Opinión detallada de evavera
En nuestro viaje por Japón, nos alojamos en tres ryokans distintos y éste fue sin duda uno de los más auténticos, "palaciegos" y con mejor servicio.
Es el más antiguo de Kanazawa, y en la decoración se nota cierta tradición, cierta historia, cierta artesanía y buen gusto. Y a pesar de sus añitos, ningún vestigio de mal estado (bueno, sí... sólo el pasillo de la planta de abajo que te conduce hacia los onsen. Tengo que decir que al pisar no era del todo rígido ni homogéneo en todas partes. Es la única razón por la que no le doy un 10 a este ryokan).
La situación del Sumiyoshiya es excelente, está cerquita de la estación JR (a un paseíto) y del Jardín Kenroku-en, catalogado como uno de los seis jardines más hermosos de Japón. Además este parque-jardín, con 63 especies de flores diferentes, contiene la fuente más antigua de Japón con agua proveniente del lago Kasumiga.
Con respecto al ryokan, deciros que si váis a Japón es imprescindible que os alojéis en uno para sentir la verdadera esencia japonesa, aunque sólo sea una noche. Yo estuve en tres, como os contaba, y me quedé con ganas de alojarme en más. De hecho, al volver a casa, me entraron ganas de "tunearlo" todo en estilo japanish. No lo hice, pero por falta de dinero.
De los tres ryokans en los que estuvimos, éste fue sin duda el más espectacular, el más "señorial", grande y aúténtico. Y tuvimos una muy grata sorpresa, aunque habíamos reservado una habitación normal, nos asignaron la mejor del Sumiyoshiya porque no había más huéspedes aparte de nosotros dos. Si eso no es amabilidad... Otro detalle de su cortesía. Necesitábamos imprimirnos unos documentos para nuestro viaje y al preguntarles si tenían impresora (porque a la vista no estaba junto al ordenador), nos contestaron que sí, se metieron para adentro de una sala y salió la chica cargando la impresora tan felizmente. En un momento nos la conectó y encendió, y con una sonrisa y un gesto de su mano indicando que nos sentáramos en la mesa del ordenador, todo se resolvió en periquete. No me imagino otros hoteles u hostales haciendo esto. Vosotros, sí?
Otro punto positivo para este ryokan es que el onsen es compartido (pueden usarlo hombres y mujeres a la vez, si lo desean). Por supuesto en privado. Vas con tu pareja, te dan la llave para que os cerréis y tengáis privacidad. Normalmente, hay uno para la mujer y otro para el hombre, con lo que no puedes compartir esa mágica y agradable experiencia. No os la perdáis.
La habitación que nos dieron tenía de todo: televisión, mesita y sillas tradicionales, lavabo con un wc moderno lleno de botones para ofrecer un montón de servicios distintos (los wáters son toda atracción en sí para nosotros los occidentales, ya lo descubriréis).
En fin, que no podía ser mejor. Nos regalaron incluso un par de souvenirs japoneses (nada horteras) como recuerdo (un japonés y una japonesita de tela chiquitines para colgar).
Nos gustó tanto este ryokan, que grabamos hasta un vídeo con nuestra cámara. Ah, y por supuesto, te hacen descalzarte, te dan zapatillas, te dejan las yukatas (especie de kimonos)... Vaya, que lo tiene todo.
Ryokan Sumiyoshiya9