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Sevilla, España96%
Visitamos esta bodega para cumplimentar un regalo que nos hicieron, y entre todas las que había para seleccionar, nos decidimos por esta por cercanía y por contar con una Yeguada y además mi costilla es una adoradora del Pedro Ximenez..
Así que servidor tomó su bólido y puso rumbo a Jerez de la Frontera, donde hemos pasado el fin de semana y hemos disfrutado un buen rato, pese a que apenas he visto Jerez, pues entre bodega, restaurantes y atender algún compromiso, no me ha dado apenas tiempo de dar un nuevo paseo por su bello casco histórico. Claro está, todo ello sin contar con mi faceta de esclavo sexual, de la cual por desgracia hubo menos uso del que servidor hubiera deseado.
Como mi memoria es bastante volátil, os voy a poner a modo de introducción, los comentarios que nos hicieron las dos guías que nos atendieron durante el recorrido, esperando no dejarme nada importante en el tintero; eso sí, me he atrevido a ordenarlos a mi manera, pues no es precisamente, tal y como fue contado, incluso tampoco es tal y como lo he ido escribiendo, sino que después he reordenado mis recuerdos. No quejarse, que eso le pasó al redactar los evangelios a Marcos, Mateos, Lucas y Juan, y los hicieron santos de la cristiandad.
Pero antes, os daré unos datos útiles sobre el lugar a modo de guía para aquellos que al final estéis interesados en reservar vuestra visita.
LOCALIZACIÓN Y APARCAMIENTO
Las bodegas del Grupo Estévez (Bodegas Real Tesoro y Bodegas Valdespino) se encuentran ubicadas al pie de la antigua carretera N-IV Madrid-Cádiz, en el km. 640 dirección Cádiz, en Jerez de la Frontera.
No existen problemas de aparcamiento, puesto que en el interior, concretamente en la Plaza, existe un parking con capacidad para dos autobuses y dos zonas de aparcamiento para turismos, con capacidad cada uno de ellos para al menos unos 8 ó 10 turismos estacionados en batería.
RESERVA DE VISITAS
Llamé directamente a la bodega, me atendieron muy cortésmente, primero me dieron la cita para un viernes, pero como hacía mal tiempo, la cambié para el día siguiente (sábado) sin que me pusieran ningún reparo.
GUÍAS Y PERSONAL
Debo significar, que el personal de visitas, desde las personas que te atienden por teléfono, pasando por el señor de seguridad que te abre la barrera y te indica el lugar de aparcamiento, hasta la última persona con la que trates en la bodega, te mostrará amabilidad y un trato exquisito, con una excelente preparación profesional, y muy en particular las guías, entre las que puedes encontrar gente capacitada para mostrarte la guía en varios idiomas, alemán, inglés y francés.
Lo cierto es que el trato fue muy bueno, excelente, no me extraña que la empresa funcione también como parece, pues es gratificante ver a gente que disfruta con su trabajo y hacen con ello que te sientas cómodo.
LA VISITA
Durante el recorrido se nos va ofreciendo una serie de disertaciones sobre la enología de los vinos jerezanos, sobre la denominación de origen y la clasificación de sus vinos VORS y VOS, así como sobre la historia de la bodega, detalles de su yeguada y enseres de la misma. A continuación os describo el recorrido.
Edificio de Administración
En su interior encontramos un esplendido hall de suelo y columnas de mármol que recrea la forma de un típico patio andaluz, pero que guarda tesoros en formas de antigüedades de los siglos XVII y XVIII, tales como escritorios, baúles, tapices, pinturas, relojes de pared, etc. Todo decorado con un excelente gusto.
Por cierto, la pasión de Estévez por los relojes de pared queda patente, pues hay un centenar de éstos relojes, todos distintos, antiguos, de maquinaria inglesa y en perfecto estado de funcionamiento, que están repartidos por las diversas estancias que componen la bodega.
Inmediatamente como entramos al hall por la plaza de D. José Estévez, vemos como a su derecha nacen unas escaleras alfombradas de azul, cuyo ascenso está vetado por un cordón decorativo, y parece como si estuviese vigilado por un busto del antiguo propietario, en cuyo descanso podemos observar una pintura de grandes dimensiones en las que se retrata una Reina de España del siglo XVIII.
