Opinión detallada de maimare
Desde la Corniche del Nilo o desde el paseo marítimo donde amarran las motonaves turísticas no hay más que cruzar la avenida y ya estás en el templo, así que eso fué lo primero que vimos a nuestra llegada a Luxor, aunque fué por la noche y estaba cerrado, así que dejamos la visita para el día siguiente y mientras nos fuimos de compras al bazaar, que está frente al templo.
El templo de Luxor, está dedicado al culto de Amón-Ra, y fué construido por Amenofis III y finalizado por Ramsés II, unos 1500 años a.C., y estaba unido al templo de Karnak o de Amón mediante una larga avenida de esfinges que llegaban hasta la misma entrada del templo de Luxor, donde se encuentran las enormes escultura de Ramsés II, coronado como faraón del alto y del bajo Egipto y sentado en un trono lleno de inscripciones y grabados. En su día estas esculturas estaban acompañadas de dos inmensos obeliscos también con inscripciones y grabados, de unos 25 metros de altura, de los que hoy sólo queda allí uno, el otro fué regalado a Francia por Mohammed Alí y se encuentra en París en la Plaza de la Concordia, como anécdota el guía nos explicó que Francia a cambio del obelisco regaló un reloj que fué colocado en la torre de los relojes de la mezquita de Mohammed Alí y justo al día siguiente de recibir el regalo dejó de funcionar.
No es necesario ni tan siquiera entrar en el templo para imaginar la grandeza de lo que alberga porque sólo viendo la entrada con esos colosos de Ramsés II ya te haces una idea, pero hay que entrar claro está.
Una vez pasada esa entrada, llegas al patio de Ramsés II, con dos filas de inmensas columnas y varias figuras osiríacas que tienen la cabeza cortada pero que está en el suelo junto a los cuerpos, entre ellas y al lado derecho a nuestra espalda queda el templete de Tutmosis III, donde se supone estaban las barcas sagradas dedicadas a los dioses pero que hoy en día está bastante deteriorado. A nuestra derecha nos queda una parte del templo que curiosamente parece que vaya a caer en cualquier momento y que sostiene los cimientos de la mezquita Abu el-Haggag de la que justo en ese lugar además sobresale el alminar. Esa mezquita fué construída por los musulmanes en el siglo IX sobre el templo de Amón-Ra sin saberlo ya que el templo estaba totalmente sumergido en las arenas condición que ha ayudado muchísimo a la buena conservación de gran parte del templo. En esa zona del templo hay partes en que apenas queda nada del original revestimiento de granito, pero aún quedan algunos tramos en los que sí hay y en los que se pueden ver grabados realmente interesantes como uno en el que sobre granito negro se ve un ejército egipcio yendo a una guerra contra un ejército de otro país africano, y en este grabado se distinguen perfectamente los rasgos físicos que diferencian a uno de otro ejército.
De ahí pasamos al patio de Amenofis III, bueno mejor dicho al gran patio porque es de una grandeza inimaginable por la cantidad y la altura de su columnata, como mínimo imponente,aunque las columnas se conservan en buen estado de sus grabados no se puede decir lo mismo,aunque ahí encontramos esculturas fantásticas como otra enorme de Ramsés II, y una pareja que aparece sentada Ramsés II y una reina que aparece bastante mutilada. También hay gran cantidad de figuras osiríacas.Este patio es igual en grandeza que la sala hipóstila y el santuario de Amenofis III, donde por desgracia no son muchos los grabados y relieves que se conservan, ya que en su día esa parte del templo fué ocupado por los romanos que hicieron modificaciones y más tarde fué una iglesia copta, y también desaparecieron algunos de los grabados.
En el santuario hay una pequeña puerta que da acceso a la parte exterior del templo, allí se exponen una serie de piezas que están en reconstrucción, ya que esa parte del templo se dedica a eso, conservación y restauración de piezas varias como capiteles de columnas que se cayeron o grabados que han perdido una parte y sobre la parte inexistente se dibuja el resto de la figura para que podamos ver cómo era esa pieza en su día. En otras piezas se explica mediante pequeños paneles qué representan los grabados y de qué época son.
Es uno de los lugares que sin duda uno no debe perderse si va a Luxor, está en el mismo centro de la ciudad, si estás alojado un poco lejano al templo puedes hacer la visita en calesa, ya que te dejan a las mismas puertas de entrada al templo. Lo único que le falla al templo es la entrada, que como el frontal es casi inexistente queda un poco "cojo" a la vista, pero no os dejeis engañar...lo bueno está en el interior.
Recomiendo la visita sin ningún lugar a dudas, creo que es un indispensable del Egipto histórico.
Templo de Luxor9
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Estado
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Valor histórico
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El templo se encuentra situado en la misma avenida del paseo marítimo que bordea el río, en el centro de la ciudad prácticamente, hay transporte público para llegar si te alojas un poco más lejos, y si estás en una motonave turística éstas amarran frente al templo.
Luxor, antigua Tebas fué capital del imperio egipcio con lo cual su significado histórico es indiscutible y es un templo a visitar tanto por turistas como por interesados por la historia, como para amantes de la arquitectura y arte en general, su estado general es bueno y la entrada aunque ya la llevábamos incluída en el viaje en diciembre de 2010 era de 50 LE, unos 7€ al cambio.