Opinión detallada de Lumepe
Estuvimos hospedados en el Hotel Nacional. En nuestra estancia estuvimos en Guanabacoa (pueblo eminentemente santero) dentro de la Cuba profunda, y en otros lugares por motivo del viaje.
No todo fue seguir el protocolo de la agenda, tambén tuvimos nuestro ratos libres y de esos ratos libres nos fuimos a dar una vuelta por La Vieja Habana.
Como definirla, depues de leer novelas, articulos, ver reportajes de aquello que en su dia esplendoroso fue la Ciudad de La Habana, y como si volvieras al pasado, de repente te encuentras alli, algo que describirlo cuesta e intentas captarlo en tu retina o más aun plasmarlo en tu camara de fotos, para cuando pase un tiempo volverlas haber y recrearte en aquello que un dia viste en persona.
La parte más antigua de L a Habana, con sus casa señoriales, algunas restauradas otras con la impresión de que se van a caer. Pasear por sus callejuelas con su encato especial, obervars a las personas sentadas en la acera trabajando en "reparación de fosforados", que imagen... mientras nosotros los famossos mecheros de gas cuando no funcionan los tiramos ellos los reparan, o las barberias en mitad de la acera, etc., grupos de gente pasando las horas, los coches de losaños 50, hasta que llegas a la Plaza de la Catedral, que impresionante, aquello que has visto en revistas o en reportajes como algo fastuoso, te ves de repente que estas alli en la plaza mirando a la catedral y un poco más haacia abajo la calle con el famoso bar "la bodeguita del medio", como no, hay que entrar y tomarte un Mojito, bebida nacional, y contemplar las paredes llena de fotos y fimas de famosos.
La Habana Vieja, con sus bares, terrazas, donde consumir las bebidas a base de ron, con su musicos por todas partes, sus santeras que te predicen el futuro.
No se puede huir de los plastas, es decir la gente nativa que se te acerca, casi achecha ofreciendote de todo, como moscas pagajosas.
Tuvimos suerte de contactar con un buen nativo recomendado, que nos acompaño los dias que teniamos libres para ver aquello que es dificil ver por ti solo, subimos en un coche de caballo para pasear y ver aquello más interesante, El Capitolio, EL Museo de la Revolución, etc, incluos te puede ayudar para ir de compras, algo importante cuando te desplazas a La Habana y tienes quie volver con regalos.
Para comer os recomiendo que degusteis un PALADAR, casa de comidas de caracter familiar, nosotros estuvimos en una que nos causa una grata impresión.
Con camara de fotos en mano te puedes llevar instantaneas que despues al observarlas con tranquilidad puedes contemplar la magnitud de esta Ciudad. De las calles con sus transformadores de electricidad en los postes en mitad de la calle, sus automoviles (verdaderos museos andantes), sus edificios, etc.
La Vieja Habana de noche, también existe, pasar por "el floridita", o desplazxarte un poca la terraza donde esta Copelia, el gato tuerto, etc.
Comentar que la gente cubana es muy hospitalaria, aunque un poco pegajosos, intentando venderte lo quie sea, pero tranquilos que la seguridad es extrema a cualquier hora del dia y de la noche, no habia esquina que no hubiese policia velando por la seguridad de los turistas.
Aparte de La Habana Vieja hay que ver el Malecon, el cañonazo de las 9, y sobre todo el autobus llamado camello que flipante.
La Vieja Habana10
Valoración
-
Accesibilidad
-
Se tiene que ver
-
Barato
-
Facilidad para pasear