El Salón del Piano
La zona de espera o atípica recepción, es el llamado Salón del Piano, dónde hay un bonito piano de cola negro, con lo que evidentemente no se han partido la cabeza en buscarle nombre, lo que me recuerda que a veces en lo simple está lo más acertado, como es el caso.
En este salón podemos contemplar pinturas de estilo constumbristas junto a tapices del siglo XVI, alfombras persas y una ristra larguísima de fotografías en las que aparecen mayoritariamente D. José Estévez junto a artistas y personalidades, como Julio Iglesias, Rocío Jurado, Los Morancos, algún exministro, etc.
Entre las pinturas que podemos contemplar en su interior, destacan un retrato a caballo de la actual Duquesa de Alba de niña, que le hizo Zuloaga, que detestaba pintar a animales y a gente montada sobre éstos pues los animales se movían mucho y dificultaban la obra. En esta ocasión lo hizo en base a la amistad que le unía al entonces Duque y padre de Cayetana. Dicen las malas lenguas, que al finalizar la obra, Zuloaga dijo que además de gente montada, no volvería a pintar niños, como parece que así fue. Parece que la Cayetana se movía más que su montura.
Aquí la guía, al nombrar los cuadros costumbristas de la sala, nos referenció uno en el que se podía ver a un maestro de bodega que venencia una copa en presencia de un perro bodeguero, para indicarnos que es el dueño y señor de la bodega, no se extrae de las botas una sola botella hasta el maestro a dado su visto bueno, siendo los primeros en catar el vino el maestro y el personal a sus órdenes en la bodega.
La Sacristía
Para los que no lo sepáis, la sacristía de una bodega es el Sancta Sanctorum de la misma, es lugar donde se guardan las botas más viejas.
Está perfectamente decorada, dotada de un bello suelo de roble, elaborado con cuñas de roble de las empleadas para la sujeción entre barriles que reciben el nombre de duelas, cuyos espacios fueron rellenados con albero y luego lucidas con un barnizado. Este suelo recrea al suelo de una bodega antigua, pues antiguamente, para transportar los barriles se tenía que hacer rodando y esta era la manera que hacerles el menor daño. Hoy su uso guarda connotaciones decorativas y tradicionales, pues los barriles son trasladados por carretillas elevadoras.
Existe botas con el escudo de países, una por cada país al que se le exporta, y otras firmadas por las personalidades que han visitado las bodegas, entre las que se encuentra una firmada por los Duques de Lugo antes de su separación (Infanta Elena y Jaime de Marichalar), otra por Julio Iglesias, etc.
También dispone de una preciosa barra de madera y mesas para atender a un buen puñado de invitados.
La Bodega de Lola
Tras la muerte de la Faraona (para los “modelnos Doña Lola Flores), Estévez gran amigo de la misma, decide dedicarle la bodega que guarda los caldos de la Bodega de Real Tesoro y en su honor manda instalar un pequeño tablado flamenco en su interior que está presidido por una estatua de bronce de la folclórica.
Si no recuerdo mal, contiene unas 2.000 botas, cuyo aroma viene seduciendo al visitante desde que entra por la plaza y cuyo aroma nos dieron a oler de uno de los tapones de su solera.
En este lugar es donde nos enseñan el sistema de criaderas y nos dan a conocer las variedades de vino que he descrito en mi introducción.
Además, existe un barril en el que su cabeza de barrica es un cristal a través del cual podemos ver el vino bajo su velo de flor y cómo este lo aísla del aire.
Por la guía se nos indicó que el grosor del velo decrece en otoño e invierno al aproximadamente medio centímetro que estábamos viendo, para con la llegada de la primera aumentar su espesor en varios centímetros.
Pese a que el local está totalmente modernizado y la bodega pavimentada, las zonas donde reposan las botas son de albero, tal y como antes sería la totalidad de la bodega, que por cierto, están orientadas de Éste a Oeste, por razones térmicas, de modo que durante el día no da mucho el sol y se mantiene las puertas y ventanas de la bodega cerradas y por la noche se abren todas las aberturas para facilitar el refrescamiento de su interior por los suaves vientos occidentales provenientes del mar.
