos y la bicicleta de un catador famoso de la época que destaca por su nariz y por ello era contratado.
Más adelante nos explicaron que el colocar 3 barriles uno encima de otro era para seguir un proceso organizado en la formación del alcohol ya que en cada barrica que podían tener como 500 l., cada cierto tiempo se sacaba una cantidad de vino de la barrica inferior para embotellar y esta era rellenada en la misma proporción del inmediato superior y así en este orden.
CATA DE VINOS
Una vez llegamos al final de la visita, nos pasaron a un gran patio dónde se encontraban mesas con sillas y las botellas preparadas para empezar a probar los vino del lugar. La verdad que había mesas más concurrida pero en la nuestra éramos 6 para una botella de vino dulce con mezcla de fino, un fino y dos brandys. Evidentemente no nos bebimos ni la mitad pero salimos bastante contentos del lugar en todos los sentidos.
He decir que sus vinos dulces tanto el mezcla con fino como el Pedro Ximénez son bastante ricos pero los Brandys son demasiado fuertes para mi gusto. Pero en general disfrutamos bastante con la cata.
LA TIENDA
Al final de la visita llegamos a la tienda donde se podían adquirir sus productos y algún que otro objeto decorativo. En nuestro caso, hubo 2 botellas que no nos cobraron ya que estaban incluidas en el lote de PlanB.
Los precios de los vinos dulces rondaban los 8,50-9 € por botella, así que el regalo fue bastante agradecido.
En casa normalmente tomamos un chupito de estos vinos de vez en cuando, tras cenar y quedarnos relajados en el sofá por lo que se asocia con un momento bastante gratificante, además de alegrarnos y endulzar nuestro paladar.
ANÉCDOTA
Cómo lo prometido es deuda, os contaré que durante la visita nos contaron como se creó el Brandy por casualidad y este fue por alcoholes que vendían en plan farmacéutico al país de Holanda. Una de estas partidas se olvidó y nunca las recogieron y con el paso de los años, se dieron cuenta que el alcohol que se había quedado en aquellas barricas donde habían restos de fabricación de otros vinos, había transformado ese alcohol en una bebida distinta a la que llamaron Brandy por la derivación de una palabra holandesa que significaba vino quemado que era lo que se hacía en la destilación del alambique.
CONCLUSIÓN
La visita del lugar fue realmente curiosa por varios motivos aunque no fuese la primera bodega que visitábamos ya que estuvimos en Sandeman en Oporto y cómo dato curioso en Jerez hay otras bodegas de dicha marca.
La chica que nos acompañó durante la visita fue realmente maja y nos amenizó esta con anécdotas y su gracia natural ya que todo el mundo no vale para estar de cara al público y en su caso, nos hizo la visita muy entretenida y a ratos divertida.
Aprendimos un poco de la elaboración del vino y al final catamos varios productos y acabamos la mar de contentos en todos los sentidos.
Así que con todo esto, debo recomendar la visita a esta bodega ya que merece la pena y además es algo diferente que no se hace todos los días.
Bodegas Fundador Pedro Domecq9