Raqueleta
Barcelona, España97%
En nuestro viaje a Lisboa en agosto de 2008 nos alojamos en este hotel, porque para ser un hotel de cuatro estrellas el precio era muy bueno y porque las opiniones de este hotel lo ponían por las nubes, o casi. Este hotel tenía, en el momento en que reservamos, una valoración media de 9'3, y eso fue lo que nos acabó de decidir.
Ubicación
Está situado en la zona de Lisboa en la que hay más hoteles, pero que, curiosamente, no es la más céntrica, concretamente está en la calle Filipe Folque, número 20. Mi marido se "enamoró" de este hotel y lo cierto es que se veía mucho mejor que cualquiera de los otros que habíamos estado viendo, así que reservamos igualmente, aún sabiendo que no estaríamos céntricos. Sin embargo, nos encontramos que estaba más lejos del centro de lo que cabía esperar al ver el mapa de ubicación. Queda muy cerca del parque de Eduardo VII y de la praça Marqués de Pombal, a poca distancia de tres estaciones de metro y varias de autobús, así que diríamos que está muy bien comunicado, pero no tiene la comodidad de salir y estar, en cinco minutos, en pleno centro.
De todas formas, para nosotros no fue problema ya que nos gusta andar, el primer día fuimos hasta el centro andando y así pudimos ver una zona de Lisboa que no hubiéramos visto de otra forma, aunque calculo que, más o menos, tardamos una media hora en llegar al centro. El resto de días, al querer ir a puntos más alejados de la ciudad, como la Alfama o Belém, cogimos el transporte público. Por las noches, volvimos dos veces en metro y otra dando un paseo, en el que nos perdimos y todo, por lo que se hizo eteeeeeerno.
Vestíbulo
No destaca precisamente por lo grande que es, pero hay que recordar que los últimos hoteles que habíamos visitado eran esas moles impresionantes de China, a lado de las cuales cualquier cosa se vería pequeña. Es un vestíbulo chiquitín pero coqueto, a parte del mostrador tiene un par de sofás, al lado del ventanal, y unas mesas con unas sillas de hierro, muy bonitas, pero que tienen pinta de ser incómodas de narices. Lo que más me gustó fue un mural grande de azulejos que reproducía los monumentos más destacados de la ciudad.
Por cierto, el hotel tiene siete plantas, si no me equivoco, y hay dos ascensores, es de agradecer que sean rápidos, no como ese del hotel de París que parecía que lo hiciera a propósito, que iba lento sólo porque le gustaba exasperar a los clientes.
Habitaciones
Me encanta la habitación que teníamos, era muy bonita y amplia, cabía perfectamente un plegatín o una cuna de viaje. Para empezar, tenía parquet en el suelo y no esa moqueta que suelen tener los hoteles, lo que le daba un aire más moderno y elegante. Y los cuadros también me gustaron mucho, eran dos desnudos a plumilla, muy finos, una decoración más arriesgada y menos vista que los típicos paisajes que tienen en muchos hoteles. La habitación tenía también aire acondicionado, que es algo que hoy en día se da por hecho en un hotel moderno, pero lo hago constar.
Tal como se entraba, a mano derecha estaba el baño, y a mano izquierda había un armario enorme, por un lado era un armario normal, para dejar la ropa, y por el otro el armario escondía una pequeñísima cocina, no recuerdo si eran sólo un par de fogones o si tenía horno también. El caso es que no se trataba de un aparthotel y en ningún lugar lo indicaba, con lo que fue toda una sorpresa. Sin embargo, no le veo la utilidad, ya que no venía equipada con ningún utensilio y yo no conozco a nadie que viaje con platos, sartén y cubiertos. Por supuesto, no le dimos ningún uso, puesto que no era la idea que llevábamos.