Hoy día no es necesario abrir y cerras las oquedades de la bodega, pues cuentan con microclima, como tampoco es necesario regar el albero como se hacía antaño para refrescar la bodega.
El suelo de la bodega, antes de la llegada del microclima, era regado para refrescarlo y así conseguir una temperatura constante. Hoy la temperatura de una bodega es constante todo el año en torno a los 18º.
La yeguada Real Tesoro
En esta yeguada se crían caballos de pura raza española y capa completamente negra, en sus inicios se fundamentó en la recuperación de este estilo de caballos, por satisfacción personal y disfrute de su propietario, pero que en la actualidad se ha convertido en un negocio más del grupo empresarial, con presencias entre otros eventos en el SICAB de Sevilla y en el concurso de enganches de la Feria de Pedro Romero en Ronda, esta última festividad, para los profanos, les será más conocida por sus corridas goyescas.
La yeguada tiene una extensión de terreno en la que las yeguas de vientre están libres, junto con sus potros jóvenes de ambos sexos. Los potros se distinguen porque a los machos en el corte de su cola se le deja un mechón en la punta.
Las yeguas, al estar en libertad, tienen un pelado tradicional que consiste en raparles la crin dejándole sólo el flequillo y el primer tramo de la cola. Pero este pelado no es sólo por motivos de tradición, sino que la tradición está fundamentada en razones higiénicas el último tramo de la cola al estar embarazadas y pariendo constantemente, mientras que la rapa de la crin es para evitar los lógicos enredos que podrían darse al estar en libertad controlada.
Por tanto la función de las yeguas es meramente reproductora y pasan por periodos de embarazo y cría alternativamente.
Desplazándonos en dirección a los establos, encontraremos una noria a la izquierda y un picadero a la derecha, ambos destinado al entrenamiento de los sementales que se encuentran en los establos.
Los 12 sementales que tienen cada uno de ellos un nombre relacionado con los vinos de la bodega, los cuales figuran en sus respectivos boxes. Estos caballos reciben un trato de auténtico atleta, con sesiones de entrenamiento, baño y cepillado diario, comida y por supuesto sexo con fines reproductores, que aquí no utilizan técnicas de inseminación
En los boxes de la parte trasera tuvimos la fortuna de encontrar hembras con sus potrillos de escasos meses y que aún no están destetados, pudiendo presenciar imágenes muy tiernas como el amamantamiento de uno de los potrillos.
Frente a las cuadras, encontramos dos almacenes singulares, una de ellas es la sala de carruajes, en cuyo interior encontramos 5 enganches, destacando Un Granbreak del siglo XVIII que se encuentra en perfecto estado, una réplica moderna de éste, aunque me dio la sensación de más pequeño, pues el primero es un carruaje inglés pensado para la caza, con lugares diseñados para descansar las armas y una perrera bajo los pies de los pasajeros.
También pude ver una magnífica Araña Americana que es un carruaje más modesto y destinado a viajes medios-cortos. Si no recuerdo mal, también había un Phoeton, lo que pongo en cuarentena, porque me tenían totalmente enajenado el Granbreak que antes os he descrito, pero sobre todo el fantástico y lujoso Landó de primeros del siglo pasado, que fue adquirido en Alemania por su propietario y es un carruaje diseñado para viajes largos, cubierto y con el interior forrado.
El otro almacén es un Guadarnés, que es el lugar donde se guardan las monturas, arneses, cabezales, etc. de diferente estilo, pero muy lujosos, un lugar extremadamente limpio y con un orden igual de meticuloso.
Concluido esto, deshicimos nuestros pasos y se nos indicó la existencia de unos enormes depósitos de metal, donde se contienen licores como ron, brandy, anises, etc., ya os contaré algo que a muchos os resultará familiar.
La Bodega Valdespino
Al entrar en el edificio nos encontramos un gran salón, que recibe el nombre de Salón Valdespino, a cuya diestra se encuentra la tienda, de las que os hablaré más tarde y a la derecha hay una bodeguita, con una preciosa barra y un mural de la Virgen de El Rocío y varias mesas con sus correspondientes sillas.
La planta baja del salón tiene capacidad para unas 800 personas, y si es necesario se pueden poner mesas en la segunda planta con lo que el aforo sobrepasaría las mil personas.
A la derecha encontramos una escalera que conducen a la primera planta, cuyas paredes están cubiertas de pinturas de Silvia Ramona Estévez, hija del fundador del grupo.
Lo primero que llamó mi atención, al alcanzar la primera planta, fue la existencia de unas vitrinas que contenían en su interior libros de cuentas de los años 60 con los asientos de las transacciones de la bodega. No había ordenadores en la época y las cuentas salían al céntimo mejor que hoy con tanta hoja de cálculo y software contable. El tío de la plumilla no fallaba. Frente a estas vitrinas, se encuentran unos elefantes de madera bastante antiguos, aproximadamente del tamaño de un cerdo.
Traspasada la puerta de la bodega, desde un balcón comprobamos la inmensidad del mar de botas de vino que se abría ante nuestros ojos, creo recordar que unas veinticinco mil, puede que más de los mejores caldos de la Bodega, que luego iré desgranando, incluso los que no catamos.
Aquí conocimos, que al vino de la casa se lo mima de tal manera que se la ha creado una sinfonía que suena cada media hora a partir del genoma del velo de flor, asignándose a cada una de sus estructuras una nota con lo que se ha obtenido la partitura. Me parece una iniciativa singular, aunque ya he escuchado alguna vez que a las plantas le gusta que les hablen, porque no ponerle música a ese vino en su crianza, que después nos hará a más de uno desafinar en una berrea impulsiva, en cualquiera de esas ferias que especialmente los andaluces solemos frecuentar. Esta técnica recibe el nombre de Genoma Music, aunque yo hubiera preferido castellanizar el término.
Tras un largo paseo por éste balcón angosto, pero tan largo como el ancho del Salón, salimos por una segunda puerta, en la que nada más salir, nos encontramos una pintura que retrata a Lola Flores y una mayor, que retrata a nuestro actual Rey.
También encontramos una vitrina repleta de elefantes de distinto tamaño, formas y coloridos que coleccionaba el Sr. Estévez, que como podéis comprobar además de muy buen gusto, era bastante supersticioso.
Además en las paredes de esta primera planta, también encontramos diversos cuadros costumbristas, entre los que para mi gusto destacaba un cuadro que hacía referencia a la feria de Jerez, en el que se pueden apreciar muchos detalles de la época.
Para finalizar, la sala está presidida por un busto del fundador bajo el cual se encuentra un tapiz con el escudo de la Bodega Real Tesoro sobre fondo verde, aunque este me da que es bastante moderno.
Recuerdo también la existencia de un busto de Lola Flores, pero mi memoria no puede ubicarlo con precisión. Demasiados detalles para mi memoria.
“Suite Vollard
Ambroise Vollard es el galerista francés que organizó la primera exposición de obras de Picasso, favor que el pintor malagueño devolvió años más tarde al dar el nombre de Vollard a una serie de aguafuertes, dicen que son la más importante del siglo pasado.
Leído lo anterior, ya se puede vislumbrar los motivos por los que recibe el nombre esta sala museo, toda vez que su interior atesora un total de 100 grabados originales de Picasso, además de los relojes de pared más valiosos de la colección que antes he nombrado.
Pero como no sólo de Picasso vive el hombre, Estévez también poblo su particular Museo con un Miró, un Dalí, obras de Botero, Antoni Tapies, Sicilia, Salustiano y otros autores.
Sin duda para los amantes del arte pictórico es una auténtica gozada, pero para servidor que es un poquito bruto para estos menesteres del arte, le parecieron las paredes particulares más caras del mundo, pero sin capacidad interpretativa, pues no distinguiría algunos trazos del malagueño de una pintura de mi sobrino. Se siente.
Particularmente, me gustaron mucho más las obras de Miró y Dalí, pero no entiendo mucho de este arte, me va más la arquitectura.