Aparte de la cocinilla, la habitación tenía una pequeña mesa abatible y el mobiliario típico, una cama de matrimonio de verdad (que hay veces que pides cama de matrimonio y te dan dos camas individuales juntas, e igual piensan que no te das cuenta de la diferencia), escritorio, televisión, un par de sillas y un mueble para dejar la maleta. El mobiliario era algo clásico, no es el que elegiría para mi casa pero en la habitación quedaba bonito. Por supuesto, todo muy limpio y cuidado.
El baño era grande también pero muy mal iluminado, aunque tenía varios apliques en el techo, sólo funcionaban dos, con lo que el resultado era algo oscuro. Mis quejas principales con el hotel se centran en el baño, no me parece de recibo un hotel de cuatro estrellas con cortina de ducha en vez de mampara, si ya no me gusta que la cortina se me pegue en casa mucho menos me gusta que se me pegue en un hotel, en el que el ir y venir de la gente es una constante, y está claro que no lavan la cortina cada vez que hay un cambio de huéspedes. Por otro lado, el inodoro estaba muy alto, en sí no es un inconveniente porque no es un sitio donde te pases horas, pero es que el soporte del papel de WC estaba casi en el suelo, con lo que la tarea de coger el papel era complicadísima, os juro que acababa contorsionada, tirada por el suelo para poder arrancar un poco de papel. Digo yo, quien hizo las obras en ese baño, ¿nunca había usado un inodoro?
Por otro lado, leímos que las habitaciones estaban insonorizadas, pero eso es falso. Es cierto que no se oía ningún ruido de la calle, pero porque la habitación daba a un patio interior y estaba en un sexto piso. Tampoco oímos a nadie andar por el pasillo, pero eso es porque estábamos al final de todo. Y los dos primeros días no oímos a nadie en la habitación vecina, pero sería porque estaba vacía o porque se levantaron más tarde que nosotros. El último día me despertó la cisterna del inodoro vecino y el ruido de la ducha, así que, igual sí, las habitaciones están insonorizadas pero deberían insonorizar también los baños
Pese a que pueda parecer crítica, el hotel me gustó mucho, pero indico en qué falla para que la gente lo sepa, lo cierto es que todos estos fallos, que le hacen perder puntos, son fácilmente solucionables: la mampara, los equilibrios que hay que hacer en el inodoro, la poca iluminación del baño y el hecho de que al apagar la luz desde la mesilla ya no se pudiera encender desde el interruptor del otro extremo de la habitación, que no estaban conectados, vaya. El hecho de estar o no la habitación insonorizada no tiene más que o hacerlo bien o no publicitarlo si no está insonorizada.
Desayuno
El desayuno es a base de bufet libre y es muy completo, bollos, cereales, embutidos, huevos, bacon, hay de todo y todo muy bueno, salvo los zumos. Parece mentira, un desayuno tan espectacular y que el zumo sea tan rematadamente malo, ya no pido que sea natural, si hoy en día cualquier zumo de tetra brick es más o menos bueno, ese era más bien Tang, algo imbebible. Había de tres tipos distintos, pero ninguno se salvaba.
El desayuno se sirve en la planta baja, en una sala al lado de la recepción, que tiene un pequeñísimo patio en el que caben dos o tres mesas, pero como nos hizo un tiempo muy atípico para ser agosto a primera hora de la mañana hacía bastante fresco, por lo que el patio estaba cerrado.
En fin, es un hotel recomendable, aunque no esté situado en el centro, todos los fallos que le encontramos son nimiedades, aunque lógicamente el hotel mejoraría si los solucionaran, y además el precio es muy bueno. Nos costó 80 euros por noche, con el desayuno incluido, aunque también he de decir que reservamos con tiempo y por medio de una web de reservas, pocos días antes de ir a Lisboa entré en la web del hotel y los precios de las habitaciones dobles rondaban los 110-120 euros.
Os dejo la web del hotel, www.hotelturimlisboa.com, desde la que se pueden hacer reservas.
Por cierto, se trata de una cadena de hoteles, son en total tres hoteles, los tres situados en la misma zona de Lisboa, el Turim Lisboa, que era el nuestro, el Turim Europa y el Turim Iberia.