LA CATA/DEGUSTACIÓN
Seis vinos fueron los que nos dieron a catar, empezando por los secos de menor graduación a mayor graduación, pasando por un par de mezcla de más seco a más dulce y finalizando con un Pedro Ximénez.
A saber, los vinos fueron un fino “Tío Mateo, un amontillado “Del Príncipe, un oloroso Almirante, un Oloroso al que se le ha agregado un 10% de Pedro Ximénez para dulcificar su paladar llamado Contrabandista, seguimos con un Cream llamado “Royal Cream y para finalizar con un Pedro Ximénez “El Candado.
Excepto “Contrabandista y “El Candado que son vinos de la Bodega Valdespino, el resto pertenece a la Bodega Real Tesoro.
Costilla se retiro tras el primer fino y apenas se mojaba los labios con los siguientes, servidor le echó valor al fino y al amontillado, sólo probando los siguientes, reservándome igualmente para el Pedro Ximénez, del que degusté media copa y el resto lo ligue con el amontillado a un 50% que es como prefiero consumirlos.
Para el vino sobrante de nuestros catavinos, disponíamos de un cubo de los que se utilizan para enfriar el vino. Como os podéis imaginar, todos los allí presentes teníamos que conducir, con lo que había más vino dentro del cubo que de nuestros cuerpos, pese a que podíamos repetir si hubiésemos querido. Modifico, podido, pues los señores de verde no creo que estén por la labor de dejarnos pasar el control de alcoholemia arguyendo que veníamos de una cata.
Debo decir que todos los vinos que probamos fueron del agrado unánime de los presentes, aunque como es evidente, unos vinos se ajustaban más al paladar de unos que de otros, inclinándose las señoras por los vinos más dulces y los caballeros por los más secos tal y como aventuró nuestra guía, con lo que la liguilla del final me dejó en evidencia y tuve que jurar y perjurar que no soy bisexual siempre y cuando eso no sea que me da igual que sea joven o madurita.
Posiblemente lo único negativo que encontré en mi visita, es que en la cata no había nada para picar, algo a lo que invita la graduación y paladar de los vinos a degustar, por lo que sería conveniente que modificaran esta circunstancia para el futuro, aunque ello lleve aparejado un lógico incremento en el precio de la visita. Servidor no concibe un generoso sin una ingesta alimenticia aparejada, aunque sea mortadela Mina o “chopepó.
LA TIENDA
Tras la cata, toca pasar por la tienda y los de las cajas recoger nuestros regalos, amén de curiosear mercancías y precios.
La verdad sea dicha, que muchos de los vinos allí expuestos sólo es posible encontrarlos en esa tienda o muy raramente en alguna tienda especializada, pero si nos centramos en los más conocidos por este servidor, debo decir que la tienda es caro, puesto que los Pedro Ximénez Viejo “Real Tesoro y “El Candado, los he podido encontrar en grandes superficies a precios inferiores a más de dos euros el primero y dos el segundo, algo similar a lo que sucede con el fino Tío Mateo.
Allí es donde se puede comprobar la existencia de los vinos V.O.R.S. y V.O.S. y sus prohibitivos precios, que se presentan por lo general en estuches de madera.
Pero aquí llego mi sorpresa, pues conocía que ciertos licores de marca blanca de mi Súper habitual, eran elaborados en Jerez, pero no tenía ni idea que fueran elaborados por una casa de tanto prestigio, que apuesta por caldos de calidad como ésta. Me estoy refiriendo al Ron Almirante y al Brandy Baco, que son vendidos en Mercadona y que estaban tan ricamente allí expuestos.
Esta circunstancia hace que venza mis reticencias a probar su ron más añejo y a usar para mis guisos su brandy, pues no soy demasiado amigo de tomarlo sólo, excepto en Navidades y ligado con anís dulce (típico sol y sombra).
Por lo demás, decir que escogí mi botella de fino Tío Mateo, ya que no me era posible el cambio aun pagando la escasa diferencia por su fino Inocente, que por cierto es el preferido del personal de las bodegas.
En la tienda podemos encontrar amen de licores y brandis, los siguientes vinos entre otros (Los que recuerdo):
V.O.R.S.:
- Oloroso Convadonga
- Pedro Ximénez Niños
- Amontillado Coliseo
- Oloroso Palo Cortado Cardenal
V.O.S.:
- Oloroso Viejo Don Gonzalo
- Oloroso Solera 1842
Resto de Vinos:
- Fino Tío Mateo
- Fino Inocente
- Amontillado del Principe
- Oloroso Almirante
- Amontillado Tío Diego.
- Manzanilla La Guita
- Manzanilla La Bailaora
- Amontillado Contrabandista.
- Royal Cream Marqués del Real Tesoro
- Moscatel Toneles.
- Pedro Ximénez Viejo Real Tesoro.
- Pedro Ximénez El Candado.
No me atrevo a aventurarme en los Brandis y licores disponibles, pues no presté a estos demasiado atención, excepto por las variedades ya citadas de Ron Almirante y Brandi Baco que me llamaron poderosamente la atención. No obstante recuerdo la existencia de otros licores.
Se me quedaba en el tintero, no recuerdo el nombre por estar menos familiarizado con el producto (normalmente no me lo bebo a palo seco, aunque todo es posible) y es que tienen un vinagre de categoría, por supuesto a precio de buen vino e incluso más caro que algunos buenos vinos.
LA BBC Y LA RENTABILIZACIÓN DE LAS BODEGAS
Como bien podéis comprender, la visita a las bodegas tiene más de marketing que de negocio. No obstante, sí que es necesario rentabilizarlo, y en este camino se sitúa el alquiler de sus salones, a saber, se pueden alquilar para celebraciones (de ahí lo de BBC) o convenciones las siguientes partes de las Bodegas:
- El Salón Valdespino con techo descapotable, y capacidad para 1000 personas, camerinos para artistas y completamente equipado.
- El Salón del Piano con capacidad para 120 personas.
- La Sacristía de Real Tesoro con capacidad para 140 personas.
- Bodeguita “Juan Estévez, más intimista, para unas 18 personas.
- Sala de Audiovisuales con capacidad para 80 personas.
Ofrecen además la posibilidad de disfrutar del flamenco jerezano o de un espectáculo ecuestre entre otras.
De los precios no nos hablaron, pero no creemos que sean especialmente económicos, aunque el lugar es magnífico y en cualquiera de los salones me da que os sentiréis en la gloria, más si el servicio de catering corre de cuenta de la bodega.
CONCLUSIONES
Pese al hándicap intrínseco de tener que conducir, y el extrínseco derivado de la falta de manduca en la cata, debo decir que la visita fue muy provechosa desde el punto de vista cultural, perfectamente atendida por sus expertas, profesionales y amables guías, que resolvían todas las cuestiones que les planteábamos con tanta solvencia como simpatía.
El precio de la visita es de 8,50 euros por ahora y es contratable directamente en el lugar o lo podemos hacer a través de Atrápalo, opción que me parece mucho más rentable que comprar una cajita pese al regalo, pues la botella vale unos 8 euros y de esta forma podemos elegir la o las que queramos aun pagando un poco más, pero que nos saldrá más económico siempre que con la dichosa caja, de la que ya os hablaré.
Me hubiera gustado disfrutar de la bodega un día entre semana, con lo que posiblemente habría visto una mayor actividad en la misma que llenaran mis ansias de saber. Además si podéis escoger el horario, por razones obvias, el mejor es aquel que se inicia a las 12 y finaliza cerca de las 14 horas, con lo que la ingesta alcohólica se hace a una hora más normal que en mi caso.
Eso sí, os hago dos recomendaciones: la primera que os llevéis un buen papelón de queso, jamón o si no puede ser, de “chopepó. La segunda, como dijo el gran Steve Wonder, si te vas a poner ciego que conduzca otro.
Ni que decir tiene que la visita a esta Bodega me parece una actividad altamente recomendable.
Como última conclusión decir que más vale borracho conocido que alcohólico anónimo, pues servidor es que para cumplir la penal capital, osea, morirme muerto, soy como el reo de "El barril del amontillado" de Alan Poe.